16 Agosto 2022

El general Sanabria no les da tranquilidad a las minorías

Crédito: Yamith Mariño Díaz

Diferentes organizaciones sociales, en especial la comunidad LGBT+, manifiestan su preocupación por la elección del general Henry Sanabria como nuevo comandante general de la Policía Nacional, pues temen que sus prejuicios religiosos incidan negativamente en la defensa de sus derechos.

Por: Maria F. Fitzgerald

Una de las banderas de campaña del presidente Gustavo Petro fue la de reformar la Policía, de tal manera que la prioridad de la institución fuera defender los derechos humanos y, en especial, los de las minorías, que suelen denunciar la proclividad de la fuerza pública para perseguirlos. 

Durante la ceremonia en la que posesionó al general Henry Sanabria como comandante de la Policía Nacional, el pasado 19 de agosto, Petro reiteró el propósito de convertir a la institución en una Policía Humana. Dijo que el concepto de seguridad debía ser entendido de otra forma, "porque el que se ha usado ha fallado de manera enorme, llevando a instituciones a una quiebra de la ética y los derechos humanos".

Sin embargo, el nombramiento del general Henry Sanabria no ha suscitado la confianza entre ciertas organizaciones defensoras de los derechos de las minorías, pues sus posiciones religiosas (y la manera en que las ha aplicado en su labor pública) lo han llevado a crear medidas punitivas en contra de grupos segregados históricamente, como las minorías LGTBIQ+. Así lo señaló Wilson Castañeda, director de Caribe Afirmativo, en un tweet:  

 

La denuncia de las minorías

El panorama de tensión que se vivió durante el gobierno de Iván Duque entre la ciudadanía y la Policía, principalmente en escenarios de protesta social, llevó a que las sociedades civiles y las organizaciones de derechos humanos, además de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), solicitaran una reforma profunda en la Policía. 

Esta reforma debía incluir un enfoque especial en protección a las minorías y un desmonte a la lógica del “enemigo interno” que, para la CIDH, había sido el motivo principal para que los uniformados atentaran contra poblaciones vulnerables: minorías raciales, minorías de género, trabajadoras sexuales y consumidores de sustancias psicoactivas. 

“Nos preocupa mucho notar que el general Sanabria, contrario a lo que se prometió en campaña, no se acoge a las medidas mínimas que requeriría esta institución para transformarse realmente. Cuando él fue comandante en jefe de la Policía de Cartagena, hacia 2019-2020, nosotros sobrevivimos a su mandato. Y en diversas ocasiones, su fe y su creencia lo llevaron a ser revictimizante con la comunidad”, aseguró a CAMBIO Wilson Castañeda, de Caribe Afirmativo. 

Castañeda agrega que, durante la comandancia de Sanabria en la ciudad, se presentaron muchas denuncias que involucraban a uniformados que hostigaron y atentaron contra la integridad de mujeres trans en Cartagena. Sin embargo, cuando las organizaciones sociales le solicitaron a Sanabria tomar acciones, él desestimó las denuncias y las acusó de no tener moral y de afectar el decoro público. 

A una de estas mujeres trans los uniformados la golpearon, la amenazaron con un arma y la discriminaron llamándola hombre. Sin embargo, cuando Castañeda le pidió a Sanabria esclarecer los hechos, la respuesta lo sorprendió: “Nos dijo que esto se trataba de un tema de decoro público y que no era posible que nosotros estuviéramos apoyando a una mujer trans, porque esto era inmoral”, asegura Castañeda. 

El diálogo con la Policía durante el período del general Sanabria fue imposible: “Nosotros quisimos tomar medidas que protegieran a nuestra comunidad, pero la posición del general siempre fue la de imponer sus valores morales y sesgar todo a sus creencias religiosas. Eso ni siquiera es algo que ocurra por debajo de cuerda, sino algo que él mismo deja muy claro en sus propias redes sociales. Si lo que buscamos es un cambio bajo la nueva administración, este inicio deja mucho que desear”. 

"Eso no es cierto –le dijo a CAMBIO el general Sanabria minutos después de posesionarse–. No hubo incidentes con ninguna minoría. Hubo, sí, un incidente con miembros de la Policía retirados, que infortunadamente intentaron sabotear ciertas cosas allí en Cartagena, pero nada más". Y agregó: "Contra las minorías étnicas no hubo nada. Todo fue a favor de la institución policial. El cariño del que goza la institución en Cartagena es alto".

 

Su gestión también fue criticada por los cartageneros cuando permitió que se realizara una marcha en apoyo al expresidente Álvaro Uribe Vélez, durante uno de los picos más álgidos de la pandemia, en la ciudad de Cartagena. El recorrido de la manifestación, que se hizo en camionetas y no cumplió con los mínimos de bioseguridad, en ningún momento fue frenada por Sanabria. Ante esto, la Procuraduría aseguró que abrirían una investigación disciplinaria contra el comandante. Sin embargo, quedó absuelto y no se inició el proceso. 

Una fuente que se mantendrá en reserva pero que conoció al general Sanabria cercanamente y que es miembro activo de la institución señala que Sanabria comulga con las órdenes de los Caballeros de la Virgen, un grupo católico, conformado solo por hombres, que proclama –y promueve– una especial devoción por la virgen María. 

La fuente también señaló que, aunque no es practicante, el general es adepto al Opus Dei, una de las corrientes más conservadoras del catolicismo. Dentro de la institución, Sanabria es conocido por ser fanático religioso. 

 

Una Policía con fines religiosos

Danne Aro, directora de la Fundación Grupo de Acción y Apoyo a personas Trans (GAAT), opina que la elección de Sanabria es desafortunada y no cumple con las expectativas planteadas por el nuevo gobierno: “Nos deja un panorama muy incierto sobre las apuestas que tendrá la institución internamente para poder reparar las violencias (muchas de ellas también denunciadas el año pasado en el marco del Paro Nacional ante la CIDH) y sobre todo garantizar que estas no sigan ocurriendo de parte de la institución hacia la ciudadanía, especialmente a las mujeres trans”. 

Aro considera que será necesario reforzar la veeduría por parte de las organizaciones sociales para conseguir que las promesas no se queden sólo en eso: promesas. 

Óscar Ramírez, vicepresidente del Comité de Solidaridad con los Presos Políticos (CSPP), asegura que la posición pública de Sanabria pone en mucho riesgo a las comunidades LGTBIQ+. Considera que, aunque su fe es perfectamente válida, esta debería conservarse en el ámbito privado y no extrapolarse a sus posiciones en público, pues con sus consideraciones ha caído en reproducir estereotipos y estigmatizaciones. 

Señala que el problema no es sólo Sanabria, sino lo que estas doctrinas han causado dentro de la institución: “Para nosotros, él es la muestra de lo que se ha construido y favorecido dentro de la Policía. Una institución patriarcal, que desconoce los derechos de las minorías, los excluidos y diferentes. Además es una Policía que se basa en el poder religioso como parte de su doctrina institucional y debemos hablar de una policía que proteja los derechos, no los fines religiosos”.

 

Contratos irregulares 

Hace unos meses, CAMBIO investigó el entramado que existe alrededor de la compra de armas menos letales, principalmente la compra de gases lacrimógenos, por la familia Fajardo y sus múltiples empresas. Entre ellas, la que más firmó contratos fue Imdicol, que ha sido denunciada por los manejos irregulares en sus licitaciones y la forma en que les han asignado contratos sin que tengan la capacidad para cumplir con ellos. 

En su momento, el general Sanabria figuraba como representante de la Policía Nacional para tramitar y autorizar las compras realizadas por la Institución, entre ellas los contratos irregulares creados por la familia Fajardo. En todos estos, es su firma la que aparece autorizando las licitaciones, los contratos y los desembolsos de dinero. Acá, la investigación completa.