
El tierrero por el norte del Cauca
Un grupo de indígenas avanzan sobre una hacienda cañera en Caloto, norte del Cauca.
Indígenas, afros, campesinos y cañeros están enfrentados por las tierras planas del Cauca, donde convergen grandes haciendas, minifundios, territorios de comunidades negras y resguardos. Un escenario que amenaza la reforma agraria y puede convertirse en un polvorín.
Por: Alfredo Molano
El enfrentamiento que se registró hace un mes entre comunidades afro e indígenas en Caloto, Cauca, es apenas una expresión de un complejo conflicto que viene creciendo en esta región del suroccidente de Colombia. Allí convergen todos los elementos de tensión social que tendrá que conjurar el gobierno de Gustavo Petro para sacar adelante una reforma agraria, la llamada paz total y la nueva política de lucha contra las drogas.
El norte de Cauca tiene poco menos de 357.000 hectáreas, de las cuales 51.000 están sembradas en caña, 40.000 están destinadas para protección ambiental, 20.000 son resguardos indígenas constituidos pero aspiran a tener 100.000 hectáreas, 240.000 las pretenden las comunidades afro, mientras los campesinos piden 102.000 hectáreas para zonas de reserva campesina, los títulos mineros cubren 23.000 hectáreas y hay solicitudes sobre 66.000 más. En plata blanca, según los datos del Instituto de Estudios Interculturales de la Universidad Javeriana de Cali, no hay cama para tanta gente, y para cumplir con las expectativas el norte de Cauca necesitaría un segundo piso. Eso sin contar con que es un territorio atravesado por cultivos de coca, marihuana y minería criminal de oro, donde hacen presencia diferentes disidencias de las Farc, el ELN, el Clan del Golfo, los carteles mexicanos y los narcos del Valle del Cauca y Antioquia.
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