14 Marzo 2022

Los dos indígenas nasas y caucanos que llegan al Congreso

Aída Quilcué, lideresa indígena del Cauca y senadora electa.

Crédito: Colprensa

Aida Quilcué y Ermes Pete fueron consejeros mayores del CRIC y ahora van de la mano, y hasta bailando con Gustavo Petro, a ocupar una curul en el Congreso. La primera ganó su escaño gracias a su liderazgo indígena, mientras que Pete llegó a la Cámara de Representantes por ser uno de los líderes en las protestas que movilizaron un gran sector de la comunidad nacional en los dos últimos años.

Por: Óscar Felipe Agudelo

Al día siguiente de haber regresado de Suiza tras haber denunciado ante la ONU violaciones de derechos humanos por parte de militares, guerrillas y paramilitares contra miembros de su comunidad, Aida Quilcué probó el amargo sabor de la venganza. Su esposo, Edwin Legarda, cayó asesinado en la madrugada del 16 de diciembre de 2008, cuando se desplazaba desde el municipio de Inza a Popayán en una camioneta del Consejo regional Indígena del Cauca (CRIC), la cual fue impactada 17 veces por integrantes del Ejercito Nacional pertenecientes al Batallón José Hilario López. En el lugar se encontraron más de 100 vainillas de bala.

Por el hecho, seis militares fueron condenados, y dos de ellos están en libertad condicional tras haberse acogido a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Con todo y su tragedia, Quilcué fue una de las víctimas delegadas en La Habana para exigir la firma del acuerdo de paz entre el Estado y las Farc.

Esta semana, la líder indígena volvió a probar otro sabor: el de la revancha. Ganó una de las tres curules destinadas a comunidades indígenas, bajo los colores de una alianza entre el Movimiento de Autoridades Indígenas de Colombia (Aico) y el Movimiento Alternativo Indígena y Social (Mais), colectividad que también se quedó con otro escaño para esa comunidad en la Cámara Baja. La tercera silla la obtuvo el hasta hace unos meses consejero mayor del Cric, Ermes Pete, elegido como nuevo integrante de la Cámara de Representantes.

Tanto Aico como Mais hacen parte del Pacto Histórico, coalición que, hasta ahora, ha logrado 41 curules en el Congreso y que en total suma 44 si se cuentan estas tres circunscripciones especiales indígenas. 

“Con la elección de Quilcué y Pete, el pueblo indígena nasa del Cauca logró, para el periodo legislativo 2022-2026, dos voces que consolidan un resultado de cientos de años de organización y formación política. Es el ejemplo que les dejaron líderes como Manuel de Quilo y Ciclos, Juan Tama, Manuel Quintín Lame, Benjamín Dindicué y muchos otros”, explica el cronista caucano José Navia Lame. 

Los dos nuevos congresistas no solo comparten las raíces de la etnia nasa, sino también unas de corte territorial: son originarios de Tierradentro, una región del Cauca situada entre los municipios de Belalcázar e Inzá, y que además limita con el departamento del Huila. Una zona apartada del centro de la capital del departamento, pues se localiza a unas ocho horas de Popayán, y en donde la identidad de estas comunidades es fuerte y resistente. Se trata de una etnia que ha contagiado de organización comunitaria a los demás pueblos indígenas del país, pues de allí ha salido un número importante de dirigentes de su emblemática organización: el Cric. 

El liderazgo de Pete es mucho más reciente que el de Quilcué, quien precisamente el año pasado ganó el Premio Nacional a la Defensa de los Derechos Humanos entregado por Act Iglesia Sueca y Diakonia por toda una vida de lucha con las comunidades indígenas. 

Aida Quilcué, una voz fuerte

La ahora senadora logró ser elegida con 41.191 votos, luego que 127 autoridades indígenas del Cauca tomarán la decisión de postularla como su representante al Congreso por el partido Mais. Un reconocimiento clave, si se tiene en cuenta que, de acuerdo con el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), en el país hay 1,9 millones de habitantes indígenas, es decir, un 3,4 por ciento del total de la población colombiana. 

127 autoridades indígenas del Cauca tomarán la decisión de postularla como su representante al Congreso

En 2010, Quilcué se había postulado también como aspirante, pero se quemó luego de haber abandonado la Alianza Social Indígena (ASI), movimiento político que en ese momento prefirió apoyar a Sergio Fajardo. Dos años antes de su aspiración parlamentaria fue víctima del capítulo doloroso del asesinato de su esposo, que paradójicamente le hizo ganar reconocimiento público: la de ella fue una de las voces más críticas de la presidencia de Álvaro Uribe, al denunciar ejecuciones extrajudiciales que ocurrieron en los territorios indígenas y rechazar, además, la presencia de actores armados en territorios ancestrales, sean legales o ilegales, es decir, incluyendo al Ejército Nacional. El mandatario defendía la tesis de que no podía haber espacios vedados para la fuerza pública, mientras que la lideresa, como consejera mayor del Cric, abogaba por la autonomía territorial libre de guerras. 

El crimen contra su pareja, en 2008, no fue el único episodio cruel que le ha tocado capotear a la senadora electa. En su juventud, en 1994, tuvo que afrontar los estragos de un terremoto de 6,4 grados en la escala de Richter, en su tierra natal, Vintocó, que provocó una avalancha y dejó como saldo 1.100 personas muertas y 500 desaparecidas. En la catástrofe ambiental ella perdió su vivienda. 

A pesar de las adversidades, Aida Quilcué tiene una voz fuerte y rara vez se deja interrumpir. Es uno de tantos liderazgos indígenas caucanos con sello Cric en la lucha inacabable por la autonomía de su territorio. Ha promovido el desarme de cuanto actor armado pase por su jurisdicción, desde grupos guerrilleros hasta militares y paramilitares colombianos. 

Ha promovido el desarme de cuanto actor armado pase por su jurisdicción.

Quilcué y el partido Mais hacen parte del Pacto Histórico y a ella en particular se le ha notado su fervor por Gustavo Petro, al punto de que no solo ha compartido con él giras y discursos, sino que se ha atrevido a ser su compañera de baile en la tarima durante las correrías políticas. 

 

Según el cronista Navia, la comunidad indígena, en su generalidad, la respeta. “Ella representa un liderazgo que se apega al derecho propio de los nasa, a sus rituales, a los mandatos, al reconocimiento a los mayores y a la lucha por su territorio”, señala. Precisamente, como parte de su liderazgo, ha sido vocera de Coca Nasa, una tienda de productos de coca que ha sostenido un litigio con la multinacional Coca-Cola por el uso del nombre y de la que ella, además de portavoz, es una de las fundadoras.

Ermes Pete, la voz de las recientes manifestaciones

Muchos colombianos tienen grabadas en la memoria las imágenes de la chiva indígena del Cric que llega a apoyar las grandes movilizaciones en el suroccidente colombiano que paralizaron por varios días departamentos como Cauca y Nariño. Una de las voces detrás de esas protestas es Pete, quien de 2019 a 2021 fue consejero mayor de esa organización aborigen. 

Bogotá. 19 de Octubre del 2020. Minga Nacional, indígenas del Cauca y de diferentes regiones del país se manifiestan en la Ciudad de Bogotá para hacerle un llamado de atención al Gobierno Nacional, sobre la grave situación de derechos humanos y de sus territorios que está ocurriendo en todo el país.
Bogotá. 19 de octubre del 2020. Minga Nacional, indígenas del Cauca y de diferentes regiones del país se manifiestan en la Ciudad de Bogotá para hacerle un llamado de atención al Gobierno Nacional, sobre la grave situación de derechos humanos y de sus territorios que está ocurriendo en todo el país. Crédito: Colprensa. 

Antes de su mandato en el Cric, Pete fue gobernador de su resguardo, en Belalcázar (Cauca), y, al igual que Quilcué, ha sido víctima de atentados y persecuciones en su contra. Estudió teología y su llegada al Congreso como representante a la Cámara por la lista del Pacto Histórico es una muestra más de la clara alianza entre un gran sector del movimiento indígena y el petrismo. 

“El arribo del líder al Congreso, lo mismo que el de Quilcué –explica José Navia–, además de no ser una cuestión de azar, significa la síntesis de un trabajo político de siglos de unas comunidades indígenas nasa que antes, bajo el nombre de paeces, les hicieron frente a los españoles que estaban bajo el mando de Sebastián de Belalcázar”. 

Esta presencia en el Parlamento, además, resulta clave porque así serán más voces de comunidades rurales y víctimas del conflicto en el legislativo. Según el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), de los 168 asesinatos de líderes sociales acaecidos el año pasado, 31 sucedieron en el Cauca, siendo este departamento en el que más homicidios hubo. 

Ahora el turno es para Quilcué y Pete, quienes buscarán desde sus curules intentar detener la matanza contra los indígenas de Colombia.