1 Julio 2022

La historia detrás de la tragedia en la cárcel de Tuluá

Andrés Felipe Marín Silva, alias Pipe, jefe de la red La Inmaculada .

Los investigadores creen que la riña que terminó costándole la vida a 53 prisioneros fue originada por la influencia de un sangriento criminal que ni siquiera estaba en el penal, pero que lo domina desde la cárcel de Picaleña, en Ibagué: alias Pipe.

Esta semana empezó con una de las peores tragedias sucedidas en la historia de las cárceles del país. Una riña que iniciaron dos prisioneros que se encontraban en el piso 4 del pabellón 8 de la cárcel de Tuluá, se salió de control y llevó a que se incendiaria el lugar y perdieran la vida por lo menos 53 hombres. La historia que hay detrás de la riña es aún peor, pues involucra a alguien que ni siquiera estaba en el penal: el temido criminal Andrés Felipe Marín Silva, alias Pipe, jefe de la red La Inmaculada, que delinque en Tuluá, y que está condenado en la cárcel de Picaleña, en Ibagué, por ordenar -desde prisión- por lo menos 39 homicidios.


Según fuentes de Cambio, aunque alias Pipe ha sido traslado de cárcel en múltiples oportunidades, sigue mandando en la cárcel de Tuluá y dando órdenes a sus hombres. Una de esas órdenes, al parecer, fue el control del microtráfico en el pabellón 8, que desde hace algún tiempo había perdido. Esa petición llevó a que se enfrentaran a muerte dos de sus hombres.


La riña comenzó en la noche del lunes 27 de junio. Ese día, de acuerdo con las fuentes, Brahian Andrés Pulgarín González, alias Brahitan o Brayan, uno de los hombres de confianza de Pipe y quien perdió la vida en el incendio, se enfrentó a José Fernando Millán, alias Miller, otro integrante de La Inmaculada que, según las pesquisas, no quería seguir rindiéndole cuentas a Pipe.


La riña se salió de control y, en un intento por evitar la intervención de los funcionarios del Inpec, dicen las fuentes, les prendieron fuego a unos colchones para usarlos como barrera. Las llamaradas terminaron incendiando todo el piso. En total fueron 53 hombres los que fallecieron, en su mayoría por la inhalación de humo, según las autoridades.

En diálogo con Cambio, el director de la Dijin, general Fernando Murillo, dijo que las investigaciones contra alias Pipe avanzan rápidamente porque tienen información de que continúa delinquiendo desde el establecimiento penitenciario, a pesar de los constantes traslados. Incluso, que su poder no solo está tras las rejas de ese establecimiento penitenciario sino en todo el municipio.


Todas las autoridades tienen la lupa puesta en el caso


La investigación que llevan las autoridades para determinar las presuntas responsabilidades de los presos en el incendio avanza con sigilo. En las próximas semanas se conocerá quiénes serán los primeros llamados a responder por los hechos.


La Procuraduría, por ejemplo, continúa recolectando pruebas para establecer si existe responsabilidad disciplinaria de servidores públicos por acción, omisión o extralimitación de funciones.


Javier Sarmiento, procurador delegado para los derechos humanos, le dijo a Cambio que el organismo de control disciplinario ha recolectado testimonios de 9 presos que se encontraban en el pabellón 8 y que presenciaron los hechos; del teniente Javier Orozco, comandante del cuerpo de custodia del establecimiento; de cuatro guardianes del Inpec, que estaban en el momento de la emergencia; del director de la cárcel y de tres integrantes del cuerpo de bomberos que atendieron la situación.

Además, la Procuraduría realizó una inspección disciplinaria en la cárcel, y recolectó 60 horas de grabación de las cámaras de seguridad, más los documentos administrativos necesarios para soportar la operación de ese día en la cárcel.


Explicó el funcionario que en el pabellón 8 no hay cámaras y que la más cercana está en la entrada y salida del mismo, es decir, no hay imágenes que muestren cómo empezó el incendio. Entre las preguntas que deberán ser respondidas en la investigación está por qué el pabellón no contaba con cámaras de seguridad y tampoco con aspersores de agua contra incendios.


Finalmente, la Procuraduría le pidió al Inpec que estudie la posibilidad de cerrar su infraestructura antigua, que comprende tres pabellones y dos pasillos y que tiene la capacidad para 400 internos.

Para profundizar


¿Qué dice el Inpec?


Una de las determinaciones que tomó el Inpec fue trasladar a 378 prisioneros que se encontraban en la cárcel de Tuluá a 12 establecimientos penitenciarios en todo el país; muchos de ellos, presuntos integrantes de La Inmaculada.


En diálogo con Cambio, el director del Inpec, general Tito Castellanos, anticipó que, debido a la información relatada anteriormente sobre la presunta incidencia de alias Pipe en el incendio, y su reincidencia en delinquir, será trasladado en los próximos días de Picaleña a Cómbita, Boyacá. Alias Pipe permanecerá recluido en una denominada celda fría, en la que quedará aislado para evitar que siga afectado la seguridad ciudadana.
 

“En total son 200 presos los que serán trasladados a las celdas frías, un proyecto dirigido por la Policía Nacional que busca aumentar los filtros para que los privados de la libertad que continúen afectando a la seguridad ciudadana desde la cárcel queden completamente aislaos”, explicó Castellanos.


Todo un pabellón de la cárcel de Cómbita será destinado a las denominadas celdas frías, las cuales serán monitoreadas en tiempo real no solo por el Inpec si no por la Policía, a través de inhibidores de señal de última generación.


Alias Pipe había ganado una tutela con la que frenó su traslado a la cárcel de Cómbita, con el argumento del arraigo. Sin embargo, la Policía impugnó la decisión y logró que aceptaran su traslado a la celda fría, en la cual esperan cortar los tentáculos que sigue teniendo en Tuluá y sus alrededores.


¿Quién es alias Pipe?


Investigadores de la Dijin, de la Policía Nacional, tienen identificado que alias Pipe sigue siendo el máximo cabecilla del grupo de delincuencia común organizada La Inmaculada II en Tuluá, estructura dedicada al tráfico local de estupefacientes, extorsiones y homicidios selectivos como mecanismo de control territorial.


Empezó su carrera criminal en 2008 como responsable de cobros extorsivos en los municipios de La Tebaida y Armenia, del departamento de Quindío, para una oficina de cobro de Oscar Eduardo Castro Rivera, alias Ballena, quien, a su vez, recibía órdenes de Luis Enrique y Javier Antonio Calle Serna, conocidos como Los hermanos Comba.


Justamente, según la investigación de la Fiscalía, La Inmaculada es una red criminal que hizo parte en su momento del brazo armado de la organización de los narcotraficantes hermanos Calle Serna, conocidos como Los Comba, quienes luego delinquieron bajo la franquicia criminal de Los Rastrojos. Los tentáculos de esa red terminaron en varios municipios del Valle. A alias Porrón (también capturado) y a Pipe les correspondió Tuluá, en donde desde hace más de una década concentran su actividad criminal.


“Alias Pipe maneja la banda delincuencial La Inmaculada allá en Tuluá y vive en confrontación con la banda delincuencial de alias Porrón, otro delincuente que –como Pipe– sigue extorsionando a los comerciantes, ordenando homicidios y hasta desmembramiento de personas que tienen problemas con estos delincuentes”, dijo un investigador del caso a Cambio.


Incluso, según las fuentes, avanzan las investigaciones para establecer si alias Pipe es responsable de una arremetida criminal y selectiva que se dio en 2017, a raíz de uno de sus traslados, contra funcionarios del Inpec y contra funcionarios de la Seccional de Investigación Criminal de la Policía Nacional, adscritos a Tuluá, supuestamente por las actividades de control que competen a sus cargos.