28 Junio 2022

La tensa calma de los militares

Crédito: Colprensa

Con expectativa y algo de incredulidad fueron recibidas las respuestas del presidente electo Gustavo Petro, durante la entrevista que le concedió a Cambio sobre cómo será su relación con la fuerza pública.

Por: Redacción Cambio

Luego de nueve días, los sonidos de la elección del nuevo presidente de la república  se siguen escuchando no solo en las asociaciones de uniformados retirados, sino también en los clubes militares, en donde este fin de semana fue analizado el mensaje que dejó Gustavo Petro en su entrevista con Cambio.

Para los altos oficiales consultados, una primera conclusión es que el nuevo comandante varió su discurso: “Uno es el candidato que en la tarima se comprometió a realizar varios cambios dentro de las distintas Fuerzas Armadas y otro muy diferente el designado como presidente”, señaló un excomandante de las Fuerzas Militares que prefirió la reserva de su nombre.
 
“El presidente electo Petro no puede desconocer la actitud y vocación civilista de los uniformados, que por más de 200 años han trabajado sin descanso por la seguridad de los colombianos; un camino que no puede ser desviado y en el cual tiene una tarea importante de dar garantía y tranquilidad dentro de las tropas”, afirmó.

En opinión del general retirado Guillermo León, excomandante de la Fuerza Aérea, “los uniformados actualmente están con incertidumbre y expectativa al tener por primera vez un gobierno de izquierda con grandes retos y que quiere mostrar resultados. Es ahora cuando el presidente Petro debe tender puentes y no tranqueras que rompan la tradición con la fuerza pública”.

León añadió que los militares son conscientes de la importancia de la conformación de un gran acuerdo nacional al que los uniformados no pueden ser ajenos. “No podemos seguir divididos y la historia de un nuevo país depende también de nosotros”.

La propuesta, según el exgeneral de la Policía Augusto Castro, debe llevar a que “se presente una verdadera convergencia para construir un país más útil y entender que el pueblo colombiano se cansó de los partidos tradicionales, al realizar un cambio en el péndulo que esperemos nos lleve a un puerto seguro”.
 
El almirante en retiro David René Moreno, exjefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Militares, señaló: “El nuevo presidente debe ser consciente de que todas las fuerzas han trabajado durante varias décadas como un solo equipo y que buscar una división entre los uniformados podría llevar a un caos que no beneficiaría al país”.


Seguridad democrática versus seguridad humana

Los exaltos mandos defienden la idea de que gracias al trabajo de la fuerza pública se lograron grandes avances en temas de seguridad en el país. Hoy se cuenta con equipos de última tecnología, personal preparado en derechos humanos y mayor presencia en el territorio. También afirman que todo eso fue posible gracias a la seguridad democrática, que llevó a un acuerdo de paz y a tener unas últimas elecciones tranquilas y con la mayor participación electoral.

“Eso no puede ser cambiado a la fuerza. El presidente Petro tiene que acercarse para entender que debe contar con ese trabajo y replantear una nueva política no alejada de los mandos sino contando con su apoyo en sus tareas de gobierno”, señaló el general León.

Juan Carlos Buitrago, general retirado de la Policía, añadió: “No sabemos si el tránsito de una política de seguridad democrática a una política de seguridad humana sea temporal o a largo plazo. Cuatro años son insuficientes para transformar el ADN del Sistema de Seguridad y Defensa de la nación; también para implementar cambios doctrinales, culturales, legislativos y orgánicos en las mentes y corazones de los soldados, policías y agentes de inteligencia del Estado. Y de aquí se desprende el reto superior, tanto para el gobierno de la Colombia Humana, como para los organismos de seguridad”.

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La buena experiencia de Uruguay

Para el general Buitrago también es importante reconocer los logros que han alcanzado los partidos de izquierda en países como Uruguay. “Después de varias décadas de gobiernos de derecha en el poder, de 2005 hasta hoy la izquierda ha gobernado, logrando articular el denominado “Frente Amplio”, donde convergen múltiples fuerzas políticas y sociales, inclusive de la oposición, y donde la seguridad y la defensa han conservado su deber ser constitucional e institucional, por encima de sectarismos o intereses ideológicos. Además, ha sido bueno para los soldados y policías, que han visto su escala salarial mejorada un 40 por ciento, así como su sistema de salud y bienestar familiar”.
 

El retorno de los retirados

El nombramiento del general en retiro William René Salamanca como el delegado para hacer el empalme con el gobierno Duque en temas de seguridad ha dado para pensar que de pronto pueda ser reintegrado a la Policía como comandante. Al respecto, el antecedente más reciente es la reincorporación del general retirado de la Policía Teodoro Campo, en 2002, por el presidente Álvaro Uribe. Su retorno tuvo que ver con varias investigaciones que se adelantaban contra uniformados por casos de corrupción. Sin embargo, su regreso generó un gran ruido dentro de la Policía, ya que significó la salida del entonces director general Luis Ernesto Gilibert, quien señaló en su momento: “Nombrar a un general en retiro es un retroceso y eso tiene que golpear a la dignidad de todos los oficiales en servicio y golpea a los hombres que están en fila”.

Un caso similar podría volver a ocurrir, dadas las declaraciones del nuevo presidente, según las cuales el narcotráfico ha permeado a la Policía de tal forma que se requiere un cambio de fondo en la institución. 

El exgeneral de la Policía Augusto Castro no está de acuerdo con esta apreciación y afirma que la Policía cuenta con muy buenos oficiales y no es necesario reincorporar a uniformados en retiro. “Lo que más requieren nuestros hombres es un voto de confianza y ver que sus comandantes ascienden por sus méritos; no un retroceso que detenga la cadena de mando entre los oficiales”.

Con este panorama planteado, los generales retirados esperan una buena relación entre el jefe de Estado y sus tropas, en la cual prime el bienestar de los uniformados, haya garantía de ascenso por mérito y no por conveniencia y se fortalezca la relación con el pueblo colombiano.