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El debate sobre la independencia del DANE volvió a la agenda pública tras cuestionamientos.
Economía
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¿Son confiables las cifras del Dane? El choque entre un estudio de la UdeA y la entidad por las cifras de empleo

Un grupo de investigadores de la Universidad de Antioquia encontró que mientras el Dane reporta la creación de 814.000 empleos formales en el último año, los registros de seguridad social muestran una pérdida de 170.000. CAMBIO habló con la entidad para conocer qué hay detrás de las cifras.

Por: Juan David Cano

Las cifras del Dane sobre empleo formal en Colombia pintan un panorama optimista: en el último año, Colombia creó 814.000 nuevos puestos de trabajo formales. Sin embargo, un grupo de investigadores de la Universidad de Antioquia revisó esos números y los cruzó con los registros de quiénes están pagando salud, pensión y riesgos laborales. Lo que encontraron fue que no solo no se crearon empleos, sino que se perdieron más de 170.000

La diferencia entre las dos lecturas es tan amplia que dejó dudas sobre la confiabilidad de las estadísticas oficiales del país. Por ello, CAMBIO consultó al Dane, y la respuesta de la entidad dejó en evidencia que habría un problema metodológico en el estudio.

El estudio que abrió el debate

Para entender todo el problema hay que ir al inicio. El trabajo en cuestión fue elaborado por Edwin Esteban Torres Gómez, doctor en Economía e investigador de la Facultad de Ciencias Económicas de la UdeA, junto al Grupo de Investigaciones de Macroeconomía Aplicada.

La razón por la que Torres comenzó el estudio fue su incomodidad por las cifras. Aunque el crecimiento económico era bajo, las cifras del empleo estaban disparadas. Usualmente, cuando el crecimiento de una economía es bajo, el empleo normalmente no puede crecer demasiado. Esa relación tiene nombre, la Ley de Okun, y en Colombia parecía estar rompiéndose.

"Nos llamó la atención ver que el crecimiento de la economía era tan bajito, que había unos datos de crecimiento económico tan pobres, mientras que los datos de empleo estaban disparados, el empleo creciendo mucho y las tasas de desempleo cayendo demasiado", contó a El Colombiano.

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A los investigadores no les cuadró que el crecimiento fuera tan bajo y el número de empleos haya aumentado tanto. Crédito: Secretaría de Desarrollo de Bogotá

Para verificar si las cifras del Dane eran consistentes con la realidad, los investigadores las contrastaron con los registros de la Planilla Integrada de Liquidación de Aportes, conocida como Pila, que es donde empresas y trabajadores reportan sus pagos a seguridad social.

"Lo que empezamos a encontrar fue un asunto muy interesante que nos llamó demasiado la atención. Sí pensábamos que había diferencias, pero no tan fuertes", dijo.

Y es que mientras el Dane reportaba un crecimiento del empleo formal cercano al 4,6 por ciento, los registros de la Pila mostraban aumentos de apenas 0,9 por ciento.

Para febrero de 2026, el contraste era aún mayor. El Dane registraba un crecimiento anual del empleo formal del 8,2 por ciento, mientras que la Pila mostraba una caída del 1,3 por ciento. Por ello para Torres "esto es un error. Es que esto no se le puede llamar de una forma distinta".

Torres aclaró que no atribuye el fenómeno a motivaciones políticas y reconoció que el Dane mantiene credibilidad entre los académicos, pero advirtió que la magnitud de la diferencia supera cualquier margen estadístico razonable.

La alarma que encendió el estudio en el sector privado

Evidentemente el estudio no pasó inadvertido. La Federación Colombiana de Gestión Humana (ACRIP), emitió un comunicado en el que calificó la situación como una "alarmante divergencia estructural".

El gremio pidió al Gobierno nacional liderar junto al Dane y los investigadores de la UdeA una hoja de ruta para contrastar todos los datos y evaluar la realidad del mercado laboral.

"Un desfase de esta magnitud no es un simple margen de error metodológico; es una distorsión que afecta directamente el diseño de la política pública y deforma la percepción real del mercado laboral", dijeron.

¿Qué respondió el Dane a las acusaciones?

Ante todas estas acusaciones, la directora del Dane, Piedad Urdinola, respondió en entrevista con CAMBIO a los investigadores. Según explicó, el estudio compara dos fuentes que miden cosas distintas y que no pueden cotejarse directamente.

La Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH), que es el instrumento que usa el Dane para medir el mercado laboral, no solo cuenta si una persona paga salud y pensión. También exige que la empresa donde trabaja cumpla con requisitos formales.

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La directora del Dane, Piedad Urdinola, habló con CAMBIO sobre cómo se blinda la entidad en la construcción de sus cifras.

Un trabajador que cotiza a seguridad social no es necesariamente un trabajador formal, según los estándares del Dane, y la Pila, a su vez, incluye personas que pagan aportes pero no están ocupadas: pensionados, rentistas, estudiantes, médicos en año rural, trabajadores voluntarios.

"No hay mediciones alternativas. Solamente existe esa, y esa especialmente no es comparable con la de la Pila. ¿Por qué? Porque nosotros estamos midiendo no solamente que los trabajadores estén cotizando a salud y pensión, sino que también las empresas donde trabajan sean categorizadas como formales. Mientras que en la Pila solamente cuenta las personas que están cotizando a salud, y esas personas no necesariamente todas son ocupadas. Es como tomar peras con manzanas".

Hay un segundo elemento técnico que según la directora del Dane el estudio de la UdeA no habría incorporado. Se trata de la Actualización del Marco 2018, una revisión metodológica de la Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo que la entidad adoptó desde 2021.

Ignorar esa actualización al analizar las cifras de la GEIH produce, según Urdinola, comparaciones que no están construidas sobre la misma base. La directora explicó que esa definición es el estándar que usan todos los países que producen estadísticas laborales comparables:

"Es precisamente esta actualización la que ya incorpora la definición de la Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo. Seguir esa definición es la forma oficial, y es la que usan todos los países para hacer esas comparaciones internacionales", afirmó.

El estudio de la UdeA también planteó una incoherencia macroeconómica: si el PIB apenas creció 1,6 por ciento en el periodo analizado, mientras el Dane estimó aumentos superiores al 3 por ciento en productividad laboral y de 1,73 por ciento en la Productividad Total de los Factores, ¿cómo se explica que el empleo se haya disparado tanto? Urdinola dio tres respuestas a esa pregunta.

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La metodología que usa el Dane es la misma que usan diversos países a nivel internacional. Crédito: Colprensa.

La primera es técnica. La encuesta del Dane mide el mercado laboral mensualmente, mientras que el PIB se calcula de forma trimestral. Cruzar un dato mensual con uno trimestral sin los ajustes correctos produce comparaciones engañosas. La segunda tiene que ver con la estacionalidad. El empleo fluctúa según la época del año, y la forma correcta de analizar la tendencia es comparar año completo contra año completo, no mes contra trimestre.

"Hay que tener en cuenta muchos factores cuando hacemos este cruce de variables macroeconómicas. Con la encuesta integrada de hogares nosotros podemos analizar todo el año anterior y coger cada uno de los meses para evitar el problema de la estacionalidad. Sabemos que en diciembre hay muchas más personas trabajando por la temporada navideña o en julio por las vacaciones. Cuando ya cogemos el año completo, tenemos que la población ocupada para 2025 creció 791.000 personas, esto incluye personas formales e informales. Cuando nosotros presentamos los datos de la GEIH es mercado laboral mensual, mientras que el PIB se estima trimestral. Por eso es más recomendable que comparemos año versus año", afirmó.

La tercera respuesta apunta a algo que los economistas conocen bien: el mercado laboral no reacciona al mismo tiempo que la economía. Hay un rezago. Una economía puede desacelerarse y el empleo seguir creciendo por un tiempo, porque las empresas tardan en ajustar sus nóminas.

Urdinola lo ilustró con la pandemia: "El PIB tuvo un movimiento de electrocardiograma: cayó muchísimo y luego creció muchísimo muy rápido, de un momento a otro, de un periodo a otro. Pero en el mercado laboral vimos cómo la ocupación rápidamente crece, pero luego decrece muy lentamente. Le toma dos años volver a tener los niveles de antes de la pandemia. Entonces también hay este rezago entre el mercado laboral y el crecimiento económico, que puede responder mucho más rápido".

CAMBIO también preguntó si la OIT u otro organismo internacional ha validado explícitamente la metodología colombiana mediante una auditoría independiente a la que el público pueda acceder.

Urdinola respondió que no ha habido ajustes metodológicos recientes porque el Dane ya sigue la última revisión disponible desde 2021.

"Los organismos internacionales dan esos lineamientos y los acogemos. Lo que hacemos es precisamente entrenar a todos los técnicos que producen la información; si hay que hacer cambios en una encuesta, se hacen esos cambios. A nosotros nos vigilan los entes de control como cualquier otra entidad del Estado, pero tenemos ventaja porque tenemos muchos ojos encima, porque estamos trabajando todo el tiempo con investigadores y profesores que ven todo lo que hacemos. Una persona puede ver rápidamente nuestros datos. Los datos están disponibles en nuestra página web, ahí pueden encontrar toda la información", afirmó.

Sobre la independencia institucional en un año electoral, y ante cuestionamientos que no solo vienen de la UdeA sino también de gremios como la Andi, Urdinola remitió a la ley de estadística impulsada por la administración actual, que establece por norma la autonomía técnica del Dane:

"Nosotros nos hemos preocupado fuertemente por eso. Yo misma fui quien pasó esa ley de estadísticas, donde está consignado el orden y esa independencia técnica de la entidad, así que ya por orden de ley de la nación tenemos que cumplirlo. Nosotros ponemos a disposición todas estas metodologías, toda la información, todos los sistemas con los que trabajamos, y mantenemos esta conversación permanente con todas las entidades, incluso con los técnicos de la Andi", dijo.

Un dato que cambia la ecuación

Ahora bien, mientras el debate entre el Dane y los investigadores de la UdeA se centra en qué mide cada fuente y cómo interpretarla, un tercer elemento entró en la discusión y apuntó directamente al corazón del estudio.

Stefano Farné, director del Observatorio del Mercado de Trabajo y la Seguridad Social de la Universidad Externado de Colombia, explicó el problema concreto con los datos que usó la UdeA y son las cifras de la Pila que no son estables en el momento en que se publican.

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El experto explicó que Pila tarda en actualizar sus cifras, por lo que los investigadores se habrían equivocado al tomar una cifra en construcción. Crédito: Colprensa.

Los registros de cotizaciones a seguridad social tardan meses en consolidarse. Cuando una empresa o un trabajador reporta tardíamente sus aportes, esos datos se van actualizando en el sistema con el paso del tiempo, siempre hacia arriba.

"Según las últimas cifras de la UGPP, en febrero de 2026 el empleo Pila aumentó en 243.000, no disminuyó 170.000. Las cifras de la Pila demoran meses en estabilizarse y con el pasar de los meses los cotizantes siempre aumentan", dijo.

En otras palabras, el dato que los investigadores usaron para concluir que se perdieron 170.000 empleos era, según Farné, una cifra aún en construcción.

Por eso el error y el gran desfase con las cifras del Dane. Siendo así las cosas, quien se habría equivocado en esta oportunidad habrían sido los investigadores de la UdeA.

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