26 Septiembre 2022

¿Mejorará la seguridad con la apertura de la frontera?

Primer reunión entre los ministros de Defensa de Colombia y Venezuela para mejorar la seguridad en la frontera

Crédito: Ministerio de Defensa

La reactivación de relaciones entre Colombia y Venezuela renueva la esperanza de que por fin mejore la seguridad limítrofe, una zona por donde campean a sus anchas los más diversos grupos armados delincuenciales.

Uno de los temas coyunturales con la reactivación de las relaciones entre Colombia y Venezuela es la permeabilidad de la frontera, gracias a la cual transitan los grupos armados ilegales desde Colombia hacia Venezuela y desde Venezuela hacia Colombia, sin que hasta el momento exista un acuerdo mutuo para actuar en consecuencia.

Los organismos de inteligencia de Colombia han detectado más de treinta campamentos del ELN, disidencias de las Farc y la llamada Segunda Marquetalia distribuidos en los estados de Zulia, Táchira, Bolívar y Amazonas, en Venezuela.

Según las autoridades colombianas, poblaciones venezolanas cercanas a la frontera han servido de refugio a importantes cabecillas de las organizaciones al margen de la ley que prácticamente se han instalado al otro lado y delinquen en Colombia.

Las cifras lo demuestran. El Gaula de la Policía identificó que en los últimos dos años más de 50 secuestrados en los departamentos de Arauca, Norte de Santander, Meta y Guaviare permanecieron en varias veredas a pocos kilómetros de la zona fronteriza a la espera de recibir el pago por sus rescates.

Por la frontera compartida –de más de 2.219 kilómetros– transita a sus anchas el negocio del narcotráfico, la minería ilegal y el tráfico de armas por la falta de control de las autoridades venezolanas.

guerrilla

La esperanza es que la reactivación de las relaciones con Venezuela ayude a reactivar la colaboración de las autoridades venezolanas para mejorar la seguridad de la frontera. 

Cumbre de ministros

El primer paso para mejorar las relaciones ocurrió el sábado 24 de septiembre con una primera reunión entre los ministros de Defensa de ambas naciones en el Comando de Zona Número 21 de la Guardia Nacional Bolivariana, ubicado en Pueblo Nuevo, en el estado Táchira.

El principal compromiso, luego de dos horas de reunión, fue la instalación de una mesa de trabajo que estará dirigida por los viceministros de Colombia y Venezuela para establecer un cronograma definido y enfrentar en conjunto los problemas relacionados con la frontera.

“Esta mesa nos tiene que llevar a dos temas: uno que tiene que ver con la necesaria intercomunicación entre las autoridades territoriales colombianas y las autoridades territoriales venezolanas; la otra es el restablecimiento de las relaciones a más alto nivel, entre los comandantes militares y de policía colombianos y sus homólogos venezolanos”, dijo el ministro Iván Velásquez.

reunion

Uno de los temas fundamentales para ambas naciones es el trabajo con las comunidades que viven en las zonas fronterizas, con el objetivo de mejorar su bienestar y ganarse su confianza

“Tenemos toda la disposición y el entendimiento para lograr que finalmente ese restablecimiento de las comunicaciones entre fuerzas militares colombianas y fuerzas militares venezolanas vayan a generar un espacio de tranquilidad y seguridad en la frontera”, afirmó Velásquez.

Algo similar opina el ministro de Defensa venezolano, general Vladímir Padrino: “Nosotros estamos dispuestos a comenzar a construir un proceso que genere confianza mutua, de manera que, basados en esa confianza mutua, podamos hacernos de una hoja de ruta para darle tratamiento a todos los grandes problemas que subsisten en la región fronteriza”.

Así mismo, afirmó que el trabajo entre ambas fuerzas armadas ayudará a "garantizar la vida, construir una verdadera frontera de paz y proteger a la poblaciones más vulnerables, las etnias indígenas, que viven a lo largo de la frontera. Será un acompañamiento total”.

Ya hay tareas específicas para que esto suceda. Pero es apenas un primer paso. El próximo es el compromiso del propio Nicolás Maduro, que acabe con la tranquilidad de los cerca de dos mil integrantes de los grupos ilegales que permanecen en territorio venezolano.