14 Marzo 2022

Curules de la paz se quedaron en manos de victimarios y políticos tradicionales

En 16 regiones del país votaron por las circunscripciones para la paz.

Crédito: Colprensa

Los hechos de violencia, la falta de financiación y unas curules en manos de candidatos cuestionados por sus vínculos con políticos tradicionales son el balance que deja elección de las 16 Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz (Citrep).

Por: Santiago Luque Pérez

Como Cambio lo había anunciado, la circunscripción número 12 estaba siendo disputada entre varios clanes políticos tradicionales de Cesar, Magdalena y La Guajira. Pero se impuso la maquinaria política de Rodrigo ‘Yoyo’ Tovar, hijo del exjefe paramilitar Rodrigo Tovar Pupo, alias Jorge 40, quien le sacó más del doble de los votos a sus contrincantes más cercanos.

La candidatura de ‘Yoyo’ Tovar fue de las más cuestionadas por ser hijo de un victimario de esta región. “Nos dimos cuenta que no era viable continuar. [Sentimos que] nos utilizaron para darle una curul al hijo de alguien que desplazó un pueblo, y ahora nos revictimizan con esta candidatura. Eso nos destrozó”, fueron las palabras de Elvia Jiménez después de renunciar a su candidatura junto a 17 personas más que no veían las condiciones mínimas para hacer política electoral. Los esfuerzos en las urnas para que ‘Yoyo’ no llegara fueron insuficientes, desde ya se anuncia una pelea jurídica.

Grupos paramilitares y guerrillas del ELN impidieron y amenazaron a varios candidatos en esta región para que no hicieran campaña política. Pero este no fue un caso de violencia aislado en el panorama nacional. El viernes, dos días antes de las elecciones, en el Urabá atentaron contra los candidatos Menderson Mosquera Quinto y Diana Hurtado.

“Nos dimos cuenta que no era viable continuar. [Sentimos que] nos utilizaron para darle una curul al hijo de alguien que desplazó un pueblo, y ahora nos revictimizan con esta candidatura. Eso nos destrozó”.

Elvia Jiménez

El 12 de febrero Guillermo Murcia candidato por la circunscripción de Arauca fue secuestrado por guerrilleros del ELN. Aunque solamente duró retenido unas horas, el hecho se sumó a la difícil situación de orden público que ha tenido el departamento.

El portal Rutas del Conflicto informó que al menos 29 candidatos tenían o tienen vínculos con políticos tradicionales. De esos, varios se llevaron una de estas curules que habían sido pensadas para que las víctimas del conflicto armado, en zonas históricamente olvidadas por el Estado, tengan representación en el Congreso.

Karen Juliana López es hija de un ganadero importante de la región del Urabá y varios medios de comunicación reseñaron el apoyo por parte de políticos tradicionales de la zona. Caso similar ocurrió en el departamento vecino, en Chocó, donde el candidato James Hermenegildo Mosquera fue señalado de ser ficha de la familia Montes de Oca, implicada en escándalos de corrupción por detrimento en el patrimonio de la salud y la educación del departamento. Al menos la mitad de los ganadores fueron cuestionados durante la campaña electoral.

Una campaña austera… para algunos

Uno de los escándalos más grandes en esta campaña electoral llegó por cuenta de los problemas de financiación. Inicialmente la ley señalaba que el dinero debía salir principalmente del Estado, sin embargo, la demora en los desembolsos de estos hicieron que la puerta a los recursos propios y de familiares llegaran a la contienda.

Diferentes candidatos señalaron que no contaban con la posibilidad económica para autofinanciarse, por lo que se vieron limitados a sus redes de amigos para poder llegar a las zonas rurales a hacer campaña. Ese fue el caso de Roberto Lacouture, quien se movilizó por la circunscripción 12 gracias a las donaciones de gasolina que recibía para tanquear su camioneta.

En contraste, otros candidatos gastaron millones de pesos en su campaña. Serán los reportes del portal Cuentas Claras los que muestren los verdaderos gastos. Por lo pronto, el cuestionado candidato ‘Yoyo’ Tovar, hijo del exjefe paramilitar, invirtió 35 millones de pesos en ingresos a su campaña, de los cuales tan solo ha reportado 14 millones.

Las dudas en cuanto a la idoneidad y el cumplimiento de los requisitos para ocupar las 16 curules de paz dejarían a estas zonas sin representación. Esto quiere decir que, por culpa de quienes hayan cometido actos de corrupción electoral, las víctimas quedarán con las sillas vacías de lo que pretendía ser una reparación con voz y voto en el legislativo, es decir, quien pierda la curul no podrá ser reemplazado.