2 Agosto 2022

Las razones de Nancy Pelosi para aterrizar en Taiwán a pesar de las amenazas de China

Nancy Pelosi, de rosado, y la delegación estadounidense que llegó este martes a Taiwán.

Crédito: Nancy Pelosi

La presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos llegó este martes a Taiwán y no hizo caso a las amenazas de China, elevando las tensiones entre las dos potencias a niveles poco vistos. La congresista asegura que su llegada a la isla es "coherente" con la política estadounidense, pero Pekín respondió que Washington "asumirá las consecuencias".

La presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, ignoró las advertencias chinas y aterrizó este martes 2 de agosto en Taiwán, elevando así las tensiones entre Pekín y Washington a niveles que no se habían visto recientemente.

En una columna publicada en The Washington Post, solo minutos después de que aterrizara en Taiwán, la congresista norteamericana, de 82 años, indicó que la visita muestra el "apoyo incondicional" de Estados Unidos a la isla y que esta visita "no contradice" la política de Washington hacia China, sino que debe entenderse como un mensaje de apoyo hacia la isla.

“Frente al incremento de las agresiones del Partido Comunista Chino (PCC), la visita de nuestra delegación del Congreso debe considerarse una declaración inequívoca de que Estados Unidos apoya a Taiwán, nuestro socio democrático, en su defensa de la libertad”, escribió Pelosi en su columna.

Previo al viaje de Pelosi, en una conversación entre Joe Biden y Xi Jinping, el presidente chino advirtió a Estados Unidos que no "jugara con fuego" en la cuestión de Taiwán. Biden, por su parte, aseguró que actuaría para defender a Taiwán en caso de un conflicto.

La controversia sobre la visita de Pelosi a Taiwán tiene su origen en la política de "una sola China", postura diplomática según la cual Estados Unidos reconoce a la República Popular de China y admite la posición de Pekín de que Taiwán es parte de su territorio. Esta política ha regido las relaciones de Estados Unidos con la isla durante los últimos 40 años en el que, si bien no la reconoce como país independiente, mantienen una buena relación.

Sin embargo, bajo el mandato de Xi Jinping, el líder más poderoso de China en décadas, Pekín ha emprendido acciones militares más agresivas en la región y recientemente ha hecho fuertes reclamaciones sobre el estrecho que separa a Taiwán de China, una de las vías marítimas más transitadas del mundo. El líder chino ha abogado por la anexión con Taiwán hace varios años, pero tras la invasión de Rusia a Ucrania sus mensajes han sido cada vez más preocupantes.

“Emprendemos este viaje en un momento en el que el mundo se enfrenta a una elección entre autocracia y democracia. Mientras Rusia libra su guerra premeditada e ilegal contra Ucrania, matando a miles de inocentes -incluso niños-, es esencial que Estados Unidos y nuestros aliados dejen claro que nunca cedemos ante los autócratas”, aseguró la demócrata en su columna en The Washington Post.

Pelosi anota que su visita también es un mensaje en rechazo a “la brutal represión del Partido Comunista Chino” que ha ejercido en los últimos años sobre Hong Kong, la región del Tibet y contra la comunidad uigur musulmana “y otras minorías”. “En todo el territorio continental, el PCC sigue atacando y deteniendo a activistas, líderes de la libertad religiosa y otras personas que se atreven a desafiar al régimen”.

¿Qué puede pasar ahora? La posibilidad de la visita, que forma parte de una gira por Asia, ya había elevado las tensiones entre Washington y Pekín, y el gobierno chino había amenazado con "fuertes consecuencias", si Pelosi llegaba a Taipei, algo que al final ocurrió este martes a pesar de las recomendaciones de altos funcionarios de la Casa Blanca de no hacer ese viaje “en este momento”.

La visita de Pelosi, la primera de un funcionario estadounidense de tan alto nivel desde 1997, ya generó las primeras reacciones en China, cuyo ejército prometió lanzar "acciones militares selectivas".

"El Ejército Popular de Liberación de China está en alerta máxima y lanzará una serie de acciones militares selectivas para contrarrestar esto, defender la soberanía nacional y la integridad territorial y frustrar la interferencia externa y los intentos separatistas de 'independencia de Taiwán'", dijo el portavoz del ministerio de Defensa, Wu Qian, en un comunicado.

Medios oficiales informaron que aviones de guerra Su-35 habían cruzado el estrecho de Taiwán, y el Ministerio de Defensa anunció el cierre de algunas áreas próximas a la isla a barcos y aviones comerciales para conducir "importantes ejercicios militares".

Estados Unidos, por su parte, dijo que le preocupaba que China utilizara la visita para justificar una acción militar.

"No hay ninguna razón para que Pekín convierta una posible visita, coherente con la política de Estados Unidos desde hace mucho tiempo, en una especie de crisis o conflicto, o la utilice como pretexto para aumentar la actividad militar agresiva en el Estrecho de Taiwán o en sus alrededores", dijo a los periodistas John F. Kirby, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional.

Kirby aseguró que Estados Unidos "no se dejará intimidar" en la región del Pacífico, pero trató de aplacar la tensión insistiendo en que la política estadounidense no ha cambiado respecto a Taiwán. 

Una política que podría resumirse así: respalda al gobierno autónomo de Taiwán, reconoce la soberanía china y se opone a un intento de independencia total por parte de Taiwán y a una toma del poder por la fuerza por parte de China.