21 Junio 2022

Lo que significa la rápida llamada de Joe Biden a Gustavo Petro

El presidente de Estados Unidos Joe Biden y el mandatario electo de Colombia Gustavo Petro conversaron sobre temas como la transición energética, la implementación del Acuerdo de Paz y la lucha contra el narcotráfico.

Crédito: Yamith Mariño

El presidente electo de Colombia recibió en cuestión de días la felicitación del mandatario estadounidense, con quien dijo espera construir una relación "más igualitaria". El mandatario saliente, Iván Duque, tuvo que esperar casi cinco meses para tener una comunicación con él.

Las relaciones entre Colombia y Estados Unidos, tras la victoria de Gustavo Petro en las elecciones presidenciales, parecen haber arrancado con el pie derecho. Solo dos días después de haberse confirmado la victoria del candidato de izquierda, el primero del país, el mandatario electo anunció que sostuvo una conversación amistosa con su homólogo estadounidense Joe Biden.

La llamada entre Petro y Biden se produjo un día después de conversar con el secretario de Estado de Estados Unidos, Anthony Blinken. Hablaron de los objetivos mutuos para hacer frente al cambio climático, mejorar la salud pública y avanzar en oportunidades económicas inclusivas. 

“El presidente Biden elogió al pueblo colombiano por la celebración de elecciones libres y justas y reafirmó el apoyo de Estados Unidos a Colombia. Subrayó que espera trabajar con el presidente electo para continuar fortaleciendo la cooperación bilateral, incluyendo el cambio climático, la seguridad sanitaria y la implementación del Acuerdo de Paz de 2016”, dice el resumen oficial entregado por la embajada estadounidense en Colombia.

Las dos comunicaciones entre el gobierno de Estados Unidos y el presidente electo Petro se dan en un momento en el que las relaciones entre ambos países apenas comenzaron a superar la turbulencia que dejó la participación de políticos colombianos cercanos al gobierno de Iván Duque en las elecciones estadounidenses de 2020. 

Según ha detallado Petro en sus redes sociales, la “muy amistosa” conversación con Biden se ha dado en el marco de su estrategia por contar con una relación diplomática “más igualitaria en provecho de los dos pueblos”. La comunicación se presentó solo un día después de que el embajador colombiano en Washington, Juan Carlos Pinzón, presentara su renuncia al cargo tras confirmarse la victoria del líder del Pacto Histórico, argumentando una cuestión de “principios”. 

La rapidez y la relevancia de quienes hicieron las llamadas ha sorprendido tanto a políticos colombianos como a los analistas. Solo dos días después de su elección, Petro habló con el presidente estadounidense y con su secretario de Estado, las dos figuras más relevantes de la diplomacia gringa. Cabe recordar la gran discusión que hubo sobre la llamada de Biden al actual presidente, Iván Duque, la cual llegó cinco meses después de la posesión del demócrata en Estados Unidos.

“Con esta llamada de Biden queda claro que la relación entre su administración y la de Duque nunca fue la mejor”, explicó Mauricio Jaramillo Jassir, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario. “Esta comunicación entre Petro y Biden no solamente es protocolaria, es un mensaje de aprobación. Ambos tienen temas en común como la transición energética, la implementación del Acuerdo de Paz y naturalmente el tema del narcotráfico, agregó.

Si bien hace cuatro años el presidente en Estados Unidos era otro, vale la pena recordar que con la elección de Iván Duque la llamada con el presidente se demoró y tuvo que conformarse con conversaciones con delegados de menor nivel. 

Al confirmarse su victoria sobre Gustavo Petro en la segunda vuelta de 2018, el entonces candidato del Centro Democrático fue felicitado por la portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert. Cinco días después fue el vicepresidente estadounidense Mike Pence, quien habló con Duque y después de una semana de espera, el electo mandatario colombiano conversó telefónicamente con el entonces presidente de Estados Unidos Donald Trump. 

“Trump nunca vio en Colombia una prioridad y no haber recibido una llamada pronto no fue culpa de Duque. Pero lo que sí es culpa de su gestión vino después con el abandono al Acuerdo de Paz y la injerencia descarada de miembros del partido de gobierno en las elecciones presidenciales de 2020”, aseguró Jaramillo en conversación con Cambio.

Por eso, dijo el analista, la llamada de Biden y Petro da señales claras de que al menos, desde el comienzo ambos países planean tener una buena relación. “La prioridad ahora es la de ampliar la agenda bilateral, desnarcotizarla, incluir los derechos humanos y fortalecer la implementación del acuerdo para que Colombia vuelva a ser un tema de exito a nivel regional”, aseguró.

Joe Biden es quizás uno de los políticos estadounidenses que más conoce a Colombia. A comienzos del milenio, durante la presidencia de Andrés Pastrana en Colombia y de Bill Clinton en Estados Unidos, fue clave para cerrar el apoyo de los demócratas al Plan Colombia. Años después, como vicepresidente de Barack Obama, respaldó vigorosamente el proceso de paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las Farc. De hecho, el demócrata visitó el país en los primeros días de diciembre, una semana después de firmado el acuerdo en el Teatro Colón de Bogotá. 

Ya como presidente, Biden ha abogado por la implementación del Acuerdo de Paz y ha respaldado iniciativas como la exclusión de las Farc, como grupo, de su temida lista de Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO, por su sigla en inglés) y un nuevo acuerdo antinarcóticos , que incluye proteger a los líderes comunitarios que promuevan la aplicación de la ley. Esto sin contar que para el mandatario, Colombia es clave en la estrategia frente a Venezuela, probablemente el mayor foco de inestabilidad en América Latina.

En un año en el que Estados Unidos y Colombia cumplen 200 años de relaciones bilaterales, la buena comunicación entre las administraciones Biden y Petro será clave para sus intereses. Comercio, implementación del acuerdo, transición energética y crisis migratoria son algunos de los varios puntos en común que tendrán que ponerse en orden después de cuatro años de improvisación, en los que hubo más desaciertos que aciertos.