
El nuevo mapa de las inversiones: las oportunidades y riesgos que ve BlackRock en Colombia y la región
La inteligencia artificial, la geopolítica y los riesgos fiscales y políticos están redefiniendo las estrategias de inversión. BlackRock, el mayor gestor de activos del mundo, identifica oportunidades para América Latina, pero advierte que países como Colombia deberán fortalecer la confianza de los inversionistas para aprovecharlas. ¿Qué perspectivas hay?
El segundo semestre de 2026 estará marcada por un conjunto de riesgos que, aparentemente, serán difíciles de evitar. BlackRock, el principal gestor de activos del planeta, presentó su informe de proyecciones de inversión para la segunda mitad del año, en el que evalúa cómo la inteligencia artificial, la mayor fragmentación geopolítica y algunos riesgos políticos marcarán la pauta y de qué forma los inversionistas pueden blindarse a ellos.
BlackRock se dedica a administrar más de 11,5 billones de dólares a nombre de gobiernos, instituciones y personas. El dinero se invierte en diferentes fondos y portafolios y la empresa gestiona los riesgos de estos.
En su Midyear Investment Outlook la firma reconoce que América Latina está entrando en la segunda mitad de 2026 con un entorno macroeconómico más favorable que el de muchos de sus pares en los mercados emergentes, respaldado por una desinflación sostenida, marcos monetarios creíbles y fuerzas globales que están reconfigurando el crecimiento y los flujos de capital.
Aunque la firma reconoce que la región está lejos de ser homogénea, sí insiste en que América Latina está bien posicionada para beneficiarse de diversas tendencias. Lo que refuerza la importancia de la selectividad en un mundo “marcado por la escasez, la inversión impulsada por la IA y la reconfiguración geopolítica”.
Según la firma, los inversionistas están enfrentados a un contexto con múltiples escenarios económicos —muy distintos entre sí— lo que exige un replanteamiento total de los portafolios.
“Cada vez la selectividad es más importante”, asegura Diego Mora, CEO de BlackRock para Colombia, Perú y Centroamérica.
Tradicionalmente los inversionistas acuden a la diversificación de su portafolio para distribuir el riesgo, a través de inversiones en bonos a largo plazo como complemento a las acciones, pero según Mora, la coyuntura actual implica pensar distinto.
“Ya no se está cumpliendo esa teoría económica que nos enseñaron, de que para tener un portafolio diversificado se buscaba un crecimiento con acciones e ingresos con renta fija de largo plazo”, comenta Mora.
Según el experto, el mercado está llevando a los inversionistas a ser más selectivos y asegura que “hay que ser conscientes que ese ingreso que se busca más allá de las tasas gubernamentales, debe venir de fuentes confiables de flujo de caja tanto de empresas como de proyectos, como es el caso de la infraestructura”.

El dilema de la Inteligencia artificial
El informe de BlackRock explora dos conceptos: la escasez y la abundancia. La firma reconoce a la inteligencia artificial (IA) como una fuerza transformadora que está avanzando y que puede elevar el crecimiento económico, y por ende, traer una nueva era de abundancia, pero condiciona su desarrollo a la capacidad del mundo de superar una serie de restricciones.
Más allá de cuál escenario económico se pueda materializar hacia el futuro, en el entorno de incertidumbre global actual, el avance de la IA depende de factores como la energía, la mano de obra, el capital y los materiales, lo que plantea dudas sobre burbujas, costos y quién capturará el valor real de las inversiones en esta tecnología y definirá las oportunidades de inversión.
“Hay diferentes factores explicativos de cada decisión de inversión. La construcción de la Inteligencia Artificial está pasando por un periodo de escasez, los cuellos de botella son la energía, los chips y los data centers, esto se puede expresar tanto en las inversiones públicas como en el equity (valor patrimonial de los inversionistas) de infraestructura, como es el caso de los data centers. Ahí vemos oportunidades”, explica el ejecutivo de la multinacional.
Mora reconoce también que el mundo está experimentando nuevas presiones inflacionarias y fuerzas geopolíticas que explican la reorientación de las cadenas productivas.
“Es importante que en los portafolios tengamos factores que nos protejan ante ese riesgo inflacionario, con activos por naturaleza atados a la inflación, como los bonos, infraestructura o la deuda de mercados emergentes”, explica.

Las oportunidades para América Latina
Para la firma, Latinoamérica se percibe como una región más favorable que otros mercados emergentes, porque la inflación está controlada en casi todos los países, con excepciones puntuales como Colombia.
Pero en países como Chile, Perú y México, en que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se viene moderando, las tasas de política monetaria son más favorables a las de otros mercados. Por ejemplo, contrario al grueso de América Latina, en Estados Unidos la Reserva Federal habla de nuevos aumentos en la tasa de interés.
Esto resulta en tasas más atractivas para invertir. Según Mora, puntualmente en Brasil y Colombia son países en que las tasas reales siguen siendo muy altas, pero de la mano con esto están las alertas en el frente fiscal. “Mantener una credibilidad en lo fiscal va a hacer que los inversionistas puedan beneficiarse de ellas y no que eventualmente sigan subiendo, porque son países con situaciones fiscales vulnerables”, advierte el ejecutivo.
A pesar de las semejanzas en las economías del vecindario, los países de la región también son heterogéneos.
“Colombia tiene unas restricciones fiscales innegables. Ese es el punto flaco. Hay vulnerabilidades, pero también oportunidades”, aseguró Mora, quien destacó que la nueva ministra de Transporte designada por el presidente electo Abelardo de la Espriella, Elsa Noguera, ha hablado de fortalecer el sector.
“Hay grandes necesidades de infraestructura, y la situación fiscal no permite que esa inversión venga del gobierno. Hay una enorme necesidad y una enorme oportunidad para que esa inversión se dé por medio de una reactivación del modelo de alianzas público privadas (APP) en el que el gobierno facilita la inversión privada en infraestructura”, comenta Mora.

El CEO de BlackRock para el país también considera que la reactivación del sector petrolero, así como en nueves fuentes de energía traerán oportunidades en los próximos meses.
Si bien existen retos en materia fiscal que no son despreciables en el caso de Brasil, Mora destaca que es un país que tiene unas expectativas de crecimiento de 2 por ciento, en línea con la región, explicado por la agroindustria, la energía, una política monetaria que ha sido flexible.
En el caso mexicano, el directivo de la firma destaca que sus variables macroeconómicas fundamentales están estables y que ve oportunidades en la inversión “ligadas a fuerzas geopolíticas de nearshoring y de acercar los centros de producción de tecnología a Estados Unidos. Especialmente en el norte del país”. Los retos, en este caso, están por el lado de la renegociación de sus tratados de libre comercio (TLC).
Perú, por otro lado, presenta ciclos económicos favorables independientes de los ciclos políticos y una inflación controlada. Mora destaca el desempeño relacionado con el área de minería y con materiales críticos necesarios para la construcción de la IA, como es el caso del cobre. “Es una economía que se ha mantenido estable a pesar de los vaivenes políticos. Se espera que esta transición política se traduzca en mayor estabilidad”, dice.
Chile también ha resultado favorecido por un “boom minero”, y por un nuevo plan de infraestructura del nuevo gobierno. “La política contracíclica por excelencia es la infraestructura. Los gobiernos acuden a inversión en infraestructura como una manera de hacer una inyección en la vena de la economía de sus países, y hemos visto en Chile un plan de infraestructura importante con perspectivas interesantes”, dice Mora.
En el caso argentino, destaca un escenario de estabilización tras años de incertidumbre para los inversionistas.
La política y el riesgo para los inversionistas
“Si bien estamos positivos frente a la región, los riesgos están por el lado político”, dice el experto. El ciclo electoral que se acerca en Brasil, las elecciones recientes en Colombia y la transición democrática y de poder tanto en Colombia como en Perú, son variables políticas externas que BlackRock está considerando en sus modelos de inversión.
Mora reconoce que en países como Perú y Colombia “hay que monitorear los escenarios políticos”, pero recalca que lo importante es analizar las oportunidades que se están viendo en ambas naciones.
“En Colombia tener estabilidad en la política petrolera y todo lo que tiene que ver con infraestructura va a generar grandes oportunidades de inversión que van a lograr atraer capital, y eso va a tener que balancearse en los próximos meses y años con los riesgos en lo fiscal y lo político”, concluye.
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