
Las siete vidas del Gato volador: las investigaciones por corrupción parecen no debilitar el poder de Laureano Acuña en Atlántico
Una y otra vez, Laureano Acuña, conocido como el Gato volador, ha caído de pie en las investigaciones que se le adelantan por compra de votos, y mantiene intacto su poder en Atlántico para influir en las elecciones del próximo 29 de octubre.
Por: Mateo Muñoz
Laureano Augusto Acuña se ganó el mote de Gato volador por una combinación de circunstancias en el año 2000, época en la que era concejal de Barranquilla: el color de sus ojos, sus movidas ambiciosas en la política y la canción de champeta que estaba de moda.
El apodo no le habría podido quedar mejor, pues el Gato volador ha hecho gala de tener siete vidas, al menos en la política. El excongresista ha sabido sobrevivir a las controversias, los cuestionamientos y las investigaciones en su contra por –presuntamente– participar en una red de compra de votos en el Atlántico en la que él oficiaba como el operador estrella de las maniobras para conseguirles votos a políticos de diversas casas políticas.
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