
Donde nace el sol y florece la educación: la visita de BBVA a Nabusimake, corazón del pueblo arhuaco
Escondido en las imponentes montañas de la Sierra Nevada de Santa Marta, este antiguo pueblo lucha por preservar sus memorias y costumbres entre los más pequeños de la comunidad. Como parte de su apuesta educativa, BBVA visitó este territorio sagrado y anunció una importante iniciativa para los pueblos indígenas del país.
“Hay que respetar la tierra. Es algo que nos toca conservar de generación en generación. Debemos conservar lo propio”, dice con voz pausada y suave María del Carmen Gonzáles Álvarez, profesora que desde hace 40 años enseña en la Escuela Atiarumake, uno de los centros educativos de Nabusimake, “el lugar donde nace el sol” según la lengua arhuaca.
Este asentamiento, ubicado en inmediaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta y a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar, es el corazón espiritual, sagrado y cultural del pueblo arhuaco. Allí, donde el árbol es un anciano que desde su copa hasta sus raíces abraza el pensamiento colectivo y los fuertes vientos rompen el silencio, las palabras de González reflejan el sentir de un pueblo que busca, con ahínco, preservar los saberes ancestrales entre los más pequeños.
La extensa vegetación, los acantilados rocosos, los cuerpos de agua y las siluetas de los imponentes cerros aperturan la llegada a Nabusimake. Después de cruzar por Valledupar y Pueblo Bello (César), el recorrido de dos horas en una carretera con irregularidades y sin pavimentar requiere de una conducción cuidadosa y ágil. Acceder es difícil, sin embargo, para los arhuacos lo mejor es mantener el camino así: libre del tumulto de turistas que, con una vía en buen estado, llegarían a husmear en este lugar sagrado.
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