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De la sustitución al chocolate belga: cacao de Tumaco conquista Europa
Gloria Miranda, directora de la DSCI, firma el acuerdo con la empresa belga Legast. FOTO: Cortesía DSCI.
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De la sustitución al chocolate belga: cacao de Tumaco conquista Europa

Una empresa belga especializada en chocolatería fina comprará cacao premium producido por familias de Tumaco que dejaron atrás los cultivos de uso ilícito. El acuerdo pone a prueba una idea que ha perseguido la política de sustitución durante años: que la paz también pueda sostenerse con mercados.

Para conocer más sobre cómo va la sustitución de cultivos de uso en el país vea el siguiente video:

Durante décadas, uno de los principales desafíos de los programas de sustitución de cultivos ilícitos no ha sido únicamente convencer a las comunidades de cambiar de actividad económica, sino garantizar que los productos legales encuentren compradores. Sin un mercado estable, la transición difícilmente se sostiene. 

Con esa premisa, la Dirección de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (DSCI) firmó un acuerdo de intención con la empresa belga Legast Artisan Chocolatier para impulsar la comercialización en Europa del cacao premium producido por organizaciones de familias vinculadas a procesos de sustitución voluntaria en Tumaco, Nariño. 

La alianza hace parte de una declaración de intención entre los gobiernos de Colombia y Bélgica para promover la comercialización internacional de productos provenientes de la sustitución, como cacao y café, fortaleciendo cadenas de valor y estrategias de desarrollo rural. 

El atractivo del cacao de Tumaco no es solo su origen. Según las partes, el producto cumple con estándares de calidad, trazabilidad y sostenibilidad que demanda el mercado europeo de chocolates finos, un segmento dispuesto a pagar mayores precios por materias primas diferenciadas. 

Para Patricia Forero, representante de Desarrollo de Relaciones Comerciales de Legast, el acuerdo representa un respaldo a la calidad del cacao colombiano y permitirá establecer un canal comercial constante hacia Bélgica, donde será transformado en chocolates de alta gama. 

La directora de la DSCI, Gloria Miranda, aseguró que el verdadero desafío de la sustitución comienza después del cambio de cultivo. "La verdadera transformación ocurre cuando los productos llegan a mercados internacionales, generan valor agregado y permiten que las familias reciban mejores ingresos por su trabajo", afirmó durante la firma del convenio. 

Más allá del anuncio comercial, el acuerdo contempla asistencia técnica, fortalecimiento de la calidad del cacao, promoción de prácticas sostenibles y reglas transparentes de negociación entre las organizaciones de productores y la empresa belga. 

El reto ahora será convertir esta alianza en una relación comercial sostenible. Si el cacao logra consolidarse en mercados especializados de Europa, la sustitución voluntaria podría demostrar que el éxito no depende únicamente de abandonar los cultivos ilícitos, sino de construir cadenas productivas capaces de competir en los mercados más exigentes. 

 

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