Ir al contenido principal
La descentralización y la ciencia con enfoque territorial, entre los principales legados de Ministerio de Ciencia
Yesenia Olaya, ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación. | Crédito: cortesía
Contenido especial

La descentralización y la ciencia con enfoque territorial, entre los principales legados de Ministerio de Ciencia

En el cierre del Gobierno de Gustavo Petro, la ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación, Yesenia Olaya Requene, defendió un legado que, aseguró, transformó el papel de la ciencia en el país. La descentralización de la inversión, el fortalecimiento de la investigación en los territorios y la recuperación de capacidades para producir medicamentos hacen parte de una agenda que ahora queda en manos del nuevo Gobierno.

Por: Redacción Contenidos Especiales

El Ministerio de Ciencia llega al cambio de Gobierno enfrentando un reto doble. Por un lado, consolidar una institución que apenas completa unos años como cartera independiente, y por otro, garantizar la continuidad de una política científica que buscó llevar la investigación más allá de los grandes centros urbanos. En ese balance, la descentralización aparece como uno de los principales sellos de la gestión de Yesenia Olaya Requene, quien permaneció más de tres años al frente de la entidad y lideró el proceso de fortalecimiento de un ministerio que aún construye su identidad institucional.

Durante este cuatrienio, la apuesta fue ampliar el alcance de la inversión pública en ciencia y tecnología hacia regiones que históricamente habían permanecido al margen de las convocatorias nacionales. La estrategia no solo buscó financiar proyectos en universidades regionales, sino también incorporar a comunidades, centros de investigación y gobiernos locales como actores de la producción de conocimiento. La idea, explicó Olaya, fue dejar capacidades instaladas en los territorios mediante laboratorios, transferencia tecnológica y formación de talento humano, con el propósito de que la ciencia respondiera a necesidades concretas como el acceso al agua, la productividad agrícola o la conservación de la biodiversidad.

Ese cambio de enfoque también implicó replantear la relación entre la academia y las comunidades. Bajo esta visión, los saberes de pueblos indígenas, afrodescendientes y campesinos dejaron de verse como un conocimiento periférico para convertirse en parte de la agenda científica nacional. “Dejamos de ver a las comunidades como objeto de estudio y empezamos a relacionarnos con ellas como sujetos de conocimiento”, afirmó la ministra en entrevista con CAMBIO. Proyectos como el monitoreo de biodiversidad en Yunguillo, Putumayo, liderado por jóvenes indígenas formados en universidades, ilustran una apuesta por construir investigación desde los territorios y no únicamente sobre ellos.

Aunque buena parte de la conversación pública alrededor del ministerio se concentró en la inteligencia artificial, la gestión también priorizó líneas de investigación orientadas a la transición energética y la soberanía sanitaria. La financiación de proyectos sobre hidrógeno blanco, geotermia y energías renovables se sumó a la recuperación de capacidades para producir medicamentos en universidades públicas, un proceso que ya permitió avanzar en la fabricación nacional de tratamientos contra enfermedades como la malaria, de la mano de instituciones como la Universidad de Antioquia. Para Olaya, estos desarrollos muestran que la ciencia puede convertirse en un instrumento para responder a desafíos estratégicos del país y no solo en un ejercicio académico.

El presupuesto, sin embargo, siempre ha sido uno de los retos permanentes. La ministra reconoció que el sistema científico sigue necesitando mayores recursos, aunque sostuvo que, pese a las restricciones fiscales del Gobierno, fue posible fortalecer alianzas con universidades, aumentar la participación de mujeres investigadoras y ejecutar buena parte de la inversión con un enfoque regional. En ese contexto, programas como Orquídeas Mujeres en la Ciencia y Becas para el Cambio son presentados como iniciativas que deberían mantenerse más allá del relevo presidencial.

Más allá de las cifras, el debate que deja abierto el Ministerio de Ciencia es el de la continuidad de una política que buscó acercar la investigación a los territorios y convertir el conocimiento en una herramienta para enfrentar problemas sociales, ambientales y productivos. Para la ministra, ese es el principal legado de la administración saliente: haber instalado la idea de que la ciencia no puede ser un privilegio de unos pocos ni permanecer confinada a los laboratorios, sino convertirse en un componente central del desarrollo del país.

Finalización del artículo

Lea los comentarios

Temas en este artículo

Artículo de libre acceso

Libre

Compartir en redes sociales