Ir al contenido principal
photologuephotos2025-06whatsapp_image_2024-10-29_at_135709_0jpeg
Falsos positivos.
Poder

Un asomo de justicia llegó para Camilo, 18 años después de su ejecución extrajudicial

Camilo Ricardo Azuero Suárez estaba tratando de rehabilitarse de una adicción a las drogas y terminó reportado falsamente como 'baja en combate' en 2007 en Segovia, Antioquia. La historia de vida, de su desaparición y el reclamo de justicia quedó consignado en una decisión conocida por CAMBIO.

Por: Alejandra Bonilla Mora

Camilo Ricardo Azuero Suárez se graduó del colegio en 1996. Se fue a una sede del Ejército en el sur de Bogotá para solucionar su situación militar y terminó allí tres meses. Lo trasladaron a las instalaciones de Indumil, por Soacha, y prestó su servicio. Pero el Camilo que regresó a casa era otro: adicto a las drogas, según dijo, porque fue obligado a consumir y comprar estupefacientes en ese servicio.

Ahí empezó un calvario para la familia que tuvo el peor de los desenlaces. El 9 de febrero de 2006, Camilo fue a Medellín con su mamá para rehabilitarse. Fue internado en la Fundación Descubrir en Copacabana, Antioquia, pero lo que debió ser un espacio para recuperarse, no lo fue: un empleado de esa entidad se lo llevó para arreglar una estufa en su apartamento y nunca más se supo de él.

Camilo fue reportado como ‘una baja en combate’ el 2 de julio de 2007 por parte de tropas del Batallón Especial Energético y Vial Número 8, en Segovia, de la Brigada 12. Supuestamente, era integrante de bandas criminales dedicadas al narcotráfico y aunque se hizo la necropsia correspondiente, nunca se avisó a los familiares ni se revisaron las bases de datos y registros de Medicina Legal. Es decir, Camilo seguía desaparecido para su familia.

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.

Suscribirme
Finalización del artículo

Lea los comentarios

Temas en este artículo

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscriptores

Compartir en redes sociales