
Los problemas del país ya no tienen dueño
El campo, la tecnología y las brechas sociales dejaron de pertenecer a una sola disciplina.
Colombia lleva décadas dándole vueltas a problemas que cambian de nombre, pero rara vez desaparecen. El campo necesita ser más productivo sin sacrificar la sostenibilidad de los ecosistemas. Las organizaciones intentan adaptarse a transformaciones tecnológicas que avanzan más rápido que sus propias estructuras. Las brechas sociales y educativas siguen moviéndose con terquedad entre las ciudades y las regiones más apartadas del país.
La pregunta aparece casi sola: ¿por qué, a pesar de los esfuerzos y de las múltiples soluciones que se han intentado, muchos de estos desafíos siguen resistiéndose?
Quizá la respuesta no esté únicamente en la falta de recursos, inversión o voluntad. Tal vez también tenga que ver con la manera en que aprendimos a observar los problemas.

Durante mucho tiempo operó una lógica cómoda: asumir que cada dificultad tenía un dueño específico. Los asuntos de la tierra parecían pertenecer a los agrónomos. Las cifras y balances, a los economistas. La tecnología era territorio de ingenieros. Cada disciplina ocupaba un espacio definido y parecía existir una frontera relativamente clara entre unas y otras.
Pero la realidad rara vez respeta fronteras. Los problemas reales no son puros ni ordenados. Se mezclan, se cruzan y se afectan entre sí.
La discusión sobre el desarrollo rural es un ejemplo evidente. Hoy ya no se limita únicamente a producir más alimentos o aumentar rendimientos. También implica sostenibilidad ambiental, bienestar animal, gestión territorial, modelos de negocio y trabajo con comunidades. Cuando el campo se intenta entender únicamente desde la producción agrícola, una parte importante del problema queda fuera de la conversación.
Algo similar ocurre con las organizaciones y la transformación digital. Durante años fue una discusión asociada principalmente a infraestructura o sistemas tecnológicos. Hoy atraviesa casi todas las decisiones: análisis de datos, estrategia, finanzas, auditoría, liderazgo y nuevas formas de comprender los mercados.
Las brechas sociales y educativas tampoco se resuelven desde una única mirada. Las diferencias entre territorios, las condiciones regionales y las nuevas formas de acceso al conocimiento exigen profesionales capaces de moverse entre investigación, políticas públicas, educación y transformación social.
Los problemas comenzaron a mezclarse. Y cuando los problemas cambian, también tiene que cambiar la manera de formar a quienes intentarán resolverlos.
Durante años el valor de un profesional parecía estar en profundizar cada vez más en un conocimiento específico. Esa profundidad sigue siendo necesaria, pero hoy parece insuficiente por sí sola. Las soluciones empiezan a quedarse cortas cuando el problema es más grande que la mirada desde la que se intenta resolver.
Las universidades también han tenido que reorganizarse frente a esa realidad. El desafío ya no consiste únicamente en enseñar disciplinas aisladas, sino en construir puentes entre conocimientos que antes parecían distantes.

En esa dirección, la Universidad de La Salle ha estructurado su oferta de especializaciones, maestrías y doctorados alrededor de retos que hoy atraviesan distintos sectores y territorios: desarrollo rural, sostenibilidad, transformación digital, liderazgo, educación e innovación. La idea no es separar conocimientos, sino conectarlos alrededor de preguntas que ya no encuentran respuestas dentro de una sola disciplina.
Porque quizás ahí está uno de los cambios silenciosos más importantes de nuestra época. Durante mucho tiempo la pregunta parecía ser quién sabía más sobre un tema. Hoy la pregunta parece otra: quién es capaz de entender problemas que dejaron de venir separados.
Los grandes desafíos del país ya no están esperando expertos encerrados en una sola disciplina. Están esperando personas capaces de sentar distintas miradas en la misma mesa y construir respuestas que todavía no existen.
Quienes quieran profundizar en ese tipo de formación pueden conocer la oferta de posgrados con matrículas abiertas de la Universidad de La Salle.
*Contenido patrocinado por la Universidad de La Salle
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