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Esquizofrenia en la cárcel de Debora Arango.

Débora Arango, una revolucionaria discreta

Esquizofrenia en la cárcel de Debora Arango. Créditos: Museo de Arte Moderno (MAM)

El periodista Víctor Cabezas Albán, autor del libro ‘Débora Arango De perfil, su vida, su obra y su tiempo’, escribe este texto como una provocación a leer su obra para adentrarse en el laberinto fascinante de una de las pintoras más importantes de Colombia y América Latina en el siglo XX.

Por: Víctor Cabezas Albán

Maternidad y violencia de Débora Arango.
Maternidad y violencia de Débora Arango. Créditos: Museo de Arte Moderno de Medellín (MAMM)

El periódico La Defensa llegó antes del amanecer a la casa de la familia Arango Pérez. Trajo malas noticias. Por esos días, en el Club Unión se exponía una “obra impúdica que firma una dama y que ni siquiera un hombre debería exhibir”. La dama era Débora Arango y la obra era La amiga, un desnudo que, en palabras de la artista, encendió Medellín. Y no exageró. En los días siguientes sus cuadros ocuparon más planas en los periódicos que la propia guerra mundial.

Al hogar de Débora las noticias llegaron rápido en boca de los vecinos de Envigado que conocían a la familia Arango Pérez. Ellos sabían que Débora estaba lejos del estereotipo de la mujer rebelde y vulgar que se leía en los periódicos, donde también se leyó una defensa madura, pícara y severa de la artista. El arte, dijo Débora, “nada tiene que ver con la moral: un desnudo no es sino la naturaleza sin disfraces, es un paisaje en carne humana”; ese paisaje, sin embargo, no lo podía contemplar una mujer, menos dibujar. 

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