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Consagración de Deborah Colcker
'Consagración'.
Cultura

'Consagración' de Deborah Colker: Stravinski a la brasileña

La coreógrafa brasileña Deborah Colker, una de las creadoras más importantes de la danza contemporánea del mundo, presenta en Bogotá 'Consagración', inspirada en 'La consagración de la primavera' de Igor Stravinsky. Las funciones se realizarán el 18, 19 y 20 de junio en el Teatro Colón del Centro Nacional de las Artes.

Por: Eduardo Arias

Consagración es una de las propuestas coreográficas más sobresalientes de la escena contemporánea latinoamericana. En el Teatro Colón, música, movimiento y tradición brasileña convergen en una experiencia escénica de gran fuerza estética, una obra que interpela el presente y reflexiona sobre el futuro de la humanidad.

La obra reinterpreta La consagración de la primavera de Igor Stravinsky desde una mirada brasileña, al incorporarle ritmos, sonidos y movimientos en escena que reflexionan acerca del origen de la vida, su evolución y la continuidad de la vida en la Tierra.

Debora Colker expande los límites de la danza contemporánea sumándole elementos del teatro, la música y la ópera. En la obra se combinan la música de Stravinsky con música popular de Brasil, cantos indígenas y mucha percusión. Nació en Río de Janeiro en 1960. Estudió piano clásico durante diez años y practicó voleibol de alta competencia antes de dedicarse por completo a la danza contemporánea. Creó su compañía en 1994 y desde entonces ha realizado 15 espectáculos que han recorrido más de 35 países en todos los continentes. Alcanzó reconocimiento mundial en 2008 al ser la primera mujer en crear y dirigir un espectáculo para el Cirque du Soleil con Ovo. También fue directora de movimientos de la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro de 2016.

Su carrera ha sido reconocida con importantes distinciones como el Premio Laurence Olivier por Mix en 2001 y el Benois de la Danse por Cão Sem Plumas, que se presentó en Bogotá en 2024. En mayo de este año estrenó y dirigió la puesta en escena de la ópera El Último Sueño de Frida y Diego, de la compositora Gabriela Lena Frank y el libretista Nilo Cruz, en el Metropolitan Opera House de Nueva York. CAMBIO habló con ella acerca de los diversos alcances de Consagración.

CAMBIO: ¿Qué la atrajo a usted de La consagración de la primavera de Stravinski para crear este montaje?

Deborah Colker: La consagración de la primavera es una obra que me ha acompañado desde muy joven. Estudié piano de niña y ya comprendía su importancia en la historia de la música y la danza. Cuando empecé a pensar en el espectáculo que conmemoraría el 30 aniversario de la compañía, sentí que había llegado el momento de afrontar este reto. Siempre supe que, en algún momento de mi carrera, tendría que crear mi propia versión de La consagración de la primavera. Lo que me atrajo fue precisamente su fuerza revolucionaria, su capacidad para romper esquemas y provocar transformaciones. A partir de ahí surgió la pregunta: ¿cómo contar esta historia desde una perspectiva brasileña?

CAMBIO: ¿Cómo fue entonces ese reto?

D. C.: Mi deseo siempre ha sido crear una obra que dialogara con Stravinsky sin reproducirlo. No quería hacer una versión brasileña superficial o decorativa. Quería llevar esta música a nuestra selva, a nuestro sonido, a nuestros pueblos originarios. La obra original habla de lo primitivo, de la naturaleza y de rituales de transformación. Me di cuenta de que podía abordar estos mismos temas desde nuestras referencias culturales y ancestrales. Fue un trabajo de investigación muy profundo para construir un lenguaje que fuera a la vez universal y brasileño.

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Deborah Colcker. Foto: Cafi.

CAMBIO: ¿Cómo se desarrolló la integración de los instrumentos de la orquesta con los indígenas?

D. C.: Junto con Alexandre Elias, el director musical del espectáculo, buscamos preservar la fuerza de la partitura de Stravinsky a la vez que creábamos nuevas capas de significado. Incorporamos sonidos del bosque e instrumentos vinculados a las culturas tradicionales brasileñas. El objetivo no era crear contraste, sino diálogo. Queríamos que la orquesta y estos instrumentos respiraran juntos, construyendo un paisaje sonoro que conectara el universo clásico europeo con los sonidos ancestrales brasileños.

CAMBIO: ¿De qué manera puso usted a dialogar un mito pagano eslavo con las cosmogonías de las naciones indígenas de la Amazonia y la religión judeo-cristiana?

D. C.: El espectáculo no busca unir estas tradiciones porque sean iguales, sino porque todas intentan responder a las mismas preguntas fundamentales: de dónde venimos, cómo surgió la vida y cómo nos transformamos con el tiempo. Durante la investigación viajé al Xingu, descubrí narrativas de los pueblos Kuikuro y Kalapalo, revisité el Génesis con la colaboración de Nilton Bonder y también profundicé en teorías científicas sobre la evolución. Poco a poco me di cuenta de que estas historias, a pesar de nacer en contextos muy diferentes, se hablan entre sí. Sagração propone precisamente esta coexistencia entre mitos de creación indígenas, judeocristianos y darwinistas, construyendo una narrativa plural sobre la experiencia humana.

CAMBIO: La primera parte de la obra de Stravinski está consagrada a la adoración de la naturaleza. ¿Cómo lo representa usted en Consagración?

D. C.: La naturaleza está presente en la música, la escenografía, los mitos y los cuerpos de los bailarines. Quería reafirmar la fuerza y la autoridad de la naturaleza sobre la vida humana. Por tanto, la dramaturgia comienza mucho antes del surgimiento del hombre y abarca diferentes etapas de la existencia: bacterias, animales, agricultura, fuego, bosque y humanidad. Los 170 bambúes en el escenario ayudan a crear este ambiente vivo y cambiante, mientras que los sonidos del bosque dialogan con la música de Stravinsky. Más que representar la naturaleza, quería que el público se sintiera parte de ella y comprendiera que todos formamos parte de una misma historia. Los seres humanos no estamos por encima de la naturaleza ni separados de ella; somos naturaleza.

Consagración (Sagração)
Teatro Colón
18, 19 y 20 de junio de 2026
7:30 p.m.

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