Cómo afrontar una crisis económica y salir adelante de ella

Aldemar Moreno.

29 Octubre 2023 03:10 am

Cómo afrontar una crisis económica y salir adelante de ella

Aldemar Moreno, un curtido periodista especializado en economía y finanzas, no pudo escapar a una crisis económica familiar. En su libro cuenta los pormenores de la crisis que padeció y explica cómo logró superarla.

Por: Eduardo Arias

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El título del libro lo resume todo. Sobrevivir en la clase media – Lecciones de una quiebra personal que le podría pasar a usted. En efecto Aldemar Moreno, su autor, con una prosa ágil y amena no sólo explica cómo fueron los pormenores de la quiebra que afectó a su familia sino que también analiza los errores que cometió y les da consejos a sus lectores para que no vayan a sufrir un descalabro económico por no tomar una serie de medidas que Moreno considera determinantes.
Comunicador social con un mágister en filosofía, Moreno se dedicó al periodismo económico y financiero, labor que ejerció como redactor y editor en Revista Semana, Revista Dinero, Diario La República, Diario El Nuevo Siglo y Revista Forbes, donde labora en la actualidad. Ha sido profesor en las Universidades de la Sabana, Javeriana, el Rosario, Tadeo Lozano e Inpahu. Como integrante de un colectivo de periodistas de la Revista Dinero ganó el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en la categoría de investigación en Prensa por una serie de reportajes sobre la quiebra de Interbolsa. Además, ha ganado seis premios nacionales de periodismo económico de Anif. También escribió el libro Moneda Sana: siete capítulos clave en la historia moderna del Banco de la República.
CAMBIO habló con él acerca de la experiencia que relata en su libro.

Libro
CAMBIO: ¿Cómo se le ocurrió convertir una crisis económica familiar en un libro casi que de autoayuda, en el buen sentido de la palabra?
Aldemar Moreno:
Aquí debo darle el crédito a Diego Garzón que es el editor del texto. Él me contactó a finales del año pasado y me sugirió que escribiera algo sobre emprendimientos, sobre finanzas. En un primer momento pensamos en hacer algo sobre casos de éxito de emprendimiento, pero eso chocaba con mi tarea en Forbes. Lo consideré un conflicto de intereses. No me sentía bien si hacía la reportería de un libro. Yo venía hacía rato masticando en la cabeza una idea a propósito de la crisis económica que hemos enfrentado con mi familia. Diego me abrió esa puerta, en febrero arranqué a escribirla y la terminé en mayo.


CAMBIO: Suena curioso que le haya sucedido a un periodista económico con una trayectoria como la suya.
A. M.:
Sí, hay como contradicción, una paradoja, en el hecho de que en términos generales a mí haciendo periodismo económico y de finanzas empresariales me haya ido bien y que yo haya enfrentado una crisis. La paradoja es que se supondría que yo manejaría muy bien mis finanzas. Me acerqué a mi historia con criterio periodístico, con el criterio del conocimiento acumulado y de la experiencia propia.
 

CAMBIO: ¿Usted ya conocía los peligros que menciona en el libro o esa crisis le ayudó a identificarlos y catalogarlos en las diversas categorías de las ciencias económicas que usted menciona?
A. M.:
No. Yo no me había dado cuenta y fue esa reflexión durante y después de la crisis la que me llevó a sacar todas estas conclusiones. Me tocó pensar mucho. “¿Qué fue lo que me pasó?”. Porque no es un caso simplemente de haber tomado una mala decisión en algún momento sino de haber resuelto las cosas que se presentaron. Yo creo que ese es el sentido universal de la historia. Se le presentan a todos. Yo lo he conversado con amigos y es la pedaleadera de la clase media. En el proceso de reflexión durante la elaboración del texto empecé a diseñar el relato en torno de esas cosas. El costo de oportunidad, que es con lo que arranco… nuestro núcleo familiar se le ha pasado resolviendo el costo de oportunidad toda la vida.

CAMBIO: ¿Cómo aterrizaría usted ese término económico en la vida cotidiana de una familia?

A. M.: Para empezar, cuando tomamos la decisión de casarnos. Ahí el costo de oportunidad era escoger. O nos casábamos en ese momento pero sin plata o esperamos a tener plata y ver si había matrimonio o no por allá en cinco o seis o diez años. Entonces fue en el proceso de la elaboración de mi historia que empecé a mezclar términos con episodios de la vida de cualquier familia. He aprendido de economía porque yo no soy economista. Yo soy periodista de La Sabana y mi sesgo es la maestría en filosofía que después hice en la Javeriana. Entonces esa pensadera me llevó a esas conclusiones. Al final del día es un ejercicio puro y duro de periodismo llamémoslo de profundidad. Aquí tengo estos hechos. ¿Qué hay más allá de un simple relato anecdótico? ¿Qué carga de profundidad puede uno encontrar allí? Entonces me encontré con el tema del costo de oportunidad. Del esfuerzo de la clase media por obtener más ingresos y esa pedaleadera permanente para buscar mejores remuneraciones. El libro es de alguna forma un ejercicio reflexivo pero catártico a la vez porque conté toda esa historia que venía acumulando desde hace rato.

CAMBIO: ¿Cómo solucionaría usted la dificultad que tienen las clases medias para ahorrar?
A. M.:
Es demasiado sencillo: hay que tener unos ingresos y que los costos asociados a la generación de esos ingresos sean menores. Eso me da una diferencia positiva que es el ahorro y el ahorro después lo invierto. La solución sería aplicar la ecuación simple y llanamente. Pero del otro lado está la vida misma. Vuelvo al caso de mi decisión del matrimonio. Si yo me pongo a pensar en términos de ingreso, en 1996, cuando tomé la decisión, tenía unos contraticos freelance, tenía 23 años y mi esposa todavía estaba estudiando. O sea, las condiciones económicas no estaban dadas para que se diera el proyecto pero tomamos la decisión de casarnos. Hay que sopesar bien las cosas porque, como lo digo en el libro, a mí me parece peor perder tiempo que perder plata. El tiempo no se recupera de ninguna manera. Entonces, pensando en qué ideas me quedaron claras, yo lo he hecho muy bien para encontrar ingresos. Para ello hay que dedicarse a lo que uno sabe hacer. La famosa frase de "zapatero a tus zapatos". Yo creo que con un buen nivel de ingreso que provenga de ejecutar una tarea que uno hace muy bien, la que sea, uno arranca con pie derecho. Yo me concentraría en eso, que la gente empiece a pensar en términos de ingreso como el resultado de un esfuerzo por volverse fuerte en algún tema. Yo tengo amigos transportadores que así lo hacen y son muy buenos transportadores. Ganan plata transportando profesores, ingenieros, y lo hacen bien. Concentrarse en lo que uno sabe hacer es un un mensaje claro que me deja toda esta experiencia.


CAMBIO: Y ya que hablamos de la clase media, ¿considera usted que el régimen fiscal imperante les da posibilidades de ahorro o por el contrario la ahogan? Lo digo por lo difícil que suele ser arrancar proyectos o empresas para personas sin músculo financiero.
A. M.:
Vamos por partes. El tema fiscal es gravísimo. A mí se me van casi dos meses de salario pagando impuesto de renta. Ahí están las retenciones que uno va acumulando, pero después a mí me toca en septiembre el tiestazo de la renta, que se convierte en otra fuente de gasto que hay que cubrir. Yo coincido con quienes dicen que las personas naturales deben ser la principal fuente de financiación de los gobiernos por la vía de renta. Eso resulta siempre súper polémico y ahí sí me aparto de mi interés personal y digo que toca darse el lapo y pagar.

CAMBIO: Usted habla del tiestazo de septiembre. ¿No se podría solucionar eso de alguna manera?

A. M.: Yo sí creo que debería pensarse en formas de financiar el pago de impuestos para que no sea de un solo tiestazo, al menos para la clase media, aunque uno lo puede hacer. Pero si uno lo paga por cuotas, termina pagando intereses de mora y se complica más el asunto. Pero sí debería facilitarse un poco el pago de impuestos a la clase media. En el caso de las empresas, ni se diga. En Colombia el 90 por ciento de las empresas son pymes y yo sé de lo duro que les toca con los impuestos. En el caso de las empresas ya no estamos hablando sólo de renta, sino de IVA, las retenciones por IVA. También tienen una estructura de costos de impuestos y fiscales tremenda y eso frena cualquier posibilidad. Yo creo que hay que encontrar un balance para que el recaudo siga creciendo pero sin afectar la actividad productiva.


CAMBIO: ¿Qué consejos les daría a sus lectores, además de leerse el libro?
A. M.:
Yo no no escribí el libro para dar consejos. Lo que digo es que traten de resolver las cosas de la mejor manera posible aplicando los principios más básicos de finanzas. Reitero, ingresos superiores a los egresos y el diferencial positivo ahorrarlo y después, cuando tenga una masa crítica, invertirlo. Eso es muy sencillo. Pero me parece que detrás de ese esfuerzo hay una historia de vida, hay una historia de logros que la gente tiene. En mi caso, en estos 27 ya largos años de historia nuestro hogar ha pagado la carrera de mi esposa, mi maestría, los viajes, el estudio de las niñas, la Universidad de una, la Universidad la otra ya casi la termina. Entonces es lograr encontrar el punto medio. Una lección que me quedó clara es definir una idea de capital de trabajo. Las familias no tenemos esa idea bien desarrollada.

CAMBIO: ¿Cuál sería ese capital de trabajo de una familia?

A. M.: Con qué vamos a financiar la la subsistencia y la plata que consigamos a qué la vamos a destinar. Alguien que monta una panadería piensa en tener el horno, el suficiente inventario de harina, el panadero y unas instalaciones adecuadas para atender a los clientes. Ningún dueño de una panadería está pensando en comprarse en un un televisor de 70 pulgadas, la mejor cama para dormir y el equipo de sonido más grande. Eso hay que dejarlo para el final de la historia. En el principio de la historia económica de una familia de clase media hay que pensar en lo básico. Cuando me preguntan qué cambiaría yo de las decisiones que he tomado, respondo, un poco en serio y un poco en broma, que yo hubiera vivido un par de años más en la cama de soltero. Le habría dicho a mi esposa que aguantemos un par de años más y no nos endeudáramos para comprar una cama más grande porque no era absolutamente necesario. Entonces esa idea de capital de trabajo hay que desarrollarla. Hay que tener en cuenta que si una familia empieza a endeudarse es porque está pasando algo con las finanzas y el incremento paulatino de la deuda termina en problemas. En el libro señalo que, por favor, desaparezcan de su historia crediticia los préstamos de consumo, las deudas de consumo y la tarjeta de crédito. Esa vaina no la usen ni locos. Ojalá lo lograran porque el crédito de consumo es básicamente un tiro en el pie. Claramente debiera ser reemplazado por ahorro. Es decir, aplazar la decisión de compra y más bien ahorrar.

 
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