“Todos los seres humanos de alguna u otra manera tenemos rayes en la cabeza”: Gonzalo Valderrama
25 Abril 2024 11:04 pm

“Todos los seres humanos de alguna u otra manera tenemos rayes en la cabeza”: Gonzalo Valderrama

Gonzalo Valderrama.

Del raye a la rutina’, del comediante Gonzalo Valderrama, es un manual para enseñar el arte del stand-up comedy. Pero también es un libro de memorias, confesiones y reflexiones del autor acerca de su vida, que no ha sido nada fácil.

Por: Eduardo Arias

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Gonzalo Valderrama es uno de los pioneros (o es el pionero) del stand up comedy en Colombia. Además ha sido maestro de algunos de los más exitosos comediantes del país. Hizo escuela como cuentero hasta que descubrió esta manera de contar historias relacionada con su vida personal y, en particular, con sus rayes, esas heridas de la mente que provoca la vida. Por esa razón su libro se titula Del raye a la rutina, porque una de las razones que lo llevaron a desnudar su alma ante un auditorio no solo para hacer reír a la gente sino también como terapia mental. En el libro, además de darles consejos a los aspirantes a comediantes, también reflexiona sobre su pasado y esos rayes que han entrado a su mente a lo largo de su vida.
Valderrama considera que para aprender a hacer stand-up comedy no solo se requiere ser chistoso. También es necesario saber hablar bien, tener algo que decir, saber fracasar una y otra vez ante el público y conocer el dolor. De eso y mucho más trata este libro que es a la vez taller, memorias y tratado de comedia.
Valderrama nació en Bogotá en 1969. Estudió comunicación social y periodismo, oficio que no ejerce. Ha sido “libretista mer­cenario y locutor incógnito de radio y televisión”. En 2016 publicó el libro-diario Penúltimas palabras. Se define como un ser humano rayado (neurótico, bipolar y disociado). Fue miembro fundador del programa de televisión Los comediantes de la noche, creador-di­rector-anfitrión del club de comedia Me muero de la R101 y ha sido formador de comediantes desde 2004. CAMBIO habló con él acerca del libro y también del oficio de comediante.


CAMBIO: ¿Por qué razón usted decidió dedicarse a este oficio?
Gonzalo Valderrama:
Básicamente porque era la única manera de que, a mis 30 años, me permitía poder drenar todas las cucarachas mentales acumuladas en mis primeras tres décadas de vida. Si no fuera por esta especie de esclusa de evacuación mental eso habría derivado en locura absoluta, psicopatía o en asesinato masivo de gente en una fila de supermercado o yo qué sé. Las palizas que me ha dado la vida y los rayes acumulados solamente a través de la palabra y del humor pueden ser evaporados de una manera totalmente práctica, comunicativa, lucrativa y funcional, y esa es básicamente la ambición de los comediantes: delatar la desnudez del emperador que tanto nos gobierna y que tanto nos rodea por todos lados.
 

Libro portada

CAMBIO: ¿Por qué decidió escribir un libro sobre su experiencia como comediante y tallerista?

G, V.: Técnicamente, más que una decisión fue una encerrona que me hizo Eduardo Otálora, un amigo alumno, medio colega de la literatura, de las palabras y de la escena, que terminó haciendo mi taller personalizado. Luego de escuchar mi carreta me dijo: “Oiga, ¿usted nunca ha escrito un texto?" y dije: "No, porque me da pereza y luego eso quién lo vende, quién lo distribuye, quién lo imprime, no quiero autopublicarme". Él dijo: "Siéntese y trabaje en un capítulo que explique la estructura, a ver si de pronto yo con unos nexos que tengo con Planeta se interesan".  Porque este libro, más allá de enseñar la técnica de cómo hacer unas rutinas, es un discurso que también tiene que ver con lo terapéutico, y con el poder de verbalizar todos los males personales y los rayones cerebrales que tiene todo el mundo. Otálora contactó a Carolina Vegas, una editora de Planeta, con quien él me introdujo. A ella le gustó lo escrito y me senté a escribir los 15 capítulos restantes. En esa vuelta gasté más o menos año y medio.

CAMBIO: El título es muy llamativo. ¿Cómo llegó a él?

G.V.: A los libros hay que buscarles títulos llamativos y comerciales y sobre todo en el sector en el cual fue ubicado, que el sector de crecimiento personal o salud mental, pues hay que poner títulos que atraigan y que cualquiera que lo vea piense: “Este libro me interesa". Se había prensado inicialmente titularlo ¿Acaso tienes payasitos en la cara? O uno que se propuso que era Convierta su trauma en stand up comedy o algo así, hasta que yo di con el título Desde el raye a la rutina.


CAMBIO: ¿Para usted qué es el raye?


G. V.: Yo defino el raye como esa herida mental que le genera a uno la vida, consecuencia de una mala experiencia que te marca de por vida. Creo que todos los seres humanos de alguna u otra manera tenemos rayes en la cabeza. Pero el comediante es un ser que es consciente del raye y que habla desde el raye a través de él. Cuando se habla literalmente por la herida pasan cosas interesantes que pueden volverse humorísticas si se les damos la vuelta justa para convertirlos en material con el formato stand up comedy. Entonces tal vez por eso pegó el título. Además raye es una palabra tremendamente colombiana que creo que es intraducible a otros idiomas y por eso me parece una palabra llamativa.

CAMBIO: ¿El comediante de stand up comedy nace o se hace?


G. V.: Yo digo que definitivamente nace. Es un chip que cierta gente tiene insertado en la cabeza desde que nace y que va aflorando y desarrollándose con el tiempo. Puede que esté dormido y bloqueado hasta que algún evento o algunas palabras de incentivación pueden hacer que detone. De eso se trata justamente mi taller, en el cual yo le echo un sermón a la gente para que afloren en su cabeza esos posibles chips que pueden volverse discurso de comediante. No tiene que ver con la gracia, con la simpatía o con la chispa sino con la conexión extrema con los trastornos mentales que cada cual tenga derivados de la vida misma, con la conciencia de la propia oralidad que tenga la persona que quiere ser comediante independientemente de su nivel académico y con la posibilidad de tener algo que comunicarle al público. No en el sentido de darle un mensaje sino de comunicar un desasosiego que cada persona tiene con los temas de los que habla. Lo chistoso termina siendo una conjunción de esos tres elementos. Son tres elementos que no se pueden enseñar, que tienen que estar formateados en el disco duro de toda persona que se dedica a hacer esta vuelta o que quiera dedicarse a hacerla. Lo que yo hago es de alguna manera hacerlos florecer, si es que las semilla está injertada ahí desde el nacimiento o desde la crianza.

CAMBIO: ¿Qué diferencia al comediante de stand up comedy del cuentero y del contador de chistes?


G. V.: Resumiéndolo, porque es una explicación muy larga, serían las siguientes. El chiste, a diferencia de la rutina del comediante, es impersonal y transferible. En cambio, la rutina es totalmente personal y totalmente intransferible, exclusiva del comediante. La segunda diferencia es que el chiste por lo general es narrativo. En cambio la rutina por lo general es reflexiva. Y la tercera diferencia es que el chiste por lo general es la legitimación verbal de un prejuicio social discriminativo admitido socialmente. En cambio la rutina bien construida a mi modo de ver cuestiona y destruye los prejuicios y los preconceptos que la gente tiene de las cosas en vez de replicarlos. En cuanto al cuento y la rutina, el cuento es un discurso absolutamente narrativo en el cual yo le cuento a la gente una serie de sucesos o acontecimientos ordenados o desordenados cronológicamente. La buena rutina generalmente tiende a ser más como una pequeña columna de opinión. La diferencia básica que hay entre un comediante y un cuentero yo la hago con una analogía muy básica. Es la misma que hay entre un narrador deportivo y un comentarista deportivo. El narrador es el cuentero, el comentarista es el comediante. Pero chistoso.

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