
Tan cerca, tan lejos: las maldiciones de la Selección Colombia en Copa América
Siempre pasa algo. Un tornado. Un error inverosímil. La negligencia de unos dirigentes adormecidos. Un baile inédito. Nicolás Samper cuenta, con nostalgia envenenada, las maldiciones que han acechado a la selección cuando ha tenido la copa cerca.
Por: Nicolás Samper
El “casi”, repetido como un mantra que ha marcado la historia futbolística de la nación; la frase “jugamos como nunca y perdimos como siempre”, sellada en fuego sobre la piel con un herraje de esos que se usan para marcar ganado. Y eso, lo ganado, es lo que poco tenemos en las vitrinas de la Federación Colombiana de Fútbol.
Siempre en un instante clave hay una suerte de maldición extraña siempre que Colombia está a un paso del triunfo. Salvo esa tarde hermosa bogotana en la que Iván Ramiro Córdoba se elevó por los cielos para ganarle en marca al gigantón Jared Borgetti en 2001, cuando cabeceó la pelota que culminó su viaje dentro de la red del Conejo Pérez -única Copa América que ostentamos-, el resto son sistemáticos parpadeos que han convertido el hambre de triunfo en hambruna de celebraciones.
1975: siesta dirigencial y un Cholo escapado
Artículo exclusivo para suscriptores
Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.
SuscribirmeLea los comentarios









