
Ladrillos en la bolsa
Para invertir en finca raíz ya no es necesario pensar en un millonario crédito hipotecario. La coyuntura es una oportunidad para los fondos inmobiliarios que desde ya se perfilan como una opción de largo plazo, aprovechando la alta inflación.
Por: Alina Camacho Hauad
El sueño de muchos inversionistas es tener un ‘pedacito’ de tierra: un lote, una casa, un apartamento, una bodega, un local para poner en arriendo o quizá, una vivienda en otro país. La verdad, hoy el mercado de capitales ofrece oportunidades para que una persona pueda hacerse partícipe de una propiedad, gozar de las rentas del inmueble e incluso, ganar por cuenta de la valorización de este activo.
Las ventajas: invertir desde cuantías más pequeñas, a diferencia de comprar el total de una propiedad, ‘desentenderse’ del pago de impuestos, gastos de escrituración, administración y demás obligaciones asociadas a la tenencia de un inmueble; así como la posibilidad de diversificar un portafolio de inversiones, que según los expertos, debe incluir una parte de finca raíz, dependiendo de la situación particular del inversionista y de su perfil de riesgo. Además, los recursos son administrados por un gestor profesional especializado en la actividad inmobiliaria.
“Los fondos inmobiliarios hoy son una gran oportunidad para personas que realmente sean inversionistas de largo plazo y para quienes crean que las tasas de interés de largo plazo no son de 10%, sino mucho más bajas”, afirma Arnoldo Casas, director de Banca de Inversión en Credicorp Capital.
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