
La propuesta de control de precios: ¿peor el remedio que la enfermedad?
Analistas consultados por CAMBIO concluyeron que el control de precios que propondrán las centrales obreras en la mesa de concertación del salario mínimo no es conveniente y que la discusión debería concentrarse solo en temas laborales.
Hoy empieza la mesa tripartita entre trabajadores, empleadores y Gobierno en la que se definirá el salario mínimo 2023. Más allá del aumento, que se espera sea superior a 13 por ciento, las centrales obreras pondrán sobre el tapete un nuevo cálculo para medir la productividad y la petición de control de precios, especialmente sobre los servicios públicos, como la energía, y sobre los medicamentos.
Básicamente, controlar precios significa que el Gobierno impone de forma artificial el valor máximo que una empresa puede cobrar por el producto que vende.
Francisco Maltés, presidente de la Central Unitaria de Trabajo (CUT), consideró que, teniendo en cuenta la alta inflación, el Gobierno tiene injerencia y facultades para hacer control de precios; y pone como ejemplo el control de precios que el gobierno Santos impuso sobre los medicamentos. También dijo que llegó la hora de modificar la fórmula con la que se calcula el precio de energía para que las pérdidas no las asuma el usuario.
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