
De la Espriella defiende el presupuesto 2027 entre verdades, falsedades e imprecisiones
En su alocución, el presidente defendió su presupuesto para 2027. Crédito imagen: CAMBIO / Fotoilustración Kim Vega.
El presidente puso su mirada en el espejo retrovisor para cuestionar las cuentas en rojo que recibió del Gobierno Petro. CAMBIO contrastó sus afirmaciones sobre deuda, gasto e ingresos para determinar la veracidad de las cifras con las que justifica el presupuesto más alto de la historia.
Frente al atril instalado en la zona de alocuciones de su sede alterna en Barranquilla, el presidente Abelardo de la Espriella convirtió su habitual discurso de domingo en la noche en el punto de partida para defender el presupuesto de 2027. Durante 20 minutos, se dedicó a allanar el terreno para el avance de la ambiciosa apuesta con la que su Gobierno se impuso en su primer gran pulso en el Congreso.
“Les voy a hablar con la verdad que la izquierda radical y corrupta les escondió durante cuatro largos años”. Así inició el primer mandatario una intervención en la que apuntó al Gobierno anterior como responsable de la crisis fiscal. De la Espriella hiló su discurso alrededor de una idea: recibió unas cuentas en rojo y que ahora busca corregir con su ‘Presupuesto de la verdad’, el más ambicioso de la historia.

Desde la capital del Atlántico, De la Espriella lanzó cerca de 50 afirmaciones sobre las finanzas del país y el 40 por ciento de sus frases corresponden a valoraciones políticas o ideológicas. CAMBIO tomó las afirmaciones clave de su discurso, las contrastó con datos oficiales y consultó a expertos para establecer qué hay de cierto detrás de las cifras con las que el presidente defendió su iniciativa.
Fact-check: ¿qué tan ciertas son las afirmaciones de De la Espriella sobre el presupuesto y las finanzas públicas?
1. “Durante los últimos años el país gastó mucho más de lo que podía pagar y acudió de manera irresponsable al endeudamiento"
Cierto. El Gobierno de Abelardo de la Espriella heredó una compleja crisis fiscal, la peor en años recientes e incluso más compleja que la del año de la pandemia. Es una crisis que incluso reconocía el exministro de Hacienda Germán Ávila. En el Marco Fiscal de Mediano Plazo que presentó Ávila a mediados de junio, el exministro estimaba que el déficit fiscal para este año sería de 5,3 por ciento del PIB, un hueco de 106 billones de pesos en las finanzas públicas.
“Hemos reconocido la existencia de un problema fiscal importante en el país. Sabemos que aún mantenemos niveles de déficit significativos y creemos que hay, por el lado de los gastos, unos impactos muy grandes en el crecimiento del gasto público”, admitió el exministro Ávila en junio, cuando presentó el documento.
Por eso, desde el año pasado, el entonces ministro venía tomando una serie de medidas para aumentar los ingresos de la nación, como la propuesta de reforma tributaria del año pasado que se hundió en el Congreso, la declaratoria de emergencia y distintas operaciones de endeudamiento y emisiones de TES. Además, en el último mes del Gobierno Petro el ministro presentó otro proyecto de reforma tributaria, por 30 billones de pesos.
El nuevo proyecto radicado por el Gobierno de De la Espriella presenta unas cifras más desalentadoras: un desbalance fiscal que alcanzaría el 7,2 este año (165 billones de pesos) y subiría a 9,4 por ciento en 2027 (200 billones) si no se adoptan medidas de ajuste fiscal.
2. El servicio de la deuda se duplicó en una década. Colombia pasó de destinar uno de cada 6 pesos de sus ingresos tributarios a pagar deuda acerca de uno de cada 3 pesos hoy
Esta afirmación es cierta, pero también es debatible, y debe leerse por partes. La primera tiene que ver con el servicio de la deuda como proporción del presupuesto. Para la vigencia actual, es decir para 2026, el servicio de la deuda en el presupuesto de este año alcanzó los 100,4 billones de pesos, mientras que hace una década, en 2016, era 48,6 billones de pesos. En términos nominales, efectivamente, se duplicó la deuda.
Pero si se tienen en cuenta fenómenos como la inflación y el aumento de los gastos del Estado, esa cifra también debe leerse como proporción del presupuesto.

En 2016, el presupuesto general se fijó en 215,9 billones, lo que implica que para el servicio de la deuda de ese año se destinó el 22,5 por ciento del total. Para este año, en el que las apropiaciones del presupuesto ascienden a 555,8 billones de pesos, el servicio de la deuda se lleva el 18 por ciento del presupuesto. El servicio de la deuda se ha mantenido en la última década alrededor del 20 por ciento del presupuesto aprobado.
La otra parte es la relación de los ingresos tributarios con el pago de la deuda. El propio Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf) venía alertando sobre esa relación desde el año pasado. En un pronunciamiento emitido en febrero, el Carf alertó que el pago de intereses previsto en el plan financiero del año pasado ya implicaba que uno de cada tres pesos de recaudo tributario se debía destinar al pago de la deuda, restando espacio al gasto social y a la inversión.
“Revertir esa tendencia implica decisiones para reducir el déficit fiscal y de endeudamiento de manera sostenida”, advirtió el Comité en febrero del año pasado.
3. “El supuesto crecimiento que nos vendieron estuvo sostenido en más gasto público, más contratos, más burocracia"
Parcialmente cierto. Durante los últimos trimestres el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) ha reportado que el principal motor del crecimiento económico ha sido el sector público, aunque no ha sido el único elemento que ha impulsado la economía nacional.

En 2025, el PIB creció 2,6 por ciento, y aunque la rama de administración pública y defensa, educación y salud fue una de las protagonistas, no fue la que más le aportó al PIB. El comercio, que creció 4,6 por ciento, aportó 0,9 puntos al PIB anual, el sector público, por su parte, registró una variación de 4,5 por ciento, y un aporte de 0,8 puntos.
Pero en los registros trimestrales de este año sí se ha mantenido un patrón en el que es este sector el que ha impulsado la economía. En el segundo trimestre, la economía creció 3,5 por ciento, y la rama de administración pública y defensa, educación y salud fue la que más aportó, 1,7 puntos porcentuales, y registró un crecimiento de 10 por ciento.
Asimismo, entre enero y marzo de 2026 fue esta misma rama de actividad la que impulsó el crecimiento de la economía, ya que aportó 0,9 puntos porcentuales al dato de 2,2 por ciento del PIB del primer trimestre de 2026.
4. “La inversión pública cayó al nivel más bajo desde el año 1975”
Ese dato es correcto. Un estudio reciente elaborado por el equipo de investigaciones económicas de Corficolombiana destacó que por primera vez en dos décadas el gasto público pesa más que la inversión en la economía colombiana. Ese estudio analizó los datos del primer trimestre, en el que mientras que el gasto público estaba en 15,9 por ciento del PIB, la inversión cayó a 15,7 por ciento.

Pero este análisis solo revisa las últimas dos décadas. CAMBIO consultó con César Pabón, director de Investigaciones Económicas de Corficolombiana, quien dijo estar de acuerdo con esta afirmación del presidente. Pabón revisó una serie de tiempo desde 1966, en la que se evidenció que la inversión se mantiene en su nivel más bajo en décadas.
Para 2025 se registró un dato de 16,0 por ciento, inferior a otras fechas en las que la cifra se desplomó a niveles similares:
- 2023: 16,4 por ciento.
- 2001: 16,6 por ciento.
- 1993: 17 por ciento.
- 1977: 17,0 por ciento.
- 1966: 16,8 por ciento.
5. “Durante cuatro años se construyeron presupuestos sobre cifras de recaudo falsas"
Esta afirmación es debatible. Las proyecciones de recaudo no son cifras definitivas, sino estimaciones que se construyen a partir de variables económicas y que pueden desviarse de lo que finalmente recauda el Estado. El Ministerio de Hacienda es el encargado de elaborar esas proyecciones, que pasan por el Consejo Superior de Política Fiscal (CONFIS), en el que la DIAN tiene una de las ocho sillas disponibles.
El exdirector de la DIAN Lisandro Junco explicó a CAMBIO que las proyecciones pueden fallar, pero advirtió que durante el Gobierno de Gustavo Petro hubo “estimaciones infladas”. Mencionó, entre otros factores, los 15 billones de pesos que se esperaban recaudar mediante mecanismos de arbitraje tributario, así como mayores retenciones en la fuente que terminaron generando saldos a favor de los contribuyentes. Para el exfuncionario, estas decisiones contribuyeron a generar expectativas de recaudo que finalmente no se cumplieron.

Luis Carlos Reyes, exdirector de la DIAN durante el Gobierno Petro, coincidió en que las proyecciones de recaudo estuvieron infladas, especialmente desde 2024. “Desafortunadamente, con la aquiescencia de los directores de la DIAN que me siguieron, se inflaron las proyecciones de recaudo para lograr que, en el papel, se cumpliera la regla fiscal, aunque en la práctica no se estaba cumpliendo”, sostuvo, en diálogo con este medio.
6. "Hay una cifra que muestra la gravedad de lo que recibimos: 281 billones, el 44 por ciento de los recursos del presupuesto, provienen de deuda"
Este punto es impreciso. El proyecto del presupuesto para el próximo año presenta las fuentes de financiamiento que contempla el presupuesto. El texto presenta los ingresos para financiar el presupuesto: ingresos corrientes, recursos de capital, fondos especiales y contribuciones parafiscales.
Los recursos de capital equivalen a 281 billones de pesos, efectivamente, el 44 por ciento del monto del presupuesto. Pero este rubro se compone de varias partidas, entre las que figuran dos de endeudamiento:
- Recursos de crédito interno: 150,8 billones
- Recursos de crédito externo: 87,7 billones
Si se suman esas dos partidas totalizan 238 billones. Este monto no equivale al 44 por ciento de los recursos del presupuesto, sino al 37,5 por ciento.

7. “No solo estamos pagando la deuda del derroche, sino que la estamos pagando con intereses de 'gota a gota'”
Esta afirmación es falsa. Aunque hoy el Gobierno está pagando por su deuda pública un interés alto en sus títulos de deuda pública o TES, es incorrecto hablar de “intereses de 'gota a gota'”. En los últimos meses los intereses de los TES a 10 años se han ubicado por encima del 12 por ciento, un tipo de interés que dista mucho de las tasas de los ‘gota a gota’.
Un estudio elaborado el año pasado por el centro de estudios económicos Anif junto a Colombia Fintech detalló que las tasas de interés que los colombianos llegan a pagar por los créditos ‘gota a gota’ alcanza a ser del 382,2 por ciento, e incluso la tasa de endeudamiento con los ‘gota a gota’ llega a niveles del 666,5 por ciento en el caso de las empresas que recurren a este tipo de prestamistas.
8. “En tan solo una semana, el petrismo comprometió 10 billones de pesos. Esa plata iba al robo masivo del tesoro público”.
Falso. Los exdirectores de la DIAN, exasesores del Ministerio de Hacienda y expertos consultados por CAMBIO coinciden en cuestionar decisiones fiscales del Gobierno de Gustavo Petro, pero también reconocen que una cosa es cuestionar la conveniencia, ejecución o sustento técnico de determinadas decisiones económicas y otra afirmar que estas constituyeron delitos.

Las denuncias presentadas en el ‘Libro de la Verdad’ recopilan informes de organismos de control que no han derivado en investigaciones formales contra Petro o altos funcionarios por sus decisiones macroeconómicas. De la Espriella, además, no presentó pruebas para sustentar su acusación de que la administración saliente “comprometió 10 billones para el robo masivo del tesoro público”.
9. “El cupo de endeudamiento previsto para financiar todo el año 2026 fue consumido casi por completo en los primeros siete meses de este año”
Cierto. Un reciente balance de la Contraloría General de la República reveló que el Gobierno nacional ya utilizó el 97 por ciento del cupo de endeudamiento disponible para 2026. Durante la administración Petro se utilizó la mayor parte de esos recursos, pese a que —según el organismo de control— a corte de agosto estaban pendientes pagos de deuda e intereses por 62,39 billones para lo que resta del año y de cara a 2027.

Sobre el uso del cupo de endeudamiento en el último año de gobierno hay posiciones encontradas. Exfuncionarios consultados por CAMBIO consideran que, aunque es una situación problemática, no es inusual que las administraciones lleguen al final de su periodo con buena parte del cupo utilizado debido a sus apuestas de cierre de cuatrienio.
En contraste, el exdirector de la DIAN Lisandro Junco plantea que no es normal consumir casi todo el cupo en los primeros meses del último año de gobierno. A su juicio, la administración saliente debía evaluar con mayor rigurosidad el ritmo de endeudamiento en función de la situación fiscal del país y de las obligaciones que asumirá la administración entrante.
10. “Ninguna crisis ni recesión del pasado se compara con el desastre económico que Gustavo Petro y su gente ocasionaron”
Esta afirmación es debatible. Es cierto que el país enfrenta la peor crisis fiscal en su historia reciente, con un déficit fiscal proyectado para este año en 7,2 por ciento y 9,4 por ciento para 2027, si no se toman medidas.
Pero, actualmente, el país no se encuentra en una recesión. En la literatura económica se habla de una recesión cuando la economía se contrae, pero el PIB colombiano viene mostrando tasas positivas en los últimos años. El año pasado, la economía creció 2,6 por ciento, y para este año, según la proyección del propio Gobierno, la economía crecerá alrededor de 2,9 por ciento.
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