
El crédito se convierte en una pieza de la reconstrucción: así son los alivios de los bancos para los damnificados tras un mes del terremoto
Un mes después del terremoto, la recuperación de las zonas afectadas también empieza a pasar por el sistema financiero. Los principales bancos han anunciado créditos, periodos de gracia y otras medidas para familias y empresas damnificadas. ¿Qué papel tendrá la banca en la reconstrucción?
Ha pasado un mes desde que el occidente colombiano fue sacudido por un sismo de magnitud 7,4, el más fuerte en la última década en el país. El impacto del terremoto fue mayúsculo: resultaron afectados 497 municipios de 16 departamentos con un saldo de 331 personas fallecidas, 4.497 heridas y 152 desaparecidas.
Los daños en infraestructura ascienden a 30 billones de pesos según cálculos del gobierno y varios expertos. El reporte oficial registra 35.987 viviendas destruidas y 198.601 averiadas, además de afectaciones en 4.261 centros educativos, 404 centros de salud, 121 acueductos, 89 puentes vehiculares y 482 vías.
Sobrellevar una tragedia de esta magnitud no es sencillo para el país. Aunque el gobierno estará a cargo de dirigir la reconstrucción, y el sector privado juega un papel clave en la reactivación de la economía, cada familia, negocio o empresa damnificadas por el terremoto enfrenta una situación distinta. Los préstamos vienen en muchas modalidades, algunos pueden tener un crédito hipotecario o de vehículo, otros deudas con su tarjeta de crédito o un leasing.
“Lo último que necesita una persona cuando está en la mitad de una tragedia es que le llegue la cuenta de cobro mensual de sus obligaciones financieras”, reconoció en días pasados Jonathan Malagón, el presidente de la Asociación Bancaria y de Entidades Financieras de Colombia (Asobancaria).
Por eso en las últimas semanas varios bancos y entidades del sector financiero han anunciado una serie de alivios del sector financiero, como tasas más bajas y periodos de gracia y otras ayudas.

Los alivios de la banca
El gremio bancario anunció un programa de ayuda para las familias damnificadas por el terremoto que podría beneficiar en los próximos meses a cerca de 2,8 millones de usuarios en las zonas impactadas.
Entre las medidas hay atención prioritaria a los clientes de las zonas afectadas, con trámites simplificados y evaluación individual de cada caso; alivios que incluyen periodos de gracia de hasta 12 meses en los casos de mayor afectación, redefinición de plazos y condiciones, y tratamientos especiales en materia de intereses; protección del historial crediticio; y la suspensión temporal de las gestiones de cobro jurídico y prejurídico a los deudores damnificados.
“Vamos a tener periodos de gracia que puede ser de hasta un año. Un año en el que no se le cobrará absolutamente nada. Durante ese año los intereses no se están capitalizando para cobrarse después. Los bancos se van a hacer cargo de esa tasa de interés. Durante los periodos de gracia vamos a condonar la tasa de interés”, prometió Malagón en días pasados, durante la Convención Bancaria.

Sin embargo, aclaró, cada entidad bancaria aplica medidas en ejercicio de su autonomía y conforme a sus políticas internas, por lo que los clientes deben verificar qué les cobija en su caso y que no.
¿Qué ayudas tendrán los clientes de cada banco?
Los bancos de Grupo Aval —Banco de Bogotá, Banco de Occidente, Banco Popular y Banco AV Villas — anunciaron una línea especial de crédito hipotecario para apoyar a las familias damnificadas para reparar o adquirir vivienda nueva o usada, que sea entregada en los siguientes seis meses, de hasta 500 millones y con una tasa del 8 por ciento.
Para apoyar la reconstrucción de negocios habilitaron tarjetas de crédito, libranzas, y libre destino destinadas a personas naturales con negocios y personas jurídicas con ingresos anuales de hasta 1.000 millones que hayan resultado afectadas por el terremoto. Los plazos son hasta 36 meses, con seis meses de gracia a capital y tasa de interés con un alivio del 50 por ciento durante los primeros 6 meses.
Además de una línea especial para los colaboradores del Grupo Aval y sus familias, y alivios a los damnificados con créditos vigentes como refinanciaciones, periodos de gracia, suspensión de cobros jurídicos y eliminación de intereses de mora, de acuerdo con su situación particular.
El Banco de Occidente, nacido en Cali, es una de las entidades financieras con mayor arraigo en el Valle del Cauca y cuenta con alrededor de 2.500 colaboradores en el Valle, Risaralda, Caldas y Quindío. Gerardo Silva, su presidente, le comentó a CAMBIO que cerca de 300 trabajadores de la empresa resultaron damnificados por el terremoto, alrededor de 100 con casos severos, por lo que el banco habilitó líneas de atención psicológica y jurídica para apoyar a sus empleados.
“Tenemos fe en que la región, el Valle y el Eje Cafetero, vamos a salir adelante. Nosotros somos socios de ProPacífico, y un tema muy importante es todo el tema de la inversión del nuevo fondo para la reconstrucción. El Banco de Occidente estará de la mano con la inversión del gobierno y la inversión local en todo lo que se refiere a la reconstrucción”, comentó Silva.
Entre los grandes bancos del país, Bancolombia anunció también una financiación de cinco billones de pesos en diferentes mecanismos para acompañar a personas, empresas y entes territoriales de las zonas afectadas.
En primer lugar, con créditos de vivienda a tasas del 8 por ciento en las zonas afectadas por el sismo, un interés que aplicará, según prometió el banco, durante “toda la vida del crédito”. La entidad también bajó a 10 por ciento la tasa de sus créditos de consumo y abrió un capítulo especial para los trabajadores independientes de las zonas afectadas, que podrán acceder a financiación en estas mismas condiciones para el caso de microcréditos nuevos.
“Como entidad financiera, tenemos la responsabilidad de aportar a la recuperación poniendo a disposición soluciones de crédito en condiciones especiales que ayuden a las personas, las familias y los empresarios a levantarse nuevamente”, expresa Juan Carlos Mora, presidente de Bancolombia.
Además, el banco lanzó líneas empresariales y territoriales con condiciones especiales para impulsar la recuperación.

Esa tasa de 8 por ciento para créditos de vivienda es la medida que también acogió Davivienda, tanto para sus clientes como para personas que hoy no tienen un producto con el banco y están en las zonas afectadas. El banco también dispuso de un plan de coberturas de seguros que abarca a los propietarios cuyas viviendas permanecen en pie pero requieren reparaciones internas, con créditos a esta misma tasa.
Para la recuperación del tejido empresarial, el banco de la ‘casita roja’ anunció diferentes soluciones para los créditos vigentes, como tasas preferenciales adaptadas a la situación de cada empresa, nuevas líneas de crédito para la reconstrucción para financiar la reactivación manufacturera, agropecuaria y comercial a corto, mediano y largo plazo, y para los productores del agro soluciones como consolidación de deuda con plazos flexibles y periodos de gracia adaptados a la reactivación del campo y sus ciclos de cosecha.
“Sabemos que el país y regiones particulares pasan por un momento difícil. Nuestro corazón está con las familias que perdieron sus seres queridos en la tragedia (...) pero también es momento de pensar en la recuperación”, dijo Javier Suárez, el presidente de Davivienda.. Además, desde hace dos semanas el banco comenzó, junto a Seguros Bolívar, con los giros para respaldar la restitución del patrimonio de quienes tenían sus créditos con el banco y vieron daños en sus viviendas.
Otro banco que activó un paquete de medidas para acompañar la recuperación de personas, empresas, productores agropecuarios y entidades públicas afectados por el terremoto en Chocó, Caldas, Quindío, Risaralda y Valle fue el banco español BBVA.
Las personas y familias que son clientes del banco y cuya capacidad de pago o patrimonio se hayan visto afectados podrán solicitar alternativas para ajustar temporalmente sus compromisos financieros, según su situación particular.
El banco también anunció créditos de vivienda a una tasa de 8 por ciento para adquirir o remodelar vivienda además de beneficios adicionales como cero costos en avalúo y estudio de títulos. Para Vivienda de Interés Social (VIS), hay otro beneficio de hasta 600.000 para el pago de la primera cuota.
El banco también diseñó una serie de medidas específicas para los clientes de pequeñas y medianas empresas y del sector agropecuario, como capital de trabajo o para reponer inventarios, maquinaria y equipos. Estas alternativas de financiación incluyen tasas desde IBR + 0 por ciento, plazos de hasta 36 meses y periodos de gracia de hasta seis meses.
Recientemente el Banco Itaú vendió todo su segmento de banca personas a Banco de Bogotá, y por ello el banco brasileño se enfoca ahora solo en empresas. Su presidente en Colombia, Jorge Alberto Villa, le dijo a CAMBIO que están conversando con sus clientes para revisar qué tipo de alivios necesitan, qué líneas podemos ofrecer. “Es un momento para acompañar a las empresas y los negocios”, dijo Villa.
El banco hoy tiene 40.000 clientes en el país, lo que abarca desde pequeñas y medianas empresas hasta grandes compañías. “Tenemos una presencia importante en las zonas afectadas por el terremoto, con clientes muy relevantes especialmente en Cali, estamos trabajando para apoyarlos a todos”, comentó el ejecutivo.

El costo de la reconstrucción
En medio de las complejas necesidades financieras que tiene el país en este momento, el sector privado seguramente jugará un papel clave no solo en la reconstrucción de las zonas afectadas, sino también de la reactivación económica de pequeños negocios y empresas.
“El terremoto del 10 de agosto cambió las perspectivas económicas. Cambió la agenda económica no solo del gobierno sino del país. Ha pasado un mes pero aún es complejo dimensionar el impacto del terremoto. El gobierno dio una cifra de 30 billones, pero nos costará tiempo saber el costo total del impacto”, señala César Pabón, director ejecutivo de Investigaciones Económicas de Corficolombiana.
Sin dejar de lado las implicaciones humanas, familiares y personales para miles de colombianos, advierte Pabón, un terremoto se traduce en pérdidas de la capacidad y desarrollo productivo de un día a otro. Pero también representa una oportunidad para canalizar esfuerzos, reconstruir, e impulsar la inversión.
La reconstrucción no será un proceso inmediato y la recuperación de miles de viviendas le tomará tiempo a muchas familias.
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