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La Ocde reconoce que hay un comportamiento mundial en cuanto a las normas tributarias, sin embargo, Colombia es un poco atípico frente al resto de países | Crédito imagen: Freepik.
Economía
Al día

Así cayó el recaudo tributario en Colombia según la OCDE: va en contravía del resto de países

Un informe de 76 páginas que compara reformas tributarias en 92 países ubica a Colombia entre los casos más llamativos de 2025: una de las caídas de recaudo más fuertes del mundo, una sobretasa a la banca que triplicó su tamaño y el regreso, ya conocido, del impuesto al patrimonio.

Por: Alejandro Aristizábal

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) publicó este ocho de septiembre el informe Tax Policy Reforms 2026: OECD and Selected Partner Economies, el reporte anual con el que compara, país por país, cómo se movieron los impuestos en el mundo durante 2025. El diagnóstico general, según el organismo, es de un desajuste: los gobiernos gastan más (por deuda, envejecimiento poblacional y defensa) de lo que logran recaudar.

"La deuda pública de los países de la OCDE ha aumentado considerablemente y las presiones sobre el gasto son cada vez mayores debido al incremento de los costos del servicio de la deuda, al envejecimiento de la población y a las necesidades en materia de defensa. La recaudación no crece al mismo ritmo", dijo el secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, al presentar el informe.

Colombia aparece en ese mapa con una cifra que resalta entre las 92 jurisdicciones estudiadas. Entre 2023 y 2024, la relación entre lo que el país recauda en impuestos y su Producto Interno Bruto (PIB) cayó 2,2 puntos porcentuales, una de las bajadas más pronunciadas de todo el informe. El documento explica que la caída colombiana estuvo "impulsada principalmente por menores ingresos del impuesto de renta corporativo (-1,8 puntos), junto con descensos menores en los ingresos por impuestos a bienes y servicios".

Es decir, de esos 2,2 puntos que Colombia dejó de recaudar en proporción a su economía, más de las tres cuartas partes se explican por un solo impuesto, el que pagan las empresas. Para dimensionar qué tan atípico es ese resultado, el promedio de América Latina y el Caribe cayó apenas 0,2 puntos en el mismo periodo, y el promedio de los países de la OCDE en conjunto, lejos de caer, subió 0,4 puntos, hasta 34,1 por ciento del PIB.

¿Cómo se financia el Estado colombiano?

El informe también retrata, con series históricas hasta 2023, de dónde saca Colombia la plata que gasta, y el retrato es el de un país que se financia distinto a cómo se financian la mayoría de sus pares.

La primera pata, la que sostiene a la mayoría de Estados con ingresos parecidos a los de Colombia, es débil aquí. El impuesto de renta a personas naturales y las contribuciones a la seguridad social, sumados, representan menos del 15 por ciento del recaudo total colombiano. La OCDE ubica a Colombia en el grupo de países con la proporción más baja del mundo en ese frente, junto con República Dominicana e Indonesia, muy lejos de Alemania o Estados Unidos, donde esa misma suma supera el 60 por ciento de lo que recaudan. El informe explica que, en promedio, los países de altos ingresos financian cerca de la mitad de su Estado con esos dos tributos; los de ingreso medio, como Colombia, apenas una cuarta parte.

La segunda pata es la que carga con el peso que las dos primeras no alcanzan a cubrir, ese es el impuesto de renta que pagan las empresas. Ahí Colombia está en el otro extremo. En 2023, ese tributo representó más del 30 por ciento del recaudo total del país, según la OCDE, un nivel que el organismo destaca junto al de Indonesia y muy cerca del techo del gráfico, que ocupa Malasia con cerca de 50 por ciento.

El resultado de esa combinación —poco Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), poca seguridad social, mucha renta corporativa— es un Estado que depende, más que la mayoría, de que a las empresas les vaya bien. Si el recaudo cae 2,2 puntos y las tres cuartas partes de esa caída vienen de la renta corporativa, es porque Colombia tiene, comparativamente, muy pocas otras fuentes a las que echar mano cuando ese impuesto se desinfla.

El impuesto a las sociedades: un caso particular para las finanzas públicas colombianas

Frente a esa dependencia, el gobierno colombiano no bajó la carga a las empresas en 2025. La subió, aunque de manera selectiva. El informe documenta que "Colombia incrementó la sobretasa del impuesto de renta aplicable a entidades financieras, aseguradoras y reaseguradoras, firmas de corredores de bolsa y proveedores de infraestructura del mercado de capitales, de 5 a 15 puntos porcentuales".

Una sobretasa es, en términos simples, un impuesto adicional que se cobra encima de la tarifa general que ya paga cualquier empresa. En Colombia esa tarifa general es del 35 por ciento. Antes de la reforma, un banco pagaba esa tarifa más 5 puntos adicionales, es decir 40 por ciento sobre sus utilidades. Con el cambio que registra la OCDE, esos 5 puntos se convirtieron en 15, y la tarifa efectiva para el sector financiero llegó a 50 por ciento. En otras palabras, de cada 100 pesos de utilidad, el banco entrega la mitad al Estado, diez puntos más que hace un año.

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La plenaria del Senado debatió en 2018 la entrada de Colombia a la OCDE, por lo que el país no lleva más de una década en la organización | Crédito: Colprensa

Si el impuesto de renta corporativo subió, aunque de manera selectiva, ¿por qué el recaudo de ese mismo impuesto fue el que más cayó? La respuesta está en el calendario. La caída de 2,2 puntos que reporta la OCDE compara lo recaudado en 2023 con lo recaudado en 2024, con datos preliminares de este último año. La sobretasa de 5 a 15 puntos, en cambio, nace del Decreto 1474 de diciembre de 2025 y rige para el año fiscal 2026, es decir, para plata que los bancos empezarán a declarar y pagar recién en 2027. Son dos momentos distintos de una misma historia en la que primero cayó el recaudo de renta corporativa, y luego, ya con ese hueco fiscal encima, el Gobierno subió la tarifa a un sector específico para tratar de recuperarlo.

El informe pone esa decisión colombiana en un contexto que se repitió en 2025 en medio mundo con la solución de gravar más a la banca, a menudo bajo el argumento de que las tasas de interés altas le dejaron ganancias extraordinarias. En el resumen general de la edición, la OCDE anota que "un número creciente de países en los últimos años, incluido 2025, ha aumentado los impuestos a bancos e instituciones financieras, a menudo centrándose en las ganancias extraordinarias" que dejaron las tasas de interés altas. Israel les cobrará a los grandes bancos un gravamen único; Italia les subió la tarifa a bancos y aseguradoras; Polonia le subió el impuesto de renta a la banca comercial del 19% al 30%. España convirtió en 2025 en permanente el gravamen temporal que les venía cobrando a los bancos desde 2023 sobre su margen de intereses y comisiones, con el que el fisco español espera recaudar cerca de 2.000 millones de euros solo este año.

El impuesto a los independientes: algunos cambios importantes

No todos los cambios en la renta corporativa y de negocios apuntaron a las grandes empresas. El informe también recoge un ajuste más pequeño, pero con un alcance mucho más amplio en número de personas: "Colombia redujo el umbral mínimo para aplicar la retención en la fuente sobre los ingresos por prestación de servicios, de 4 a 2 unidades de valor tributario". La retención en la fuente es la plata que se descuenta desde ya, en el momento del pago, como anticipo del impuesto de renta que ese ingreso pagará más adelante. Con el valor de la Unidad de Valor Tributario (UVT) que fijó la DIAN para 2026, 52.374 pesos, ese cambio bajó el piso de retención de unos 209.000 a apenas 104.000 pesos por servicio prestado.

No fue el único ajuste a la retención en la fuente que el informe le atribuye a Colombia en 2025. El mismo documento señala que el país "amplió su base de retención en la fuente, incluyendo bajar los umbrales para aplicar retención sobre compras agrícolas y de café, subir la tarifa sobre compras de oro por parte de comercializadoras internacionales, y reducir los umbrales de exención para transacciones de vivienda residencial y emolumentos eclesiásticos".

El informe agrupa la medida sobre independientes con apenas otras dos en todo el mundo (San Marino y Lituania) que en 2025 ampliaron la tributación sobre el trabajo independiente, mientras la mayoría de países hacía lo contrario, aliviar esa carga.

El impuesto al patrimonio: uno de los aumentos más significativos

La reforma colombiana que más espacio ocupa en el informe de la OCDE, sin embargo, no es ninguna de las anteriores. Es el impuesto al patrimonio. "Colombia introdujo un cambio temporal significativo a su impuesto al patrimonio para el año fiscal 2026, en el marco de la emergencia económica declarada en 2025. La reforma amplió la base tributaria al bajar sustancialmente el umbral gravable de 70.000 a 40.000 unidades de cuenta indexadas (o Unidades de Valor Tributario, como se les llama en Colombia), trayendo así a un mayor número de contribuyentes dentro del alcance del impuesto. Al mismo tiempo, incrementó la progresividad del impuesto al introducir una estructura de tarifas revisada con tasas marginales entre cero por ciento y cinco por ciento".

En plata, con el valor de la UVT para 2026, ese umbral de 40.000 unidades equivale a cerca de 2.095 millones de pesos de patrimonio líquido, frente a los aproximadamente 3.666 millones que exigía el umbral anterior de 70.000 UVT. Bajar el umbral significa que un grupo más amplio de colombianos, con casas, ahorros e inversiones que antes no alcanzaban a "ser ricos" para efectos de este impuesto en particular, ahora sí quedan obligados a declararlo y pagarlo.

El informe atribuye esta reforma a "la emergencia económica declarada en 2025", sin entrar en más detalle. El contexto es que en diciembre de 2025, el Congreso archivó la Ley de Financiamiento del Gobierno, dejando un hueco fiscal calculado en 16 billones de pesos en el presupuesto de 2026. Días después, el Gobierno declaró el Estado de Emergencia Económica, Social y Ecológica y expidió, por decreto, el mismo paquete tributario que el Congreso no había aprobado: el impuesto al patrimonio que describe la OCDE, la sobretasa a la banca del bloque anterior, y un alza del IVA a los licores, entre otras medidas.

La Corte Constitucional suspendió esa emergencia a finales de enero de 2026 y, meses más tarde, la declaró inexequible, dejando en el aire la vigencia de buena parte de ese paquete. El cuestionario con el que la OCDE construyó su informe se había cerrado antes de ese fallo, a comienzos de 2026, así que el documento retrata la reforma tributaria colombiana que la Corte, poco después, alcanzó a mover.

El contexto global de los sistemas tributarios analizados

Colombia reformó sus impuestos, según muestra el informe, en sintonía con un patrón que se repitió en las otras 91 jurisdicciones que la OCDE estudió: gobiernos con poco margen para subir impuestos de manera amplia, que terminaron subiéndolos de manera selectiva, sobre quienes consideraron que podían pagar más. La nota de prensa con la que la OCDE presentó el informe lo resume así: "los gobiernos introdujeron reformas tributarias en 2025 para impulsar el crecimiento y la inversión, pero, en general, las medidas destinadas a aumentar la recaudación frente a la creciente presión sobre las finanzas públicas siguieron siendo limitadas".

Ese patrón se ve, punto por punto, en las decisiones colombianas descritas arriba. El informe encontró que, en el mundo, las reformas al impuesto de renta personal buscaron sobre todo "reforzar la progresividad de los sistemas tributarios, en particular mediante el aumento de las tasas marginales máximas del IRPF y cambios en la tributación de las rentas del capital". Colombia, en cambio, tocó apenas un tornillo pequeño, el de la retención a independientes.

En renta corporativa, la tendencia mundial fue mantener estables las tarifas generales mientras se creaban "impuestos específicos y sectoriales sobre la renta corporativa, a menudo para recaudar fondos para el presupuesto general en respuesta a un mayor gasto público", con la banca como blanco predilecto. Ahí Colombia sí calzó con precisión, con su sobretasa financiera.

Y en impuestos a la propiedad, el informe anota que las reformas de 2025 "fueron menos frecuentes que las de otros ámbitos tributarios, pero estuvieron más claramente orientadas a aumentar la recaudación que en años anteriores, especialmente mediante los impuestos recurrentes sobre la propiedad inmueble". El impuesto al patrimonio colombiano, con su umbral más bajo y sus nuevas tarifas, es prácticamente el ejemplo de esa frase.
 

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