
El torbellino de problemas que generó el aumento de 23 por ciento del salario mínimo en el mercado de vivienda
El Gobierno intenta enmendar el impacto del aumento del salario mínimo sobre los precios de las viviendas VIS, pero sus intentos de regulación podrían agravar más los problemas. Expertos cuestionan que se esté haciendo control de precios e incluso si hacerlo es facultad del Ejecutivo. ¿En qué líos está el sector?
En Colombia, alrededor de siete millones de familias viven en arriendo. Para muchos hogares, adquirir una vivienda es un proyecto que puede tardar años en materializarse, o incluso, que puede ser imposible de alcanzar. Y más ahora, porque con las nuevas condiciones a las que se está enfrentando el mercado de vivienda en el país, el sueño de ‘casa propia’ será más complejo de alcanzar.
Por un lado, miles de familias que están en proceso de compra de sus nuevas viviendas vieron con sorpresa cómo el aumento de 23 por ciento del salario mínimo para 2026 —muy por encima de los parámetros técnicos de la economía colombiana— descuadró sus cuentas y elevó los valores que terminarán pagando cuando les entreguen sus casas o apartamentos.
Esto debido a que las viviendas de interés social (VIS) y de interés prioritario (VIP) ajustan sus precios basados en el salario mínimo legal vigente del año en que se entregan o escrituran a los propietarios, y no el valor con el que se inicia el proceso de compra.
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