
Embalses están por debajo de la senda de referencia: ¿existe riesgo de apagón para el país mientras atreviesa El Fenómeno del Niño?
El nivel de los embalses permanece por debajo de la senda de referencia fijada por la Creg desde hace más de dos semanas. Expertos hablan sobre el riesgo de un posible apagón y advierten que las decisiones que se adopten en los próximos meses serán determinantes para garantizar el suministro de energía durante el fenómeno de El Niño. Conozca los detalles.
Por: Nataly Ríos
Colombia completa más de 15 días con los embalses por debajo de la senda de referencia establecida por la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg), un indicador diseñado para garantizar que el país llegue con suficientes reservas de agua a la temporada más crítica del fenómeno de El Niño. Aunque el panorama ha despertado preocupación en el sector eléctrico, los expertos insisten en que todavía no existe un escenario inminente de racionamiento, pero sí un llamado de atención para actuar con anticipación.
El pasado 8 de julio, el volumen útil de los embalses cayó por debajo del nivel de referencia fijado por la Creg y, desde entonces, la diferencia se ha mantenido. Para el 22 de julio, las reservas se ubicaban en 79,42 por ciento, frente a una meta de 80,70 por ciento, una brecha de 1,28 puntos porcentuales.
Sin embargo, para el director ejecutivo de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (ANDEG), Alejandro Castañeda, esta situación debe interpretarse como una señal preventiva y no como una alerta roja.

"Esa es una senda de referencia, no una senda de preocupación. Alrededor de ella existen unos mínimos y máximos históricos que muestran el comportamiento esperado de los embalses. Lo que tenemos hoy es un semáforo amarillo, no un motivo para alarmarse", explicó en conversación con CAMBIO.
El dirigente gremial señaló que el verdadero comportamiento del sistema solo podrá evaluarse cuando comiencen los meses tradicionalmente más secos del fenómeno de El Niño.
"Lo que realmente nos preocupa son las lluvias de septiembre, octubre y noviembre. Esas son las que normalmente se reducen con El Niño y todavía no sabemos cómo se van a comportar", indicó el director.
El verdadero riesgo está en 2027
Aunque el país busca llegar al 1 de diciembre con los embalses por encima del 80 por ciento, ANDEG considera que esa cifra, por sí sola, no determina si habrá o no un racionamiento.
"Claro que preocupa no arrancar diciembre con el 80 por ciento, pero el problema será cómo evolucionen diciembre, enero, febrero y marzo. El riesgo grande de racionamientos o apagones podría aparecer a partir de abril del próximo año si las lluvias continúan retrasándose", aseguró Castañeda.
Según explicó, incluso iniciando diciembre con niveles inferiores al 80 por ciento, el sistema puede operar utilizando de manera gradual el agua almacenada junto con la generación térmica, siempre que las precipitaciones regresen dentro de los tiempos esperados.

Las plantas térmicas serán la principal defensa
Ante una disminución de los aportes hídricos, las plantas térmicas volverán a convertirse en el principal respaldo del sistema eléctrico colombiano.
Para lograrlo, las hidroeléctricas deben aumentar el precio de su energía en la bolsa eléctrica, permitiendo que las plantas que funcionan con carbón, gas natural y combustibles líquidos entren a generar una mayor cantidad de electricidad y así conservar el agua almacenada.
Además, el director de ANDEG explicó que, contrario a lo que suele pensarse, el principal reto no es la disponibilidad de combustible para las térmicas.
"Gas para las plantas sí hay. La planta de importación de Cartagena está precisamente diseñada para atender esa demanda. El problema es que cuando las térmicas comiencen a consumir ese gas, dejará de estar disponible para otros sectores industriales, comerciales y residenciales", afirmó el director.

Sin embargo, aseguró que el principal riesgo financiero sí está relacionado con las deudas acumuladas en el sector eléctrico: "La situación más crítica hoy es la deuda de Air-e, que sigue creciendo cada mes, y el pasivo acumulado por subsidios de energía y gas. En total hablamos de más de 5 billones de pesos que tendrá que resolver el próximo Gobierno".
Además, señaló que mes a mes está aumentando la deuda en 200 mil millones de pesos: "Se tienen que disponer de recursos frescos para que pueda la empresa asumir el pago de sus obligaciones en el mercado. Entonces esa es la situación más apremiante, más crítica y que definitivamente este gobierno deja una bomba de tiempo ahí brutal que le va a tocar entrar al gobierno entrante a resolver".
XM advierte déficit de energía firme
Las preocupaciones del gremio coinciden con las más recientes advertencias realizadas por XM, operador del Sistema Interconectado Nacional.
En su Boletín de Seguridad Energética, la entidad señaló que la energía firme disponible ya no sería suficiente para cubrir la demanda proyectada bajo escenarios de sequía extrema.
Las proyecciones muestran un déficit de 3.107 gigavatios hora (GWh) para el periodo 2025-2026, cifra que aumentaría hasta 5.468 GWh en 2026-2027 y permanecería por encima de los 5.100 GWh durante el siguiente periodo, según informe.
XM advierte que estos faltantes responden tanto al crecimiento de la demanda como a los retrasos en la entrada de nuevos proyectos de generación y transmisión eléctrica.

A esto se suma el aumento sostenido del consumo. Durante julio, la demanda promedio alcanzó 262,67 GWh diarios y registró un crecimiento anual del 6,67 por ciento, impulsado principalmente por las altas temperaturas.
Incluso, entre abril y el 16 de julio, el operador impartió 233 instrucciones de desconexión de carga por criterios de confiabilidad en la región Caribe para preservar la estabilidad del sistema.
El Gobierno asegura que ya tiene una hoja de ruta
Frente a este panorama, la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME) informó que desde febrero de este año el Gobierno Nacional trabaja en una estrategia para fortalecer la seguridad energética del país.
Según la entidad, se han desarrollado 42 sesiones técnicas entre el Ministerio de Minas y Energía, la Creg, XM, Ecopetrol, ISA, la Superintendencia de Servicios Públicos y otros actores del sector, con el objetivo de ejecutar una hoja de ruta compuesta por 53 acciones.
Dentro de esa estrategia fueron priorizadas once medidas para fortalecer la confiabilidad de los sistemas de energía y gas natural antes de que se intensifique el fenómeno de El Niño.
La directora de la UPME, Indira Portocarrero, afirmó que la seguridad energética requiere actuar antes de que aparezcan las emergencias: "La seguridad energética también significa anticiparnos a los riesgos antes de que ocurran. Desde febrero hemos trabajado permanentemente con todas las entidades y agentes del sector para fortalecer la confiabilidad del sistema eléctrico y de gas natural", señaló en su cuenta de X.
El ahorro de energía vuelve a ser una prioridad
Mientras se conoce el comportamiento del clima durante los próximos meses, el sector insiste en que el ahorro de energía será una herramienta clave para disminuir la presión sobre el sistema.
Durante el fenómeno de El Niño de 2015-2016, las campañas de uso eficiente permitieron reducir la demanda cerca de un 4 por ciento, facilitando la recuperación de los embalses.
"Es mejor autorregularnos desde ahora que llegar a tener racionamientos. En regiones cálidas, por ejemplo, no es necesario poner el aire acondicionado a 17 grados; puede mantenerse alrededor de 23 grados. También ayuda desplazar algunos consumos, como lavar la ropa fuera de las horas pico, y desconectar equipos que permanecen consumiendo energía", explicó Castañeda.
El dirigente reiteró que, por ahora, el país enfrenta un escenario de prevención y no de crisis: "Hoy tenemos un semáforo amarillo. Pero el riesgo más grande no es este año, sino el próximo. Por eso las medidas deben comenzar a tomarse desde el 7 de agosto", concluyó el director de ANDEG.
Un "cóctel" de riesgos amenaza la confiabilidad del sistema
Javier Lastra Fuscaldo, interventor de Electricaribe, advirtió que la situación debe analizarse más allá del nivel de los embalses. Para el experto, la disminución de las reservas hídricas coincide con varios problemas estructurales que aumentan la vulnerabilidad del sistema eléctrico.
"Es una señal de alerta que debe tomarse en serio, aunque no significa que estemos a pocos días de un apagón generalizado". Según explicó Lastra, la reducción del nivel de los embalses se suma a la insuficiencia de generación frente al crecimiento de la demanda, las dificultades para garantizar combustibles a las plantas térmicas y las restricciones que persisten en la red de transmisión.

"El problema de fondo es que esas falencias están presentes al mismo tiempo; es decir, el 'cóctel' perfecto para que se materialice el riesgo de apagón en la medida en que se intensifique y prolongue el fenómeno de El Niño", afirmó el interventor.
Lastra aclaró que llegar a diciembre con los embalses por debajo del nivel esperado no implica automáticamente un racionamiento, pero sí deja al sistema con menores márgenes de maniobra para afrontar la temporada seca.
"En ese escenario habría que utilizar con mayor intensidad la generación térmica, que es más costosa, y cuidar el agua para atender los momentos críticos de mayor demanda. Para los usuarios, el primer impacto podría reflejarse en alzas de las tarifas", advirtió Lastra.
Añadió que, si a ese escenario se suman fallas en plantas de generación, problemas de abastecimiento de combustibles o un fenómeno de El Niño más intenso de lo previsto, el país podría verse obligado a implementar cortes programados de energía.
Las deudas del sector y el ahorro de energía, entre las prioridades
El interventor también advirtió que uno de los principales riesgos para el sistema es la deuda acumulada por Air-e con las empresas generadoras, especialmente las térmicas, llamadas a respaldar el suministro durante el fenómeno climático.
"La deuda de Air-e se ha convertido en un riesgo sistémico porque una parte sustancial recae sobre generadores térmicos que serían precisamente el respaldo del país durante El Niño", aseguró el analista.
De acuerdo con Lastra, las estimaciones del sector ubican esas obligaciones cerca de los 2 billones de pesos únicamente con las plantas térmicas. Aunque destacó que las empresas han seguido respondiendo al sistema pese a esa situación financiera, señaló que mantener esa dinámica durante varios meses sería cada vez más difícil.

"No se les puede pedir que operen al máximo mientras continúa deteriorándose su flujo de caja o no reciben oportunamente el pago de la energía que entregan", señaló el experto.
Por ello, consideró prioritario que el próximo Gobierno cierre esa brecha financiera antes de que se agrave la situación climática. Además, coincidió con otros expertos en la necesidad de implementar cuanto antes una campaña nacional de ahorro energético.
"Ahorrar energía hoy no es una medida simbólica; cada kilovatio que dejamos de consumir permite conservar agua en los embalses y reduce la presión sobre las plantas térmicas", afirmó el interventor.
Entre las acciones que proponen los expertos están moderar el uso de equipos de refrigeración, trasladar consumos intensivos fuera de las horas de mayor demanda, anticipar la operación de las plantas térmicas para evitar que los embalses sigan descendiendo, aplazar mantenimientos que no sean indispensables y acelerar la entrada en operación de proyectos de generación que aún presentan retrasos.
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