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Donald Trump, Nicolás Maduro.
Internacional

¿Estados Unidos se alista para lanzar ataques ‘quirúrgicos’ contra Maduro?

Donald Trump, Nicolás Maduro. Fotos: Reuters

Mientras el presidente Donald Trump aumenta la presión en aguas del Caribe, el mandatario venezolano ordena a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana que entrene a la población en técnicas militares y en el manejo de armas. ¿Qué puede pasar?

Por: Armando Neira

La tensión entre Estados Unidos y Venezuela se ha escalado dramáticamente. Distintos analistas que hasta hace pocos días consideraban imposible una acción militar en este país no descartan ahora que Donald Trump ordene ataques ‘quirúrgicos’ contra Nicolás Maduro en su propio territorio.

De hecho, para este sábado el régimen venezolano tiene previsto el inicio de un programa de entrenamiento a la población en técnicas militares y manejo de armas. “Los cuarteles y la Fuerza Armada Nacional Bolivariana irán al pueblo y a las comunidades para emplazarlas, revisarlas y enseñar a los vecinos y vecinas que se alistaron el manejo del sistema de armas”, ordenó Maduro. 

“Será la primera vez que los cuarteles, con sus armas y soldados, se desplieguen en los barrios y las comunidades”, aseguró. 

La presencia en la región del poderío bélico estadounidense no ha cedido. Por el contrario, en sus reportes insiste en que ha ido en aumento y con resultados “positivos”, en lo que llama una lucha contra el narcotráfico. Maduro es señalado por Washington como capo del Cartel de los Soles. 

En las últimas horas, el Gobierno norteamericano informó del refuerzo de sus contingentes militares en el Caribe con el envío de más aviones F-35 a la base naval Roosevelt Road, en Puerto Rico. 

Trump: narcos extremadamente violentos

Trump suma lo que llama “victorias”. El Ejército estadounidense, dijo, ejecutó otro ataque este lunes por la mañana “contra carteles del narcotráfico y narcoterroristas identificados como extremadamente violentos” en aguas internacionales, cerca de Venezuela. 

Según el presidente, las fuerzas estadounidenses han hundido al menos tres embarcaciones que presuntamente transportaban drogas, matando a las personas a bordo. Venezuela, por su parte, niega que se tratara de traficantes y califica los ataques de “ilegales”. 

Presencia militar de Estados Unidos en aguas del Caribe.
Presencia militar de Estados Unidos en aguas del Caribe.

Ante la presión, Maduro afirmó que su país está en una fase de “lucha no armada”, pero subrayó que, si “fuera agredida por el imperio estadounidense”, pasaría “inmediatamente” a la “lucha armada” para enfrentar “al grupo yanqui invasor”. 

“Nosotros no nos metemos con nadie, pero nos preparamos por si acaso se necesitara”, dijo. “Lo que hay detrás es un plan imperial para imponer un gobierno títere de Estados Unidos y venir a robarnos el petróleo, el gas y el oro, que son algunas de las mayores reservas del mundo. Pero no ha ocurrido ni ocurrirá”, agregó. 

A bordo del avión presidencial Air Force One, durante su regreso a Washington tras una visita de Estado al Reino Unido, el republicano negó haber mantenido conversaciones con miembros de su Gobierno para planear un “cambio de régimen” en Venezuela.

Se le preguntó si había hablado con el secretario de Estado, Marco Rubio, o con líderes militares sobre esa posibilidad. Trump respondió con un escueto: “No, no lo he hecho”. 

Intervención, no; operaciones, sí

Enrique Prieto Ríos, profesor de la Universidad del Rosario y visitante en la Universidad de Boston, afirma que los últimos sucesos lo llevan inevitablemente a preguntarse si es posible una intervención armada de Estados Unidos en Venezuela. 

Según explica, es poco probable que se produzca una invasión de tropas al estilo de la que ocurrió en Panamá con el general Noriega. Pero, en su análisis, plantea dos posibles escenarios: 

  1. Ataques militares específicos mediante drones o aviones de precisión contra infraestructura venezolana o puntos estratégicos del Gobierno. Esto, dice, bajo la figura de considerar al Cartel de los Soles como organización terrorista, permitiría acciones militares fuera de territorio estadounidense. En este contexto, se abriría la puerta a ataques ‘quirúrgicos’ para forzar la salida de Maduro
  2. Operación puntual de fuerzas especiales, similar a la captura de Osama Bin Laden, con respaldo aéreo de la Fuerza Aérea. Sin embargo, esta opción sería menos probable por el riesgo que implicaría para soldados estadounidenses en un conflicto que no afecta directamente a su sociedad.

Prieto concluye que toda la movilización militar también cumple una función de presión psicológica sobre el Gobierno venezolano, que ya se refleja en el endurecimiento del discurso de Maduro. Además, es probable que se estén desarrollando negociaciones diplomáticas para una salida pactada. 

El profesor también enmarca el tema en las tensiones entre Rusia, Estados Unidos y Ucrania. Durante su visita al Reino Unido, Trump criticó a Vladimir Putin por no “ponerse la camiseta de la paz”. Dado que Venezuela es aliado de Rusia, este factor añade complejidad a la situación, argumenta el docente. 

Colombia frente a un desastre

Para Colombia, advierte, una intervención militar sería desastrosa por sus implicaciones. Incluso ataques puntuales podrían generar una nueva ola migratoria venezolana difícil de manejar. La respuesta constitucional de Colombia debería ser proteger sus fronteras, pero no involucrarse militarmente ni con declaraciones. Lo fundamental sería preparar planes para recibir a los migrantes, añade. 

Finalmente, será el derecho internacional el que determine si hubo vulneración de normas internacionales o si, como sostiene el Gobierno de Trump y algunas agencias, el régimen venezolano es un “narcogobierno” que actúa como ruta clave del narcotráfico hacia Estados Unidos y Europa, asegura. 

Entre tanto, The New York Times informó que numerosos juristas militares retirados califican de delito que Estados Unidos ejecute sumariamente a presuntos contrabandistas en lugar de detenerlos y juzgarlos. 

Presencia militar de Estados Unidos en aguas cercanas a Venezuela.
Presencia militar de Estados Unidos en aguas cercanas a Venezuela.

El narcotráfico no es un delito castigado con la pena de muerte en ese país, y el Congreso no ha autorizado una guerra contra los carteles, añade el rotativo. 

Según estos expertos consultados por el diario, Trump ha utilizado al ejército de una manera sin precedentes ni fundamentos jurídicos claros. 

Cancilleres de la Celac tendrán reunión de urgencia por “movimientos militares en el Caribe”

Por su parte, Eduardo Pastrana Buelvas, docente de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en la Universidad Javeriana, descarta una invasión a gran escala. 

Explica que, aunque Estados Unidos ha reforzado su presencia con armas de última generación —como cazabombarderos F-35B— y marines desplegados en Puerto Rico, esto no es suficiente para prever una invasión. Tampoco lo es la presencia de submarinos nucleares, buques anfibios o transporte militar frente a las costas venezolanas.

La magnitud de una invasión

El docente dice que una operación de esa envergadura requeriría al menos medio millón de efectivos y meses de preparación logística, lo que hoy no se observa.

Pero, él también abre la puerta a otros escenarios. Dice que sí podrían plantearse operaciones militares limitadas, como bombardeos con aviones F-35B o lanzamientos de misiles contra objetivos militares clave: submarinos, aeropuertos, defensas antimisiles, tanques o buques. 

Pastrana aclara, sin embargo, que sería un conflicto asimétrico entre una superpotencia y un Estado con capacidades reducidas. Una operación limitada debilitaría la defensa, pero no los mecanismos internos de represión del régimen. Además, recuerda que ninguna operación limitada ha conducido por sí sola a un cambio de régimen en Venezuela. 

El analista enfatiza un punto clave: “Ninguna guerra se gana desde el aire”. Aunque un bombardeo intenso pueda debilitar, las guerras se ganan con tropas terrestres, ocupando territorio. Una operación comando, además, requeriría apoyo interno, algo que hoy no existe debido al fortalecimiento de los sistemas de inteligencia y contrainteligencia, con fuerte apoyo cubano. 

En conclusión, dice Pastrana, en el contexto actual no se dan las condiciones para una invasión a gran escala, ni para un golpe militar o una operación encubierta que provoque un cambio de régimen en Venezuela. 

En este escenario, Colombia también se ha pronunciado. El presidente Gustavo Petro rechazó de plano cualquier intervención, y la canciller Rosa Villavicencio criticó la “desmesurada” presencia militar de Estados Unidos en aguas del Caribe, afirmando que “nada tiene que ver con la lucha contra el narcotráfico”. 

En entrevista con la agencia AFP en Bogotá, la ministra de Relaciones Exteriores dijo: “Lo que vemos es una presencia desproporcionada en la región que nada tiene que ver con la lucha contra el narcotráfico. El bombardeo a embarcaciones nos parece que no es la manera, desde el punto de vista de la legalidad. Colombia apuesta por capturar a los presuntos narcotraficantes y rechaza la muerte de esa forma”.

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