
'Un desastre nunca debería ser una sentencia de muerte para los niños': experto en atención de catástrofes en más de 40 países, sobre Venezuela
Con casi tres décadas de experiencia atendiendo terremotos, conflictos y otras emergencias humanitarias, el director humanitario global de Plan International analiza los desafíos que enfrenta Venezuela tras los sismos del 24 de junio. En entrevista con CAMBIO, explica por qué la reconstrucción debe priorizar la protección de la infancia y advierte que, en medio del caos, las niñas enfrentan un mayor riesgo de violencia, explotación y trata. Atender su salud mental, su seguridad y su bienestar será tan importante como reconstruir las ciudades.
Por: Lina Cuitiva
Más de una semana después de los terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 que devastaron parte de Venezuela, la emergencia entra en una fase menos visible, pero igual de crítica: la protección de quienes sobrevivieron. Mientras avanzan las labores de búsqueda y comienza la reconstrucción, miles de niños, niñas y adolescentes enfrentan un duelo marcado por la pérdida de sus hogares, la separación de sus familias y el riesgo de nuevas violencias.

Con casi tres décadas de experiencia atendiendo catástrofes humanitarias por terremotos en India, Haití, Irán, China, Japón, Nepal y, más recientemente, Myanmar, el médico Unni Krishnan, director humanitario global de Plan International, advierte que la respuesta no puede limitarse a entregar alimentos o refugio. En entrevista con CAMBIO, explica por qué el apoyo psicológico debe comenzar desde el primer día, cómo evitar que el caos derive en casos de trata o adopciones irregulares y cuáles son los errores que gobiernos y organizaciones suelen repetir en la atención a la infancia después de un terremoto.
Krishnan también trabajó con Oxfam, Save the Children y War Child Holland, entre otras organizaciones dedicadas a la protección de niños.
CAMBIO: Ha pasado más de una semana desde el doble terremoto. ¿Cuáles son las necesidades más urgentes de los niños, niñas y adolescentes en este momento de la emergencia?
Unn Krishnan: Es fundamental priorizar a quienes han perdido movilidad en la respuesta, porque suelen quedar aún más excluidos y las consecuencias emocionales son enormes.
En los días posteriores a un terremoto, es esencial el apoyo que salva vidas: atención médica, refugio seguro, agua limpia, alimentos nutritivos y saneamiento. Pero la recuperación va más allá de la supervivencia. Los niños necesitan espacios seguros donde jugar, aprender y empezar a recuperar cierta sensación de normalidad. El acceso a apoyo emocional y psicosocial es igual de importante, ya que muchos están lidiando con el miedo, las réplicas, la pérdida de seres queridos y la ruptura de su vida cotidiana.
Proteger a la niñez debe seguir siendo prioridad. Las familias pueden quedar separadas, lo que aumenta la necesidad de búsqueda y reunificación familiar. Los refugios superpoblados pueden exponer a las niñas a mayores riesgos de violencia sexual y de género, explotación y abuso, por lo que contar con espacios seguros y bien gestionados es crítico. También es vital la información clara y adaptada para la niñez. Los niños y sus cuidadores necesitan saber dónde acceder a atención médica, alimentos, refugio, servicios de protección y educación. A medida que avanza la recuperación, restablecer la educación, apoyar a las familias que perdieron su sustento y garantizar el acceso a insumos de higiene —incluidos productos de higiene menstrual para las adolescentes— ayudará a que los niños se recuperen con dignidad y esperanza.
CAMBIO: La solidaridad internacional suele ser muy fuerte durante los primeros días. ¿Cómo evitar que esa atención desaparezca cuando las necesidades seguirán presentes durante meses o incluso años?
U.K.: El mayor riesgo es que el mundo siga adelante mientras las comunidades en Venezuela todavía están tratando de reconstruir sus vidas. Van a seguir necesitando hogares seguros, escuelas más seguras, educación, apoyo emocional, protección frente a la violencia y la explotación, y oportunidades para simplemente volver a ser niños. El apoyo internacional sigue siendo esencial, pero debe fortalecer y no reemplazar los esfuerzos de las comunidades, organizaciones y voluntarios locales, que seguirán ahí mucho después de que los equipos internacionales se hayan ido.
La financiación disponible para la preparación ante desastres, la acción anticipatoria y la asistencia humanitaria se ha reducido drásticamente en los últimos años. Distintos desastres y crisis humanitarias ya competían por fondos cada vez más escasos: la guerra en Sudán y Gaza, la compleja crisis humanitaria en Haití, un fuerte fenómeno de El Niño y una temporada emergente de inundaciones y tormentas estacionales. La atención es quizás la moneda más valiosa de la solidaridad internacional. Hay que visibilizar con regularidad tanto las historias que muestran el impacto de la ayuda como las necesidades humanitarias que aún no se cubren. Contar estas historias es fundamental. Los niños de Venezuela no pueden convertirse en las víctimas olvidadas de este desastre.
CAMBIO: ¿Cómo proteger y acompañar a los niños que quedaron separados de sus familias o que perdieron a sus cuidadores?
U.K.: Si alguien encuentra a un niño solo o separado de sus padres o cuidadores, debe informar de inmediato a las agencias de protección infantil que trabajan en la zona afectada. Estas organizaciones especializadas están capacitadas para identificar a los niños de forma segura, buscar a sus familias y reunificarlos siempre que sea posible. Si no se puede localizar a la familia de inmediato, también pueden organizar un cuidado temporal seguro hasta que sea posible la reunificación. Es igual de importante que las comunidades, los equipos de respuesta a emergencias y todas las organizaciones humanitarias sepan dónde están disponibles estos servicios de protección infantil.
CAMBIO: En experiencias similares alrededor del mundo, ¿cuáles son los principales desafíos para atender a los niños que quedan sin familia tras un desastre natural?
U.K.: Uno de los mayores desafíos tras un desastre es reunir a los niños con sus familias. El desplazamiento, los sistemas de comunicación dañados y la pérdida de documentos de identidad pueden dificultar la búsqueda de padres y cuidadores. Los niños separados de sus familias también corren mayor riesgo de trata, explotación y abuso, especialmente cuando se han roto las redes de apoyo comunitario.
Al mismo tiempo, los servicios de protección infantil suelen verse desbordados por la magnitud de la emergencia. Otro desafío que a menudo se pasa por alto es la separación secundaria. Algunos niños no quedan separados durante el terremoto en sí, sino en los días y semanas posteriores; por ejemplo, cuando los padres son hospitalizados, desplazados u obligados a viajar a otro lugar para poder generar ingresos.
CAMBIO: ¿Cómo evitar que, en medio del caos y la desesperación, aumenten riesgos de niños sobrevivientes perdidos o adopciones irregulares? En Colombia tenemos el precedente del desastre natural de Armero (1985) donde eso desafortunadamente sucedió.
U.K.: Las organizaciones humanitarias internacionales desaconsejan totalmente las adopciones en las primeras etapas de un desastre. En cambio, el foco debe estar en el cuidado provisional de base comunitaria y en restablecer los vínculos familiares. Las organizaciones humanitarias trabajan de cerca con las comunidades y los gobiernos para evitar, en la mayor medida posible, cualquier forma de adopción durante la primera fase de la respuesta a un desastre. Una manera de honrar el sufrimiento que han vivido los niños en otros contextos es asegurándonos de que esas experiencias no se repitan.

CAMBIO: Desde su experiencia en distintas emergencias humanitarias, ¿qué errores se repiten una y otra vez en la atención a niños y adolescentes tras un desastre natural?
U.K.: La acción humanitaria siempre debe guiarse por el principio de imparcialidad, es decir, que la ayuda se base únicamente en la necesidad. Eso empieza por escuchar a las comunidades afectadas, en particular a los niños, las mujeres, las personas con discapacidad y los jóvenes, para que sus prioridades guíen la respuesta. Uno de los mayores errores es centrarse solo en las necesidades más visibles y pasar por alto las que lo son menos, especialmente la protección, el bienestar emocional y las necesidades específicas de los niños, las niñas y los adolescentes. Otro error común es enfocarse solo en los niños que ya han sido separados de sus familias. Aunque son una prioridad, también debemos apoyar a las familias y cuidadores para que los niños puedan permanecer seguros en casa siempre que sea posible. Ofrecer un apoyo integrado —que incluya medios de vida, educación, protección y servicios de salud mental— ayuda a prevenir la separación familiar, mantiene a los niños en la escuela y reduce los riesgos de violencia, abuso, negligencia y explotación.
CAMBIO: Finalmente, ¿qué le gustaría que el resto del mundo entendiera sobre la situación que viven hoy los niños y niñas afectados por esta tragedia, más de una semana después del terremoto?
U.K.: Un terremoto dura solo unos instantes, pero su impacto en los niños puede durar toda la vida. Lo que ocurra en los días y semanas posteriores al desastre marcará su futuro. Los niños necesitan más que comida y refugio. Necesitan protección, apoyo emocional, educación y espacios seguros donde puedan empezar a recuperarse. Apoyar a los padres, los maestros y las comunidades es igual de importante, porque son ellos quienes ayudan a sanar a los niños. Muchas familias han perdido su hogar, su sustento y su sensación de seguridad. Algunas podrían verse obligadas a desplazarse dentro de Venezuela o cruzar fronteras en busca de seguridad, lo que aumenta los riesgos de separación familiar, trata y explotación. Un desastre nunca debería ser una sentencia de muerte para los niños.
Es necesario entender que actuar con rapidez puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte, y que los servicios especializados pueden marcar una enorme diferencia para que las comunidades vuelvan a levantarse. El mundo no debe olvidar a estos niños. Con apoyo oportuno y sostenido, pueden recuperarse, reconstruir sus vidas y mirar hacia el futuro con esperanza. Sin ese apoyo, las consecuencias de este desastre podrían sentirse durante muchos años.
Lea los comentarios






