
Lo que dejó el discurso de Donald Trump sobre las elecciones: acusaciones a China, documentos ya conocidos y presión por una ley trabada
El presidente estadounidense habló en horario estelar de fallas catastróficas en el sistema electoral estadounidense y mostró documentos desclasificados. Pero el contenido, las cifras, fueron corregidas por autoridades electorales.
Por: Juan David Cano
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dedicó el jueves por la noche un discurso en horario estelar, transmitido desde la Casa Blanca, a advertir sobre supuestas fallas graves en el sistema electoral del país y presentó una tanda de documentos desclasificados como respaldo.
"Estados Unidos ha vuelto y le está yendo muy bien, pero aún enfrentamos un gran desafío que debe abordarse con urgencia, porque ningún país puede ser grande sin elecciones justas y honestas", dijo.
Y añadió: "Todo estadounidense merece saber que, cuando vota, ese voto será contado con exactitud, y para eso el sistema debe ser seguro; uno en el que el fraude y la interferencia no solo sean difíciles, sino prácticamente imposibles".
La intervención, de unos 30 minutos, se produjo a menos de cuatro meses de las elecciones legislativas de noviembre. Algunas cadenas optaron por no emitirla. Trump sostuvo que el sistema "presenta fallas catastróficas" y que está expuesto como nunca a ataques informáticos e injerencia extranjera.
"En conjunto, estas revelaciones develan un sistema electoral tan roto y vulnerable que nadie puede defenderlo. Es indefendible", afirmó el mandatario.
Buena parte de ese material, sin embargo, ya se conocía desde hace años. Varias de sus afirmaciones fueron rebatidas por autoridades electorales de ambos partidos y hasta un colaborador de la propia Casa Blanca reconoció que no existe prueba de que una potencia extranjera haya alterado un solo voto.
Según el análisis de CNN, los documentos difundidos se refieren en su mayoría a vulnerabilidades ya detectadas hace tiempo y retoman una evaluación de inteligencia de 2021; parte de la información, además, no parece haber sido revisada con rigor.
China, el centro de las acusaciones
La principal prueba citada por Trump fue que China habría obtenido unos 220 millones de registros de votantes estadounidenses, lo que describió como la mayor filtración de datos electorales de la historia del país.
"Decenas de millones de datos de votantes en 18 estados fueron comprados, robados o hackeados por China. El gobierno de China quería que el presidente de Estados Unidos perdiera las próximas elecciones. Y la razón por la que querían que yo perdiera es porque sabían que yo estaba al tanto de ellos", dijo.
Pero esa misma evaluación citada por Trump de 2021 concluyó que China, pese a barajar la posibilidad de interferir en los comicios de 2020, finalmente decidió no hacerlo para no dañar su relación con Washington.

El propio John Solomon, experiodista que colaboró con la Casa Blanca en la publicación de los archivos, reconoció tras el discurso que los servicios de inteligencia no tenían "ninguna prueba de que una potencia extranjera hubiera influido en una votación en 2020, 2022 o 2024", según reportó el medio citado.
Por su parte, la embajada china en Washington rechazó las acusaciones y sostuvo que las elecciones estadounidenses son un asunto interno que deciden los votantes de ese país.
"China se ha adherido en todo momento al principio de no injerencia en los asuntos internos de otros países. La elección de Estados Unidos es un asunto interno de Estados Unidos. Su resultado lo determinan los votos del pueblo estadounidense”, dijo un portavoz a CNN.
¿Cuál fue el objetivo de fondo? Una ley trabada en el Congreso
Más allá de las denuncias, el discurso funcionó como un empujón a una iniciativa estancada. Se trata de la llamada Ley SAVE America, que endurecería la identificación de los votantes y exigiría prueba de ciudadanía para inscribirse.
Trump pidió a los ciudadanos presionar a sus congresistas y planteó la oposición a la norma como una señal de intenciones fraudulentas. "Les pido que mañana tomen su teléfono, llamen a sus representantes en la Cámara de Representantes y en el Senado, y exijan que aprueben la ley SAVE America sin demora. ¿Qué tan fácil es hacer eso? A menos que quieras hacer trampa", dijo sobre quienes no respaldan la ley.

Funcionarios electorales de ambos partidos advirtieron, sin embargo, que aplicar una reforma de ese alcance a poco más de tres meses de las elecciones generales sería inviable. El secretario de Estado de Minnesota, Steve Simon, calculó que resultaría "casi imposible" implementarla en unos 110 días.
Veinticuatro gobernadores demócratas también respondieron con un comunicado en el que acusaron al presidente de intentar debilitar el voto.
"Es profundamente alarmante que el presidente Trump siga intentando socavar unas elecciones libres y justas. Ninguna mentira ni teoría conspirativa puede cambiar el hecho de que las elecciones de nuestro país han demostrado repetidamente ser seguras. Estos ataques buscan intimidar y silenciar a los votantes", señalaron.
Pese a los rumores previos, Trump por ahora no anunció medidas drásticas, como declarar una emergencia nacional o intervenir la certificación de las máquinas de votación.
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