
¿Qué perdería Colombia si abandona la Ruta de la Seda?
El empresario republicano Nathaniel Ryan Morris, nominado por Donald Trump al cargo, compareció ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado. Habló de drogas y de seguridad, pero dedicó buena parte de su intervención a anunciar un deseo de sacar a Colombia del acuerdo de la Nueva Ruta de la Seda con China.
El empresario de Kentucky Nathaniel Ryan Morris, nominado para ser el próximo embajador de Estados Unidos en Colombia, se sentó este miércoles 5 de agosto ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de ese país a explicarles a los legisladores por qué deben avalar su llegada al cargo. En esa medida expresó cuales son las temáticas más urgentes para tratar en la relación entre Washington y Bogotá.
Cocaína y seguridad, el primer frente
Buena parte del discurso giró alrededor de las drogas. "El 94 por ciento de la cocaína que inunda las calles de Estados Unidos proviene de Colombia", afirmó el nominado ante los senadores. La cifra demuestra la manera en que Washington sigue mirando a Colombia. Para el posible próximo embajador, el país es el origen del problema que sigue siendo el culpable de más de 70.000 muertes al año.
Morris insistió en que Colombia sigue siendo un aliado estratégico de Estados Unidos en América Latina y subrayó la importancia de trabajar de la mano frente a los desafíos que afectan la estabilidad del hemisferio, entre ellos el crimen organizado y las redes internacionales de narcotráfico. La seguridad regional y la lucha contra las drogas, dijo, serán el eje de su gestión si el Senado lo confirma.

El verdadero pulso es con China
El punto al que volvió, una y otra vez, fue la relación de China tanto con Colombia como el resto de la región. Morris dejó claro que uno de sus objetivos será que Colombia se retire del acuerdo que la vinculó a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, más conocida como la Nueva Ruta de la Seda. También confirmó que el presidente electo, Abelardo de la Espriella, le comunicó a Estados Unidos su deseo de retirarse de la iniciativa.
Se trata del proyecto estrella de la política exterior china. La lanzó el presidente Xi Jinping en 2013 y consiste, en pocas palabras, en una ola de dinero e infraestructura china (puertos, carreteras, ferrocarriles, redes eléctricas, telecomunicaciones) para conectar el país asiático con el resto del mundo.
De la iniciativa hacen parte más de un centenar de países. En la región, una veintena están integrados a ella, entre los cuales se puede mencionar a Perú, Chile, Argentina, Ecuador, Bolivia y Venezuela. Sin embargo, es un protocolo, es decir que no es vinculante y ni Colombia ni China están obligados a realizar actividades específicas.
Colombia se sumó tarde de la mano de Gustavo Petro. La entonces canciller Laura Sarabia firmó el memorando de entendimiento en mayo de 2025, en el Foro China-CELAC. Petro, que ya había tanteado el terreno durante su visita a ese país en 2023, lo presentó como un primer paso y nada más. "Es un acuerdo de intención; los próximos gobiernos verán si de la intención se pasa a la realidad", dijo.
Desde Pekín, el gesto se recibió con entusiasmo. El embajador chino en Colombia, Zhu Jingyang, en conversación con CAMBIO, dijo que, a partir de este acuerdo, los dos países vivían el mejor momento de sus relaciones bilaterales.
Frente a la actitud cada vez más hostil de la administración Trump, cuando empezó una guerra arancelaria en ese momento, Petro se acercó a China y buscó hacerlo rápido. El memorando fue, en buena medida, una respuesta a Washington que Estados Unidos no lo tomó bien. Tras la firma, el Gobierno estadounidense cuestionó incluso que el Banco Interamericano de Desarrollo, el BID, siguiera financiando a Colombia.
Cabe aclarar que el croquis de Morris no es del todo inédito en la región. Otros países, también bajo la presión estadounidense, recorrieron ese camino. Panamá fue el primer país latinoamericano en entrar a la iniciativa, en 2017, y también el primero en salir, en febrero de 2025 en medio de la disputa por los puertos del Canal. Fuera de la región, Italia, el único país del G7 que se había adherido, se retiró en 2023.
Qué gana y qué pierde Colombia
Para Javier Díaz, presidente ejecutivo de Analdex, el gremio de los exportadores, la decisión de Petro de acercarse a China tuvo más de gesto político que de contenido comercial, pero advierte que eso no borra los números. China ya es el primer proveedor de Colombia: las importaciones desde ese país suman unos 19.000 millones de dólares, mientras que las exportaciones colombianas apenas llegan a 3.000 millones. En otras palabras, la balanza comercial entre los dos países está en rojo para Colombia, con un déficit de 16.000 millones.
Cerrar esa brecha, dice Díaz, pasa por venderle más a China, en especial productos agrícolas, ya que el gigante asiático necesita gran cantidad de alimentos. Y venderle más es difícil sin acuerdos. Varios países latinoamericanos ya tienen tratados comerciales con Pekín y disfrutan de ventajas arancelarias que Colombia no tiene. "Colombia debe privilegiar su relación comercial con Estados Unidos, pero no puede desconocer lo que significa China y debe buscar un relacionamiento con China. Desconocer a China sería un error muy grave", concluye.
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