
“Exigimos el respeto por los derechos humanos”: habla integrante de la delegación colombiana que busca llevar ayuda humanitaria a Gaza
CAMBIO habló con Juan Villalobos, quien hace parte del ‘Global Movement to Gaza Colombia', días después de que una flotilla saliera de Barcelona con la expectativa de llegar a Gaza.
Manuela Bedoya, Luna Feu, Elisa Charpentier y el fotógrafo Mauricio Morales zarparon el pasado 31 desde Barcelona con la esperanza de llegar a Gaza, asediada por las fuerzas de Israel, para llevar ayuda humanitaria a las víctimas del genocidio. Estas personas hacen parte del ‘Global Movement to Gaza Colombia', la delegación colombiana de la Global Sumud Flotilla, que incluye a 44 países. Son 16 jóvenes colombianos, incluidas las tres personas en embarcaciones y otras siete que están en tierra en Barcelona.
CAMBIO habló con Juan Villalobos, uno de los jóvenes colombianos que hace parte de este movimiento global. Esperan llegar, si nada raro pasa, en la segunda semana de septiembre, siendo conscientes del riesgo de interceptación. Charpentier, quien inicialmente viajó, ya regresó a tierra para seguir el trabajo de apoyo.
CAMBIO: Ya partió una flotilla con ayuda humanitaria a Gaza. ¿Cómo fue todo el proceso para lograr que esto fuera una realidad?
Juan Villalobos: Esto nace a partir del interés de distintos movimientos y activistas de abrir un corredor humanitario hacia la Franja de Gaza en vista del asedio en el que está esta población impuesto por Israel, en donde digamos se ha determinado una política de cierre total de fronteras. Hace dos meses intentó abrir a través de Egipto hacia Gaza, pero en un punto a las personas que iban marchando las detuvieron, las deportaron, hubo violencia por parte del gobierno de Egipto que ha sido auspiciador del genocidio en Palestina. Entonces, se unieron movimientos, personalidades y activistas que confluyen en esta lucha y deciden sacar adelante la flotilla.
Para que todo esto saliera adelante, primero se dio un trabajo orgánico muy fuerte porque no somos financiados por ningún gobierno ni por grandes capitales, sino que esto es una montaña de solidaridad. En lo que respecta a la delegación colombiana, lo que permitió que se pagaran algunos de los tiquetes de las personas que van en los barcos, la medicina y otros elementos fueron donaciones. Fue eso lo que logró que estuviéramos acá en Barcelona, que salieran las tres compañeras y el compañero en esos barcos y, quienes estamos trabajando en tierra. Los barcos algunos fueron donados, son veleros modestos. Como delegación colombiana nos hicimos cargo de la llegada del equipo, de su alimentación, de su hospedaje, de las medicinas y las cosas que tenían que llevar en botes y demás.
CAMBIO: ¿Cómo se formó este Movimiento Global, versión Colombia, que está llevando a cabo esta tarea?
J.V.: Quiero resaltar que esto nació gracias a mujeres. La compañera Luna estaba exiliada en Jordania desde el estallido social, vio el llamado a la marcha hacia Rafah desde El Cairo. Ese llamado se hizo a través de redes sociales, se empezaron a inscribir personas y ahí terminaron confluyendo cinco mujeres colombianas en Egipto. Luego se creó la Global Sumid Flotilla, que apuesta llevar 55 embarcaciones de 44 países hacia Gaza y ellas quedaron en la coordinación Colombia en articulación con el nivel central. La delegación colombiana somos 16 personas, de las cuales cuatro están en los botes y tres en Barcelona en trabajo en tierra. Los demás están en Colombia apoyando en temas logísticos, de sacar publicaciones en redes sociales, comunicados, en temas también de apoyo psicológico.

CAMBIO: El presidente ha manifestado su apoyo público a este esfuerzo, ¿se ha trabajado junto con el Gobierno?
J.V.: Nos acercamos al Gobierno a través de la Consejería Presidencial de Derechos Humanos, de la Cancillería con la oficina del viceministro Mauricio Jaramillo, solicitando un espacio en donde pudiéramos contarles que esto iba a pasar, que compañeras colombianas que se iban a subir en esos botes y que, por ende, necesitábamos que ellos gestionaran las cuestiones pertinentes para que, al menos diplomáticamente, y en términos de respaldo esto se pudiera dar. Entonces, no existe un auspicio político o financiero del Gobierno, pero sí se han dado acercamientos. Pudimos tener reuniones en la Cancillería, reunirnos con el viceministro, han estado en contacto con nosotros todos estos días, muy pendientes, también a través de la Presidencia de la República. Es decir, se ha dado un apoyo diplomático y político
CAMBIO: Se suman ustedes como representantes de Colombia a este movimiento global que hizo un intento que fracasó lamentablemente. ¿Cómo fue el proceso de preparación?
J.V.: Las personas que están en los barcos y quienes estamos también en Barcelona tierra, hemos participado del activismo social desde hace muchos años. Estuvimos en las calles durante el estallido social, poniéndole el pecho a esto, levantando compañeros heridos, dos compañeras fueron exiliadas del estallido social. Obviamente es un enemigo completamente distinto, pero creo que aparte de la convicción que nos ha generado la lucha que llevamos tantos años en Colombia, la preparación digamos psicológica de estar en las calles y medirnos a los riesgos como ese nivel, fue muy útil.
Ahora ya en lo que respecta a la preparación ya más técnica, nosotros y nosotras llegamos acá a Barcelona el 24 de agosto a reuniones respecto a temas de no violencia porque lo que va en esos barcos es ayuda humanitaria y las personas van allí son personas pacíficas, son activistas, que no van a confrontar a las fuerzas militares de Israel. Se dieron capacitaciones sobre desescalamiento de conflictos, porque sabemos cómo se comportan las fuerzas militares sionistas. Tuvimos otro preparamiento sobre temas de salud, trabajo bajo presión y otros elementos políticos y comunicativos.
CAMBIO: La flotilla, ¿qué lleva?
J.V.: La flotilla lleva leche de fórmula para bebés porque lo que está pasando en Palestina es un genocidio con todas las letras grandes: no solo vemos masacres diarias, bombardeos a hospitales, a jardines de niños, a periodistas, sino que también vemos cómo a través del bloqueo de recibir la ayuda humanitaria, la gente se está muriendo de hambre. También va medicina, suero, enlatados.
CAMBIO: ¿Cuál es la expectativa de qué va a pasar cuando se están acercando a tierra?
J.V.: Hemos visto lo que ha pasado en otras flotillas en el pasado. Hace unos diez años atacaron una, hace poco tiempo atacaron otra con un dron y lo que pasó hace un par de meses con otra flotilla en la que iba una colombiana y Greta Thunberg, que los retuvieron y les dieron un trato de criminales. Entendemos que el riesgo es alto. Exigimos el respeto por los derechos humanos pues el tránsito que estamos haciendo está en el marco del DIH y, a pesar de que todos sabemos que Israel viola diariamente el DIH y que al parecer ni siquiera lo reconoce, igual nos acogemos a este y tenemos la esperanza de que pueda haber un trato lo más digno posible.
Entendemos que dentro de las posibilidades está todo: un ataque, el secuestro de nuestras compañeras o que los barcos sí puedan llegar a Gaza y hacer la entrega humanitaria y volver hacia Barcelona. Jugamos un poco como con el deseo y la acción de la entidad sionista, pero nuestras expectativas son llegar. Si eso no se da, es claro que estamos trasladando un mensaje y creando un clima para abrir ese corredor humanitario.
CAMBIO: ¿Cuándo se espera llegar?
J.V.: La flotilla salió de Barcelona. Algunos barcos tuvieron que regresar por el mal tiempo y ya terminaron de salir esas flotillas. Van a Túnez y allá se van a encontrar con otros botes que salen de Italia y Grecia. Se espera llegar a Gaza entre la semana del 15, pero todo puede cambiar.
CAMBIO: ¿Qué responder a las personas que cuestionan este trabajo desde Colombia?
J.V.: Primero, es importante que los medios de comunicación actúen con todo el rigor periodístico, más cuando están asesinando a sus colegas y los están masacrando diariamente. Hago un llamado a los medios en Colombia para que cubran lo que está pasando en Gaza con responsabilidad y con respeto por la vida y con respeto también por las personas que se encuentran allá.
Nos han cuestionado mucho, diciendo que no estamos en La Guajira, en el Cauca o en Catatumbo. Y a esas personas les respondo que sí hemos estado, que hemos puesto el pecho en los territorios, hemos recogido compañeros y compañeras muertas de los movimientos sociales, de movimientos estudiantiles. Le pusimos el pecho a Iván Duque, al Esmad, a la Policía, a Álvaro Uribe, a Juan Manuel Santos. Para nosotros la solidaridad no tiene fronteras y no estamos dispuestos a callar y a quedarnos quietos y quietas, así como no lo hicimos en Colombia, no lo vamos a hacer con las cosas que están pasando alrededor del mundo.
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