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Caimán llanero o del Orinoco.
Caimán llanero o del Orinoco. Colprensa externos - Cortesía- Mauro Salazar / Coco Fundación RenHacer.
Medio ambiente

¿Dónde están los caimanes llaneros protegidos? Las pruebas que revelan nuevas inconsistencias graves en el programa estatal para preservarlos

Lo que comenzó como una pelea burocrática terminó destapando un entramado de inconsistencias sobre el manejo de los caimanes llaneros en el programa ambiental para preservar esa especie en peligro crítico. Documentos conocidos por CAMBIO revelan vacíos de trazabilidad, cifras que no cuadran y movimientos de animales vivos y muertos desde la Estación Roberto Franco que hoy son materia de investigación de los organismos de control.

Por: Lina Cuitiva

A las preocupantes denuncias por las trabas burocráticas, hacinamiento y falta de alimento para cientos de caimanes llaneros en riesgo crítico de extinción, se le suma un nuevo ingrediente. CAMBIO conoció pruebas documentales que demuestran graves fallas de control, aparente negligencia y vacíos de información en el programa de conservación estatal para una de las especies más emblemáticas de la fauna de Colombia y de la región de la Orinoquia.

Este medio conoció actas de traslados anómalos, registros de muertes de animales que no coinciden con los restos para disposición final y denuncias de inventarios contradictorios. 

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Se trata del Programa Nacional para la Conservación del Caimán Llanero (Crocodylus intermedius), un proyecto formalizado en 2002 que pretendía prevenir la extinción de esa especie endémica –amenazada por la comercialización ilegal de sus pieles, el tráfico ilegal de animales y la contaminación de los ecosistemas–  con una iniciativa que involucra al Ministerio de Ambiente, a la Universidad Nacional, el Instituto Humboldt, Cormacarena, entre otras entidades.

El pilar del programa es la Estación de Biología Tropical Roberto Franco (EBTRB) de Villavicencio, un centro dispuesto para la academia y la investigación adscrito a la Facultad de Ciencias de la U. Nacional, donde se supone que se reproducen los caimanes llaneros en cautiverio para su monitoreo y posterior reintroducción a la naturaleza. Sin embargo, es ahí mismo donde las directivas actuales de la universidad pública encontraron las irregularidades que ya fueron puestas en conocimiento de los entes de control.

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Estación de Biología Tropical Roberto Franco (EBTRB) de Villavicencio. Crédito: Universidad Nacional.

Según la decanatura actual, tras asumir la administración de la estación en octubre de 2024 encontraron graves problemas de trazabilidad sobre una especie endémica que, por su condición de amenaza extrema, debería tener un control absoluto sobre cada ejemplar.

En las últimas semanas animalistas le han puesto el ojo al hacinamiento en el que viven 180 caimanes en Merecure, aunque ese número no pudo ser confirmado por este medio. Según sus denuncias, la U. Nacional, Merecure y Cormacarena se ‘tiraban la pelota’ para no responsabilizarse de la alimentación y tenencia de esos animales, que llevaban varios meses sin suministro. Solo hasta esta semana el Ministerio de Ambiente anunció un plan de acción inmediato para restablecer la alimentación.

Seis versiones del inventario que no cuadran

Uno de los hallazgos más delicados de la decanatura a cargo de la profesora Lucy Gabriela Delgado tiene que ver con el censo de animales protegidos en la EBTRB. Afirman que han recibido por parte de encargados del EBTRB hasta seis versiones distintas del inventario de caimanes en el último año y medio de auditoría.

El problema no es menor. Al ser animales declarados en peligro, cada ejemplar debería estar identificado con un microchip y contar con hojas de vida completas que permitan rastrear su nacimiento, crecimiento, traslados, enfermedades y, si es el caso, su muerte. “Un caimán llanero no puede perderse del inventario”, señalaron desde la facultad de Ciencias.

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Caimán llanero o del Orinoco fue declarado una especie en peligro crítico de extinción. Crédito: Colprensa externos - Cortesía- Mauro Salazar / Coco Fundación RenHacer.

Hoy, quienes permanecen a cargo del cuidado de los animales reportan 127 caimanes alojados en la estación Roberto Franco con corte a marzo de 2026. Otros registros anteriores hablaban de aproximadamente 200. La preocupación de la universidad es porque “el número total de individuos vinculados históricamente al programa es considerablemente mayor”, dijo Gladys Aminta Mendoza, directora de Extensión de la Facultad, en un video publicado en redes.

En 2020 la universidad firmó un acta de entendimiento con Merecure, un parque agroecológico privado ubicado en Puerto López, Meta, para entregarle 18 ejemplares. En 2024 hay un informe de ejecución de un contrato que documenta un traslado de 104 ejemplares para una “investigación científica” con vigilancia de Cormacarena, y luego también aparecen solicitudes de esa autoridad ambiental a la universidad para alimentar a más de 180 animales alojados en Merecure. Los números tampoco cuadran.

Así las cosas, la universidad tiene registro de entre 18 y 104 caimanes entregados a Merecure, una disparidad escandalosa que, hasta el momento, no tiene explicación documental de trazabilidad o seguimiento.

El docente Carlos Alfonso Moreno Torres dirigía la Estación de Biología Tropical Roberto Franco cuando la decana Delgado asumió el liderazgo de la Facultad de Ciencias en 2024 y decidió relevarlo del cargo. Según conoció CAMBIO, fue después de su salida cuando la universidad inició una revisión detallada de la documentación de la estación, proceso que permitió identificar y recopilar información sobre las presuntas irregularidades.

Algunas de las preguntas que quedan en el aire: ¿por qué tantos números distintos en el conteo de caimanes llaneros? ¿Se inflaron algunos registros o no se documentaron los animales completos en el censo?

Los cadáveres de caimán y el peso que no coincide

Cuando un caimán muere en esa estación bajo administración de la U. Nacional, ese centro es encargado de informar a una empresa privada contratada para la disposición final del cadáver. En medio de ese proceso el animal muerto es seccionado para facilitar la procesamiento en bolsas de residuos especiales que la empresa recibe para cremación, teniendo en cuenta que las pieles de estos caimanes son apetecidas por traficantes.

La decanatura también encontró graves irregularidades en ese proceso, especialmente de 2021 a 2024. Según conoció CAMBIO, las inconsistencias que ya investigan organismos como la Procuraduría y la Contraloría están relacionadas a desfases entre los registros de muertes de animales que tiene la EBTRB y las actas de recepción de biomateria por parte de la empresa de gestión de residuos.

Por ejemplo, la EBTRB reportó a la universidad que entre el 2 de febrero y el 9 de abril de 2024 murieron cuatro ejemplares adultos y un neonato de unos 55 kilos de peso, sin embargo, el informe de Descont –la gestora de residuos– para esa fecha solo figura la recepción de esos 55 kilos de materia muerta. Lo que para la universidad es un alerta por la pérdida de trazabilidad de los tres caimanes muertos faltantes, que juntos podrían superar los 300 kilos o más, según su edad.

En otros reportes de mortalidad se evidencia la muerte de tres adultos entre septiembre y diciembre de 2023, pero los registros de Descont para esa fecha el reporte de recogida es de 174 kilos, un peso que no coincide con la morfología del caimán llanero, que en su etapa adulta pesa mínimo 100 kilos, pero puede llegar a pesar hasta 300.

Traslados irregulares de caimanes vivos y muertos

De acuerdo con la Facultad de Ciencias, algunos traslados de animales de la EBTRB se habrían realizado sin los salvoconductos ambientales requeridos por la ley colombiana para mover especies o en otros casos no se tiene justificación para el transporte de esos animales en cantidad, una denuncia grave en especial porque se trata de un programa justamente para proteger del peligro crítico de extinción.

Por ejemplo, el contrato firmado en 2021 para mover los supuestos 104 animales a Merecure para un “proyecto de investigación” es uno de los traslados cuestionados desde la sede de la universidad pública en Bogotá. “Hasta ahora no existe una justificación técnica suficientemente clara de por qué era necesario, supuestamente, mover más de 100 caimanes para un estudio científico”, sostiene la docente Mendoza en un video publicado en redes.

Una comisión técnico-científica de la universidad convocada por la decanatura actual calificó como “particularmente grave” que no existen actas, inventarios ni soportes claros que detallen el número exacto de individuos traslocados, ni cuantos existían previamente en Merecure. 

CAMBIO tuvo acceso a los únicos 12 salvoconductos que tiene en poder la Universidad Nacional de 2021 a 2024. Algunos de ellos son autorizaciones para mover caimanes –vivos o muertos–, o sus partes, desde la EBTRB a Marecure (en Puerto López, Meta), y otros hacia Bogotá o Palmira, con ocasión de la COP16. 

Uno de los salvoconductos expedido por Cormacarena que causa preocupación es el 13 de septiembre de 2024, que da cuenta de un traslado Villavicencio-Bogotá en la camioneta personal del exdirector Moreno de un caimán hembra muerto de 16 años, con el propósito de "una investigación". Según conoció CAMBIO, hasta el momento la Facultad de Ciencias no sabe a qué lugar específicamente llegó ese cadáver, ni para qué fines porque tampoco hay proyectos de investigación académica debidamente registrados sobre esta especie en la sede universitaria de la capital del país. 

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CAMBIO contactó al profesor Moreno Torres para conocer comentarios sobre esta investigación y su gestión en el EBTRF, pero hasta el momento de la publicación de este artículo no recibió respuestas.

Hay otros registros de movilización que reportan traslados a Bogotá de tres caimanes llaneros vivos, uno de ellos con una fractura mandibular, en diferentes fechas; la universidad tampoco tiene evidencias que expliquen para qué llegaron esos animales adultos a la capital del país, en dónde los alojaron, bajo qué condiciones o si retornaron alguna vez a la EBTRF. 

¿Quién responde por los caimanes llaneros?

Actualmente están vencidos y sin ánimo de renovar las actas de entendimiento entre la EBTRF, administrada por la Universidad Nacional, y Merecure y la Universidad de los Llanos, razón por la que la universidad pública considera que no debería asumir los costos de alimentación, atención veterinaria y mantenimiento de los estanques y que es el Ministerio de Medio Ambiente y Cormacarena los actores que deberían asumir esas responsabilidades sobre esos animales en riesgo, ya que nacieron bajo un programa de preservación estatal.

Así también lo considera Carlos Sierra, asesor de la Procuraduría Delegada para Asuntos y Agrarios en ese caso, quien destacó la "falta de coordinación y liderazgo" por parte del Ministerio de Ambiente para el programa estatal para proteger a los caimanes de la Orinoquia.

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Crédito: Colprensa externos - Cortesía- Mauro Salazar / Coco Fundación RenHacer.

Este 4 de junio se conoció que, luego de una mesa de trabajo interinstitucional, el ministerio asumió la coordinación del plan para estructurar acciones concretas relacionadas con alimentación, reproducción, reubicación, liberación y manejo integral de los ejemplares que están en Merecure, mientras que las demás entidades participantes se comprometieron a presentar un cronograma de trabajo y un inventario actualizado antes del 12 de junio, como insumos fundamentales para la toma de decisiones de fondo en este caso donde los caimanes parecen cada vez más desprotegidos.

Las investigaciones en las que ya avanza la Procuraduría serán determinantes para establecer eventuales responsabilidades administrativas o disciplinarias y para esclarecer si las inconsistencias obedecen a fallas de gestión o a hechos de mayor gravedad relacionados con el manejo de una especie protegida por el Estado.

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