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País

El policía italiano ‘antiestafa’ que fue estafado en Colombia

Tony Daniel Giusto confió más de 60.000 euros a su expareja, una colombiana de 30 años, quien le aseguró que invertiría el dinero en casas y apartamentos. Mientras ella se practicó varias cirugías estéticas, los bienes no aparecen y la Fiscalía no ha tomado cartas en el asunto.

Mudarse a Suramérica era una idea que rondaba por la cabeza de Tony Daniel Giusto. Un divorcio a sus 55 años, después de otros 20 de vida matrimonial, fueron motivo suficiente para definir que ese sería su siguiente propósito. El recuerdo de su infancia en Venezuela, tierra natal de su madre, le daba una idea de lo que podría ser el día a día en esta parte del planeta, distanciada por un océano y miles de kilómetros de su hogar en el sur de Italia. La difícil situación económica y política por la que atraviesa el país vecino lo disuadió de perseguir sus raíces y convirtió a Colombia en el destino elegido para la mudanza. Ya conocía Medellín, en donde recibió tratamiento de especialistas por su enfermedad hepática, y se quedó con una idea atractiva de cómo sería pasar largas temporadas en el calor del trópico, tranquilo y libre de los afanes que le generaba su labor como policía. Sus ahorros, cosechados luego de varias décadas de servicio, eran sus llaves para la materialización de ese sueño.

Como no quería emprender la aventura solo, decidió invitar a su primo Albino, quien recientemente había sufrido una ruptura amorosa y que era su mejor amigo desde la niñez, para que se sumara al plan. Albino aceptó y fue más allá: abrió una cuenta en una página web que conecta hombres de todo el mundo con mujeres latinoamericanas y permite priorizar las búsquedas por el país de origen. Por ejemplo, los hombres pueden advertir con anticipación si prefieren interactuar con colombianas, venezolanas, brasileñas o paraguayas; y las mujeres también tienen la posibilidad de inclinarse por italianos, australianos, filipinos o sudafricanos. Tony siguió los pasos de Albino y creó su propia cuenta. La iniciativa parecía tener sentido ya que ambos, además de mudarse a otro continente, podían darse una nueva oportunidad sentimental. Jamás pensaron que ese era el inicio de sus dolores de cabeza.

Después de varias semanas usando la plataforma, durante el primer semestre de 2018, Tony y una colombiana empezaron a intercambiar mensajes con bastante regularidad. Se trataba de Jennyfer Madrid, una putumayense de 27 años que vivía en Bogotá con su familia. Inicialmente conversaban sobre su historia y sus proyectos futuros, pero pronto llegaron a un punto en el que la confianza aumentó y se volvieron confidentes. Ese nivel de intimidad hizo que Tony, una vez llegado el verano a Italia, comprara tiquetes aéreos para viajar y conocerla personalmente.

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