
Erradicación o interdicción: el dilema de la lucha contra las drogas
La estrategia del Gobierno es perseguir a los grandes criminales mientras protege a los campesinos. ¿Cuáles pueden ser las consecuencias de dejar de erradicar la hoja de coca?
Por: Redacción Cambio
El día que se posesionó como presidente, Gustavo Petro propuso cambiar la estrategia de la lucha contra el narcotráfico: en vez de perseguir a los cultivadores de coca, considerados el eslabón más débil de la cadena, perseguir a los grandes comerciantes de la cocaína.
“No será ya más la fumigación sobre campesinos, no será la guerra entre la fuerza pública y el campesinado de Colombia. Tiene que ser la interdicción, es decir, detener los grandes cargamentos, salgan por mar, por río o por aire. Tiene que ser detener a los dueños del capital”, afirmó el presidente.
En efecto, los primeros tres meses del año, la Policía Antinarcóticos ha erradicado apenas 2.450 hectáreas de cultivos ilícitos, mientras que el Ejército no ha arrancado ni una sola mata. En el mismo periodo de 2022, las hectáreas erradicadas sumaban 8.000.
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