
El Tesoro Quimbaya: la historia del ‘regalo envenenado’ que Colombia quiere que España le devuelva
Una colección invaluable de piezas de orfebrería de la cultura colombiana ha estado en poder de España desde el siglo XIX cuando el entonces presidente la entregó a ese país sin consultarle a nadie. Ahora Colombia la quiere de vuelta. Esta es la historia de las piezas y por qué son tan importantes más allá del precio que hoy día puedan tener.
Por: Paula Bravo Medina
Lo encontraron en el año 1891, cuando por encargo excavaban terrenos en busca de guacas, sepulcros indígenas, en la zona de Filandia, Quindío. Estos guaqueros, como se llamaba a quienes saqueaban los yacimientos arqueológicos, tuvieron que cavar unos dos o tres metros para hallarlo. De entre la tierra, en dos tumbas contiguas, empezaron a emerger estatuillas antropomorfas, narigueras, colgantes, collares, brazaletes, cascabeles, orejeras, un silbato y una trompeta que, tras siglos dormidos como ajuares funerarios, volvían a ver la luz.
Se cree que eran unas 433 de piezas de oro y tumbaga (aleación de oro con cobre), esculpidas con precisión y maestría. Se le conoce como el tesoro Quimbaya y es una colección invaluable de objetos de orfebrería de la cultura colombiana, tanto por el dominio de la técnica de la cera perdida como por la complejidad de la iconografía quimbaya.
Desde que fue desenterrada, la colección pasó de intermediario en intermediario, hasta que, al menos parte de él, terminó embarcada hacia España. Estas piezas son protagonistas de un capítulo polémico en la historia política y diplomática del país. Ahora vuelven a estar en la opinión pública porque Colombia quiere que vuelvan al territorio de donde nunca debían haber salido.
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