
“Quise dar a otros la oportunidad que yo tuve”: Joshue Castellanos, uno de los 10 finalistas del Nobel de la Educación
En CAMBIO, hablamos con Joshue Castellanos, finalista del Global Teacher Prize, quien se destacó entre miles de docentes del mundo. El profesor de 28 años contó cómo superó una infancia marcada por la adversidad, la oportunidad que le brindó la educación y por qué decidió dedicar su vida a abrirles camino a niños y jóvenes.
Por: Gabriela Casanova
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“Me postulé con miedo”, dijo Joshue Castellanos Paternina, un joven bogotano de 28 años licenciado en Negocios Internacionales que decidió postularse al Global Teacher Prize, también conocido como el Nobel de la Educación, y que hoy se encuentra entre los 10 finalistas del concurso. Aunque no estudió una carrera universitaria en pedagogía, ha recorrido colegios de la región Caribe dictando conferencias y charlas motivacionales, fundó una organización que otorga becas a jóvenes que desean acceder a la educación superior y, junto con un equipo de trabajo, desarrolló una aplicación que permite realizar simulacros de las Pruebas Saber. Entonces, ¿por qué si estudió Negocios Internacionales decidió dedicarse a la educación? Castellanos contó su historia en CAMBIO.

Joshue tenía 13 años cuando su padre se suicidó en medio de una crisis económica. Su madre estaba hospitalizada y su hermano menor aún estudiaba. En ese momento, Joshue cursaba octavo grado en un colegio de San Luis de Sincé, Sucre, pero al ser el hermano mayor y tener a su madre incapacitada, no vio otra opción que vender chocolatinas en las calles del municipio para sostener a su familia. No renunció a la educación, convencido de su buen desempeño académico para obtener una beca universitaria. Aunque para un niño era una carga muy pesada, nunca se dio por vencido, apoyado en su fe.
“Realmente fue un tiempo muy difícil, pero me ayudó a forjarme. Yo creo que fue la fe; soy muy creyente en Dios. Le preguntaba por qué me había tocado lo que me había tocado, pero que yo creía que había un propósito y respetaba eso. Le pedí muchas oportunidades y mucha salud, porque ya había perdido a mi padre y no podía quedarme huérfano. También le pedí que me diera la oportunidad, en algún momento, de brillar y de ayudar”, relató.
Durante las vacaciones viajaba a Montería, donde se quedaba en casa de una tía. Allí le iba mejor con las ventas de chocolatinas; por eso, al ingresar a noveno grado, decidió mudarse definitivamente a esa ciudad. Mientras tanto, su madre se recuperó y se trasladó con su hermano a Bogotá al recibir una oferta laboral.
Pero ese mismo año, Joshue encontró una nueva y particular forma de generar ingresos: la magia. En esa época veía en Discovery Channel un programa llamado Ciencia mágica y quería hacer algo similar para un experimento de la feria de ciencia de su colegio.
“Empecé a buscar en internet y encontré una página de un mago llamado Agustín Tash, de Estados Unidos. Él ofrecía cursos gratuitos en YouTube y yo empecé a practicar. Yo dije: ‘esto es una posibilidad para dejar de trabajar en las calles y tener más tiempo para estudiar y hacer otras cosas. Los fines de semana hacía uno o dos shows y ya tenía una mejor solvencia económica”, explicó.
Sin embargo, el propósito final de Joshue nunca fue ser mago. Siempre quiso obtener una beca e ir a la universidad, por lo que siguió esforzándose en sus estudios. En grado 11 participó en el programa Jóvenes Embajadores, de la embajada de Estados Unidos en Bogotá, con el que fue seleccionado para un intercambio de tres semanas en ese país. A su regreso a Colombia, recibió un apoyo de 200 dólares para invertirlo en un programa social.

Estudiando Negocios Internacionales con la beca Ser Pilo Paga en la Universidad del Norte, en Barranquilla, llegó a la conclusión de que quería desarrollar un proyecto educativo con ese dinero. Por eso, comenzó a visitar colegios de la capital del Atlántico para dictar charlas motivacionales y mentorías a estudiantes.
Sin embargo, pronto entendió que no era suficiente. Varios jóvenes le manifestaron que, aunque sus charlas eran de gran ayuda, no sabían qué herramientas utilizar para mejorar sus habilidades académicas. Ante esta situación, Joshue decidió formarse para orientar a los estudiantes en las pruebas Saber. En 2020, tras recorrer instituciones de la región Caribe ofreciendo ´tips' para estas evaluaciones, reunió a un equipo de docentes y lanzó una plataforma digital gratuita que capacita a estudiantes de entre 13 y 17 años, llamada Preicfes App. Dos años después, fundó la Fundación Alcanza una Beca, a través de la cual ha otorgado más de 700 de ellas.
“Yo mismo viví lo que se siente no tener oportunidades y también tenerlas todas gracias a la educación. Indiscutiblemente, la educación es la herramienta más poderosa para transformar la vida de las personas. (...) Me motivó brindar a los demás la misma oportunidad que yo tuve”, afirmó.

Todo esto lo logró sin una licenciatura en docencia y apostando, además, a conversar cara a cara con los estudiantes, más allá de la gestión institucional de una fundación. “Yo no podía permitir que las cosas no se dieran. Soy un hombre de compromiso y convicción. Si digo que quiero hacer algo, lo voy a hacer, incluso si tengo que aprenderlo yo mismo”, aseguró.
Pero más allá de las charlas motivacionales y las tutorías, Joshue busca transmitir a los jóvenes que las metas se alcanzan con trabajo constante, y que no basta con esperar a que las oportunidades lleguen, sino que hay que prepararse para aprovecharlas.
“Usted tiene que creer que puede hacerlo y prepárese porque le va a llegar la oportunidad y la va a tomar. Si no se prepara y llega la oportunidad, va a perder ese momento y otro sí lo va a hacer”, sostuvo.
Joshue aseguró ser testigo de una época en la que, lamentablemente, la sociedad suele subestimar a los jóvenes, calificándolos como “generación de cristal”. Para él, ese panorama debe cambiar: es necesario motivarlos a creer en sí mismos, algo que reconoce que le habría gustado escuchar de sus docentes cuando era niño. “Quiero que los estudiantes se realicen y logren sus sueños”, afirmó.
Entre el 2 y el 4 de febrero, Joshue viajará a Dubái, donde, junto a los otros finalistas, asistirá al evento en el que se anunciará al ganador del Global Teacher Prize, otorgado por la Fundación Varkey y GEMS Education, con una dotación de un millón de dólares.
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