
Congreso aprobó, al fin, el proyecto para prevenir y erradicar la mutilación genital femenina en Colombia: ¿qué cambiará?
La aprobación de la ley llegó después de años de insistencia de lideresas, organizaciones sociales y defensoras de derechos humanos. Con la Ley Niñas sin Ablación, Colombia da un paso histórico para enfrentar una práctica que aún afecta a niñas y que deja huellas físicas y emocionales para toda la vida.
Por: Lina Cuitiva
Después de permanecer durante semanas a la espera de su último debate y a contrarreloj por el cierre de la legislatura, el Congreso aprobó la Ley Niñas sin Ablación, una iniciativa para prevenir, atender y erradicar la mutilación genital femenina en Colombia, una realidad que en los últimos dos años ha registrado cerca de un centenar de casos, la mayoría contra niñas menores de cinco años.
Luego de superar tres debates y permanecer durante semanas a la espera de una discusión definitiva en la plenaria del Senado, el Proyecto de Ley 440 de 2025 Senado, conocido como Ley Niñas sin Ablación, recibió la aprobación del Senado de la República. Ahora solo le hace falta la conciliación y la sanción presidencial para convertirse en una herramienta real para enfrentar una de las formas más graves de violencia contra niñas en Colombia.
La mutilación genital femenina consiste en la extirpación parcial o total de los genitales femeninos por razones no médicas. Diversos organismos internacionales la consideran una violación de los derechos humanos de las niñas y mujeres debido a las consecuencias físicas, psicológicas y emocionales que puede generar.
Aunque es una práctica que se ha asociado a los indígenas embera, no en todas las comunidades la practican y en muchos casos se ha logrado erradicar gracias a procesos de reflexión. Mujeres representantes de esa comunidad y autoridades indígenas acompañaron la construcción del proyecto de ley que celebran congresistas como Angélica Lozano, Carolina Giraldo, Clara López, Jennifer Pedraza y Alexandra Vásquez.
La aprobación ocurre después de que organizaciones sociales, defensoras de derechos humanos, lideresas indígenas y entidades internacionales alertaran sobre el riesgo de que la iniciativa se hundiera por falta de tiempo. Hasta hace apenas unas semanas, el proyecto aparecía relegado en los últimos lugares del orden del día de las sesiones plenarias y existía preocupación porque no alcanzara a ser discutido antes del cierre de la legislatura.
La ablación en Colombia, un flagelo que persiste
La aprobación de la norma se produce en medio de un panorama preocupante. Según cifras del Sistema Integrado de Información sobre Violencias de Género (SIVIGE), entre enero de 2024 y marzo de 2026 se registraron 98 casos de mutilación genital femenina en Colombia.
Más de la mitad de las víctimas, el 56 por ciento, eran niñas entre los cero y cinco años de edad. Además, el 83 por ciento de los casos reportados ocurrió dentro del hogar.
Las cifras también reflejan posibles problemas de subregistro. Solo 14 de los 32 departamentos del país reportaron casos durante ese periodo, pese a que organizaciones y especialistas han advertido que muchas situaciones no llegan a conocimiento de las autoridades ni de los servicios de salud. Risaralda concentra el mayor número de reportes, con 64 casos registrados.
¿Qué cambia con la Ley Niñas sin Ablación?
Las organizaciones que impulsaron el proyecto insistieron durante todo el trámite legislativo en que una respuesta centrada únicamente en el castigo penal podría resultar insuficiente para erradicar la práctica.
Por esa razón, la ley apuesta por una estrategia integral que combina prevención, atención a víctimas, fortalecimiento institucional y transformación cultural.

Entre las medidas contempladas se encuentran:
- El fortalecimiento de las acciones institucionales para prevenir la mutilación genital femenina.
- La garantía de atención integral para las víctimas.
- El mejoramiento de los mecanismos de detección, reporte y seguimiento de los casos.
- El desarrollo de campañas pedagógicas y comunitarias.
- La implementación de estrategias con enfoque intercultural y diferencial.
Las organizaciones que respaldaron la iniciativa han señalado que concentrar la respuesta exclusivamente en sanciones podría aumentar el silencio alrededor de la práctica, dificultar el acceso de las niñas a los servicios de salud y obstaculizar los procesos de transformación dentro de las comunidades donde todavía ocurre.
Aunque la aprobación de la ley representa una victoria para las organizaciones que durante años han trabajado por la erradicación de la mutilación genital femenina, el desafío ahora será convertir las disposiciones de la norma en acciones concretas en los territorios.
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