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La lucha de un bogotano por la vida de su padre y su hermano, presos por el conflicto en Yemen
Los ingenieros bogotanos Héctor y Luis Eduardo Romero, padre e hijo, están detenidos e incomunicados en Arabia Saudita. Fotoilustración: Yamith Mariño - CAMBIO.
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La lucha de un bogotano por la vida de su padre y su hermano, presos por el conflicto en Yemen

Desde enero de este año, el publicista Daniel Romero no ha recibido noticias sobre su padre y su hermano, ingenieros que llegaron a trabajar a Yemen, un país árabe en un profundo conflicto entre rebeldes y fuerzas aliadas. Sus familiares terminaron en calabozos y hoy están presos en Arabia Saudita, sin que se sepa por qué y sin pruebas sobre su supervivencia. ¿Qué ha hecho la Cancillería?

Por: Ana María Cuesta

"Siempre existe el temor al no tener pruebas de que estén vivos, siempre existe el temor de que puedan estar hablando otros tres colombianos y que ellos ya estén muertos. Ese es realmente un miedo que siempre existe".

El publicista Daniel Romero, de 26 años, ha emprendido la que quizás ha sido la misión más difícil de su vida: volver a hablar con su padre Héctor Romero y con su hermano Luis Eduardo, ingenieros que en 2025 llegaron a Yemen a trabajar en la instalación de unas antenas y que terminaron presos en medio de las tensiones propias de un conflicto que enfrenta a rebeldes hutíes, respaldados por Irán, con una coalición internacional liderada por Arabia Saudita.

El 22 de abril del año pasado, los ingenieros Romero llegaron a Saná, la capital de Yemen, para cumplir con un contrato civil de instalación de antenas otorgado por una empresa estadounidense con sede en Virginia.

Desde 2014, Saná es controlada por los rebeldes hutíes de Ansar Allah, o los ‘partidarios de dios’, un movimiento político-militar que en 2015 provocó la huida a Arabia Saudita del presidente yemení Mansour Hadi Abdrabbuh, quien desde el exilio continuó siendo reconocido como presidente legítimo por instancias como Naciones Unidas, por lo menos hasta el 2022, cuando el poder fue transferido al Consejo Presidencial de Liderazgo (PLC).

En medio de esas tensiones, los ingenieros llegaron a trabajar en la instalación de unas antenas a la ciudad controlada por Ansar Allah, que domina el noroeste del país. Pero a un mes de su estancia, en mayo de 2025, Israel bombardeó el aeropuerto de Saná, en respuesta al ataque con misiles hutí contra el Aeropuerto Internacional Ben Gurión en territorio israelí.

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Una de las antenas que ayudaron a instalar los tres ingenieros colombianos detenidos desde enero en Arabia Saudita. Crédito: suministrado.

La detención en Adén

Desde mayo, con los vuelos comerciales suspendidos, la situación de Luis Eduardo Romero, de 30 años, de Héctor Romero, de 52 años, y de su socio Mauricio Patiño, de 62 años —quien también fue contratado en la misión de las antenas—, se comenzó a complicar. 

Aunque los tres colombianos solicitaron constantemente a la empresa norteamericana que los contrató que les ayudara con su salida del país árabe, su traslado no pudo concretarse. 

Solo con la mediación de la Organización Internacional de Migraciones recibieron una orientación encaminada a que se trasladaran por tierra al aeropuerto de Aden, ciudad en la costa sur de Yemen, bajo el control del bando contrario: el PLC. Es decir, el Gobierno reconocido internacionalmente y respaldado por la coalición árabe, liderada por Arabia Saudita e integrada, entre otros, por Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Kuwait. 

El 13 de noviembre, los tres colombianos llegaron a Adén y dos días después, el 15, fueron detenidos en sus calabozos. La detención se produjo sin cargos. Solo les informaron que estaban "bajo sospecha". A continuación, les confiscaron sus celulares y dispositivos electrónicos, según le relató a CAMBIO Daniel Romero, el publicista, hijo y hermano de dos de las víctimas.

Daniel Romero advierte que la familia en Colombia no supo nada de los ingenieros durante un mes, entre el 15 de noviembre y el 15 de diciembre, día en que por fin les permitieron comunicarse.  Ese mismo 15 de diciembre, la Fiscalía de Adén les expresó a los ingenieros que no había base legal para la detención, según le contaron a la familia.

En uno de los mensajes que el señor Héctor Romero le envió a su hijo Daniel reveló las precarias condiciones de su retención en medio oriente, recluidos con más de 15 personas al tiempo y con raciones de comida que, en varias ocasiones, sólo alcanzaban para cuatro de ellos. 

"Estamos en una celda que es de tres por cuatro metros, que no tiene ninguna seguridad, y aquí adicionalmente traen personal militar, personas que no sabemos qué otro tipo de delitos han cometido. Es un lugar donde no existe un baño para poder asearnos, no tenemos elementos de aseo ni para lavar nuestra ropa (...) esto es un basurero, realmente, estamos llenos de zancudos y moscas", señaló el padre en uno de los reportes que remitió a su hijo antes de su incomunicación.

El 4 de enero de 2026, un equipo del Comité Internacional de la Cruz Roja Internacional logró visitar a los detenidos, quienes hasta el 25 de enero mantuvieron comunicación con la familia en Bogotá. Después de esa fecha, presuntamente fueron trasladados a Arabia Saudita y, desde entonces, nada se sabe de ellos.

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Foto de uno de los calabozos en Adén, Yemen, en el que permanecieron hasta enero los tres colombianos detenidos, previo a su traslado a Arabia Saudita. Crédito: suministrado.

Ante la angustia de la familia, la Cancillería advirtió en un comunicado que sólo sabe que los tres ingenieros permanecen detenidos en el país que lidera la coalición árabe. En el comunicado indican que han actuado de manera diligente por la situación de los connacionales, que "ha sido atendida desde el año pasado por el Ministerio de Relaciones Exteriores, a través de los consulados competentes y con el apoyo de la embajada de Colombia ante el Reino de Arabia Saudita".

En comunicaciones internas remitidas a la familia, la Cancillería confirmó que la Cancillería de Arabia Saudita expresó que los tres fueron detenidos "por la autoridad competente en la región de Najrán el 27 de enero de 2026 debido a su conexión con un caso de seguridad, y que será tratado de acuerdo con las regulaciones aplicables en el Reino, con pleno reconocimiento de todos sus derechos legales".

Pero Daniel Romero advierte que su traslado a Najrán, cuando dos días antes estaban en Adén, es un hecho insólito, pues sugeriría que los ingenieros caminaron más de 750 kilómetros en dos días o abordado un vehículo que ignorara los retenes militares en Yemen.

En entrevista con CAMBIO, Daniel Romero, hijo y padre de dos de los colombianos detenidos, se refiere a las presuntas irregularidades que ha evidenciado sobre la situación de sus familiares.

"Me preocupa nunca más volver a ver a a mi hermano, ni a mi papá"

CAMBIO: Perdiste contacto con tu padre y hermano desde hace ocho meses. ¿Cómo llegaron ellos a oriente medio?

Daniel Romero: Mi padre es ingeniero electrónico y mi hermano es ingeniero en telecomunicaciones. Toda la vida han vivido en Bogotá. Y la razón por la cual ellos terminaron en Yemen fue porque una empresa estadounidense los contrató para hacer la instalación de unas antenas de telecomunicaciones de uso civil. Una multinacional enfocada en servicios satelitales. Como tal, la función que ellos tenían era, netamente, supervisar la instalación de estas antenas y asegurarse que quedarán trabajando. En ningún momento tienen ninguna clase de finalidad militar.

Ellos se fueron tranquilos porque este es un trabajo que ya habían realizado anteriormente en diferentes países del mundo. Un trabajo que ya conocían muy bien, que no tiene, digamos, ninguna clase de riesgo. Y en ese momento en el que ellos se fueron, el 22 de abril del 2025, no existía todavía ninguna clase de guerra en Medio Oriente, por lo cual el riesgo era nulo. 

CAMBIO: Están detenidos hoy en Arabia Saudita, informa la Cancillería. ¿Por qué consideran que estamos ante un caso de desaparición?

D.R.: La desaparición ha ocurrido ya dos veces, en dos etapas. La primera fue debido a que ellos tuvieron que desplazarse a la ciudad de Adén, que queda en el lado sur de Yemen. Pero donde estaban haciendo el trabajo era en la zona norte de la capital, que se llama Saná. Y debido a la guerra en medio oriente aeropuerto fue bombardeado en mayo del año pasado y por esta razón la única opción viable para salir del país y volver aquí a Colombia fue a través de Adén. Ellos solicitaron los permisos, se desplazaron a esta a esta parte sur del país acompañados de la Organización Internacional de Migración (OIM) y de la embajada de Colombia en Emiratos Árabes Unidos, que es la encargada de procesar cualquier clase de situación en Yemen. Y ya una vez estando ahí, el 13 de noviembre de 2025, los interrogaron por tres días y los detuvieron sin ninguna clase de justificación, diciendo que era para realizar una investigación sobre ellos.

"Como tal, el departamento de seguridad de Adén en Yemen los interrogó durante tres días y nunca permitió que la Organización Internacional de Migración los apoyara y los ayudara. Después de estos tres días fue que les dijeron que necesitaban una investigación mucho más exhaustiva y se los llevaron y ahí fue la primera vez que se que quedaron incomunicados"

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Daniel Romero, de 26 años, lucha por tener contacto con su padre y su hermano, detenidos en Arabia Saudita, según confirmó la Cancillería. Crédito: Ana Cuesta - CAMBIO.

Estuvimos totalmente incomunicados con ellos hasta el día 15 de diciembre, cuando se suponía que ya se había acabado la investigación. No los habían encontrado culpables de nada. Solamente hacía falta que el encargado de esa ubicación les firmara la salida, pero nunca lo hizo. El día 25 de enero de este año desaparecieron de nuevo y esta es la hora en que no hemos podido comunicarnos con ellos. Un mes después de su desaparición recibimos una notificación por parte de la Cancillería de Colombia, que nos notificaba que recibieron un comunicado verbal de Arabia Saudita que les indicaba que los tres colombianos fueron encontrados en Arabia Saudita y recluidos en la ciudad de Najrán. Hasta entonces no hemos podido hablar con ellos, no sabemos qué clase de condiciones tienen actualmente. No sabemos cómo siguen física y mentalmente, lo cual ya venían bastante afectados desde Yemen. Ni sabemos qué cargos tienen contra ellos o si ya fueron judicializados. después de ocho meses, todavía no se ha logrado hacer una visita consular de parte de la cancillería de Colombia.

CAMBIO: ¿Qué actuaciones ha ejecutado la Cancillería y con qué otras misiones diplomáticas han tocado puertas? 

D.R.: Estamos muy agradecidos por las gestiones que ha hecho la Cancillería y por los comunicados verbales técnicos que ha mandado. Nos ha contestado todas las veces que le hemos escrito, hemos ido personalmente a hablar con sus funcionarios en la sección de Connacionales. Pero sí hay algunas cosas que nos gustaría mucho que también intentemos, debido a que ha pasado demasiado tiempo y todavía no se ha tenido ningún resultado satisfactorio, ni siquiera una razón de qué es lo que les está ocurriendo a ellos. La Cancillería, por ahora, se ha limitado a esa parte de los comunicados verbales. Nosotros también hemos tocado muchas puertas como ONGs a nivel internacional, tanto en Yemen como en Arabia Saudita.

Hemos hablado con la Organización Internacional de Migración, que ha iniciado algunos proyectos para ayudar a latinoamericanos en medio oriente, y también hemos hablado directamente con otras Cancillerías, como por ejemplo la de Argentina, que aseguró que estaba dispuesta a ayudar siempre y cuando fuera la Cancillería de Colombia la que iniciara y la que solicitara esta ayuda, porque igual hay canales diplomáticos y procesos que se deben hacer. Hasta el momento la Cancillería de Colombia no ha solicitado esta clase de ayuda. Respecto a este caso ya tienen conocimiento las Cancillerías de Argentina, Perú, Chile, Uruguay y Brasil. Pero Colombia, a pesar de que estas cancillerías ya tienen conocimientos, no ha solicitado esta clase de ayuda.

Actualmente hay una ONG que tiene sede en Reino Unido y que se encarga de esta clase de situaciones de desaparición forzada o de detención arbitraria en Medio Oriente, la cual nos está ayudando y nos ayudó para presentar el caso ante el WGEID, que es grupo de trabajo de Naciones Unidas que se encarga de desapariciones forzadas. Ellos como tal ya hicieron la investigación, hablaron con nosotros, aprobaron este caso y nosotros solicitamos ayuda a la Misión de Colombia ante Ginebra, ya que siendo también parte de la ONU pueden colaborar. Pero la respuesta que recibimos por parte de la Cancillería es que la misión de Colombia no tiene instrucciones ni herramientas para apoyar en esta clase de casos. También hemos estado intentando contactar a la doctora Leonor Zalabata en la misión de Colombia en Nueva York, la cual tuvo la oportunidad de hablar directamente con los embajadores de Arabia Saudita en Naciones Unidas en Nueva York, ya que presidía el Consejo de Seguridad de la ONU, pero nunca obtuvimos ninguna clase de respuesta de parte de ellos. Esa ventana, en la cual Colombia lo presidía, se cerró el 30 de junio, por lo cual pues se desaprovechó.

CAMBIO: ¿Considera que la empresa estadounidense es responsable de lo que les pasa hoy?

D.R.: Sí, tanto por la parte del contrato como por deberes morales que son muy comunes en Estados Unidos respecto a las empresas con sus empleados. Sí debieron desde un principio haber sido mucho más activos, haber solicitado apoyo y por parte de ellos mismos, por iniciativa propia, debieron haberse apersonado de asegurar que ellos hayan vuelto sanos y salvos a su país de origen. Colombia.

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Luis Eduardo y Héctor Romero, dos de los colombianos detenidos en Arabia Saudita. Crédito: suministrado.

CAMBIO: ¿Cuál es tu principal preocupación hoy respecto de tu familia?

D.R.: Siempre existe el temor, al no tener pruebas de que estén vivos, de que ellos ya estén muertos. Ese es realmente un miedo que siempre existe. También tengo mucho miedo de que a pesar de todo lo que ha hecho la familia, esto dure mucho tiempo más.

Son personas que no cometieron nada, que están en una prisión en Medio Oriente sin ninguna justificación comprobada. Me preocupa mucho si los torturan. Esto ya es pura especulación mía. Me preocupa mucho saber que están bien, que no los han torturado tratando de sacarles una verdad la cual no existe. Me preocupa también la familia acá.

La mamá de mi papá es una mujer ya de una edad muy avanzada. La cual somatiza mucho, ella ha estado tremendamente enferma desde que todo esto pasó y y no tiene cara de mejorar y cada día empeora. Me preocupa que ya no puede estar para recibirlo el día que pueda volver mi papá. Me preocupa nunca más volver a ver a a mi hermano, ni a mi papá. 

ana.cuesta@cambiocolombia.com

 

 

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