
El negocio de los Galil que se le puede caer a la industria militar colombiana
La versión moderna del fusil insignia de las Fuerzas Militares dejaría de producirse en el país, tras la decisión del gobierno israelí de suspender el apoyo militar. Esta es la historia de cómo Colombia se convirtió en el único fabricador de fusiles Galil por fuera de Israel y de cómo lo perfeccionó hasta adaptarlo a sus propias necesidades.
Por: Javier Patiño C
En 1967, durante la guerra de los seis días, el ejército israelí se dio cuenta de que el desempeño de los fusiles FAL, de origen belga, era poco efectivo, eran poco efectivas para sus necesidades.
Las tropas israelíes se quejaron de que su arma de dotación era demasiado larga, el mantenimiento era muy exigente, era difícil de controlar en modo automático y propenso a atascarse con el polvo y la arena del desierto.
En consecuencia, el ejército realizó un concurso entre ingenieros en armas, durante el cual resultaron finalistas dos rivales: Uziel Gal, quien creó el subfusil Uzi, y Yisrael Galil, quien diseñó un fusil de culata plegable y bayoneta tipo FAL que mezcla el mecanismo del AK-47 ruso y el RK 62 finlandés. El ganador fue Galil.
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