
De primera con ropa de segunda
Las prendas recicladas son una tendencia en crecimiento en Colombia y el mundo, no solo para favorecer el medio ambiente sino también al bolsillo.
Cuando se piensa en contaminación, la primera imagen que llega es la de calles inundadas de vehículos emitiendo CO2. Pero, según la Organización de Naciones Unidas (ONU), la industria de la moda es mucho más contaminante y produce más emisiones de carbono que incluso todos los vuelos y envíos marítimos internacionales juntos.
La producción de ropa y calzado genera 8% de los gases de efecto invernadero. De hecho, está ubicada en el segundo renglón de las más nocivas del mundo, no solo por todo lo que sucede durante su producción, sino cuando estas prendas se desechan. Según la ONU cada segundo se entierra o quema una cantidad de textiles equivalente a un camión de basura en el mundo.
Solo para hacer jeans se gastan 7.500 litros de agua, la misma cantidad que requiere un ser humano en cinco años para subsistir. Y en la confección de vestidos se necesitan 93.000 millones de metros cúbicos de agua cada año.
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