
Tejiendo historia: el rol de las mujeres en la economía colombiana
El rol de las mujeres en la economía colombiana ha sido clave para la economía nacional, aunque todavía persisten varios desafíos para el género femenino.
En 1920, Betsabé Espinal se ganaba entre 40 centavos y un peso a la semana, en su oficio de costurera en la Fábrica de Tejidos de Bello, Antioquia. Pero no estaba satisfecha. A sus 24 años, no le parecía justo que sus compañeros hombres, que hacían la misma labor, obtuvieran hasta 2 pesos con 70 centavos, y todo porque la irrupción del género femenino en el ámbito laboral era mal vista en ese entonces. Y eso que, en ese año, el 73 por ciento de la fuerza obrera en el Valle de Aburrá la conformaban mujeres, solteras en el 85 por ciento de los casos, e igual proporción se daba en las trilladoras de café y en las fábricas de cigarrillos, tareas en las que las familias campesinas encontraron una buena opción laboral para las hijas célibes, porque la sociedad clerical no veía bien que, por trabajar en las fábricas, las muchachas casadas descuidaran su familia y su sagrada misión de amas de casa. “La fábrica es enemiga de las mujeres, enemiga de su cuerpo, de su alma, agotadora de su salud y envenenadora de su virtud”, rezaba una publicación católica de la época, según lo reseña una crónica de Ricardo Aricapa publicada por la Agencia de Información Laboral (AIL).
Sin embargo, esa joven terminó tejiendo un momento histórico en la historia del país, al convertirse en una pionera en la lucha por los derechos laborales de las mujeres en Colombia. Lideró una huelga significativa porque las trabajadoras de la fábrica exigieron mejores condiciones laborales, incluyendo salarios iguales, reducción de la jornada laboral y el cese del acoso sexual. Gracias a su determinación y liderazgo, lograron un aumento salarial del 40 por ciento, regulación del sistema de multas, jornada laboral de 10 horas y más tiempo para el almuerzo, permiso para ir calzadas a la fábrica y el despido fulminante de los más conocidos y odiados ‘acosadores’ de la empresa.
Con su gesto, Betsabé Espinal fue también una precursora del rol protagónico que ha tenido la mujer en el sector laboral del país. Un papel que ha sido clave para la economía, a pesar de la marcada brecha de género que aún persiste en Colombia.
Una de las más notorias es la que se da en el acceso a productos financieros, que, por ejemplo, en 2021, todavía era de 6,8 puntos porcentuales, lo que indica que los hombres tienen más acceso a servicios financieros formales que las mujeres. El acceso a crédito es igualmente desventajoso para las mujeres: en 2020, el monto promedio de crédito concedido a las mujeres fue de 4,8 millones de pesos, mientras que para los hombres fue de 6,1 millones de pesos.
Artículo exclusivo para suscriptores
Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.
SuscribirmeLea los comentarios











