
Gustavo Petro: el comandante supremo
El detrás de cámaras del accidentado – y aplazado– encuentro entre el presidente de la república y las Fuerzas Armadas.
Para nadie es un secreto que esta es una relación marcada por la desconfianza. Buena parte de los miembros de las Fuerzas Armadas no pueden olvidar que el presidente Gustavo Petro fue guerrillero y estuvo alzado en armas contra ellos. Por su parte, Petro tiene vivos los recuerdos de 1985 cuando fue capturado por militares en Zipaquirá y torturado en la Escuela de Caballería del Ejército en Bogotá. Las mutuas cautelas y tensiones se dejaron sentir en la campaña presidencial. El momento más álgido fue cuando Petro habló de generales en la nómina del Clan del Golfo y el entonces comandante del Ejército, general Eduardo Enrique Zapateiro, le contestó con trinos destemplados que, para muchos, fueron una ruptura del mandato constitucional de no deliberancia de las Fuerzas Armadas.
De ahí en adelante las aprensiones siguieron creciendo, más por omisión que por acción. La noche del triunfo electoral, Petro no dedicó una sola mención a las fuerzas militares y la única que hizo de la Policía, fue para reprochar la detención de los miembros de la primera línea, como se bautizaron los más beligerantes manifestantes del paro nacional. Al otro día se anunció que el general Zapateiro se retiraría antes de la posesión presidencial y él aseguró, que en las filas quedarían muchos zapateiritos. En su primera entrevista como presidente electo, concedida a CAMBIO, Petro insistió en su deseo de fortalecer su relación con los soldados y los patrulleros de la Policía. Poco habló de la cúpula. El día de la posesión, la única vez que mencionó la palabra “militar” fue para ordenarle a la Casa Militar que trajera la espada de Bolívar a las gradas del Capitolio.
Como si faltaran ingredientes en esta receta, la ceremonia de reconocimiento del presidente como comandante supremo de las Fuerzas Armadas había sido preparada cuidando cada detalle en el emblemático campo de paradas de la Escuela Militar de Cadetes José María Córdova. En la tradición militar ese es, quizás, el rito más importante de cada cuatrienio. La solemnidad es máxima, se desplazan unidades de la Armada Nacional desde la Escuela Naval de Cartagena y también, miembros de la Fuerza Aérea Colombiana desde la Base de Palanquero y la Escuela Militar de Aviación Marco Fidel Suárez en Cali. Todo estaba previsto para el martes pasado, pero 45 minutos antes de la hora programada para el inicio, la Casa de Nariño canceló a través de un mensaje de texto, en el que decía que “el presidente se mantiene atendiendo reuniones urgentes privadas de gobierno”.
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