
Del cielo al infierno: si el primer año de gobierno fue difícil, el próximo lo será aún más
La luna de miel de Petro con el Congreso duró poco. Si el primer año político terminó con serias dificultades para la gobernabilidad, el que viene estará plagado de ingredientes que pondrán cuesta arriba el camino para el proyecto progresista de Gustavo Petro.
Por: Mateo Muñoz
“¿Para qué estamos aquí? ¿Qué venimos a hacer? No sólo a celebrar. Venimos a comprometernos a hacer del Estado un sembrador de la cultura de la vida”, dijo Roy Barreras el 7 de agosto de 2022, minutos antes de colgarle la banda presidencial a Gustavo Petro en la Plaza de Bolívar. El curtido político llegó con la misión de ser el operador político por excelencia del Gobierno, en llave con Alfonso Prada. Hoy, Barreras está de camino al Reino Unido, muy lejos de su zona de confort, en donde será embajador. Mientras tanto, Prada completa tres meses en París, también en labores diplomáticas.
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Las palabras del entonces presidente del Congreso reflejaron el entusiasmo y la incertidumbre que produjo la llegada de Gustavo Petro a la Casa de Nariño enarbolando la bandera del cambio, al que se le caracterizó como “imparable”. Tan imparable parecía que hasta hizo subir a la misma aplanadora progresista a la clase política tradicional: liberales, conservadores y el Partido de la U. Todos aterrizaron en una coalición oficialista difícil de imaginar un año antes.
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