
Las reformas sociales dependen de un acuerdo nacional que anda a la deriva
Un mes lleva el presidente Gustavo Petro insistiendo en su nueva propuesta de “acuerdo nacional” para salvar la agenda reformista. Sin embargo, la idea del acuerdo nada que toma cuerpo.
Por: Redacción Cambio
En su primera instalación del Congreso como jefe de Estado, Gustavo Petro empezó a bajarse del balcón de la Casa de Nariño para hablar de un "acuerdo nacional", reconociendo las pocas probabilidades que tiene la agenda reformista del Gobierno de pasar en el Congreso y las tensiones crecientes con otros actores, como el empresariado. Sin embargo, un mes después, la propuesta ambiciosa del presidente sigue atascada en un camino empedrado y sin una hoja de ruta.
El último mes ha sido el más complicado para la gobernabilidad del presidente Gustavo Petro. La captura de su hijo, el 'plan tortuga' del Congreso, la sombra de un juicio político y los hechos de inseguridad en varios departamentos obligan al mandatario a buscar nuevos consensos alrededor de su proyecto progresista. Esa ha sido la instrucción a buena parte de su gabinete, especialmente al ministro del Interior, Luis Fernando Velasco. Petro le ha puesto el desafío a su equipo de buscar acuerdos dentro y fuera del Congreso.
"Un acuerdo nacional no implica que el gobierno renuncie al programa presidencial para que las élites de este país continúen con sus privilegios. Un acuerdo nacional implica que esas élites cedan un poco de su poder para permitirle al campesinado, a la juventud barrial y en general a la población marginada, tener un poco más de poder para la superación efectiva de la pobreza. Es cuestión de bajarle tres rayitas a la codicia", expresó Daniel Rojas, presidente de la SAE y uno de los funcionarios más leales al presidente.
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