
Acuerdo de Paz: entre el silencio de los fusiles y las promesas incumplidas
El Acuerdo de Paz cumple ocho años.
Desde que el Gobierno y las Farc firmaron la reconciliación, hace ocho años, el 24 de noviembre de 2016, han sido asesinados 465 exguerrilleros. Análisis.
Por: Armando Neira
Frente al Acuerdo de Paz con las Farc, el gobierno del presidente Gustavo Petro actúa de manera ambivalente, como el doctor Jekyll y Mister Hyde de la novela de Robert Louis Stevenson. Un día se presenta como su mayor defensor y, al siguiente, como un crítico más.
El presidente Petro nombró a Juan Fernando Cristo como ministro del Interior, quien tiene entre ceja y ceja la obsesión de acelerar la implementación del acuerdo, pues considera que esta es una deuda histórica del Estado con los habitantes de esa Colombia profunda y olvidada en donde se hicieron fuerte las hoy desarmadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc-Ep).
También el jefe del Estado designó a Danilo Rojas como alto comisionado de paz, quien permitió, entre otras cosas, a Iván Mordisco bautizar a su minoritario grupo disidente como Estado Mayor Central de las Farc-Ep. Con semejante licencia, el ciudadano de a pie se pierde: ¿Por qué conmemorar ocho años de la firma del Acuerdo de Paz cuando hoy mismo las Farc-Ep están vivas y coleando como lo demuestran las acciones de Mordisco?
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