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Poder

Exclusivo: la historia de Carlos Niño, el contratista fantasma de la Policía

Ilustración.

Este misterioso y oscuro contratista salió a relucir por las reuniones que tuvo con Andrés Sarabia. CAMBIO pudo establecer su 'modus operandi' que, hasta ahora, le había permitido operar en la sombra y convertirse en el amo y señor de la millonaria contratación de la Agencia Logística de las Fuerzas Militares.

Por: Sylvia Charry

Casi nadie en Colombia conoce la Agencia Logística de las Fuerzas Militares. Es una de esas entidades con inmenso poder y capacidad de gasto que pasan por debajo del radar. La chequera de esta agencia es de casi un billón de pesos al año. Aunque el botín es grande, lo que hace a la agencia tan atractiva para politiqueros y megacontratistas es la ausencia de controles para el manejo, asignación y ejecución de los recursos.

La función principal de esta entidad es abastecer los bienes y servicios que requieren las Fuerzas Militares y el sector defensa. No obstante, también se usa como un vehículo para tercerizar la contratación de otras dependencias del Estado y saltarse los procesos de licitación. Así, muchas de esas millonadas terminan adjudicadas “a dedo”.

La Agencia Logística de las Fuerzas Militares se volvió tema de conversación nacional por cuenta de los señalamientos contra Andrés Sarabia, hermano de Laura Sarabia.

La semana pasada CAMBIO reveló la historia de las reuniones del hermano de la directora del Dapre con un misterioso y cuestionado contratista con intereses en la Agencia Logística. Se trata de Carlos Niño, un fantasma que rara vez figura en las empresas para las que hace lobby, pero que hoy está detrás de un contrato por 75.000 millones de pesos que la UNP tercerizó a la Agencia Logística para la compra de 170 camionetas. El propio Andrés Sarabia le confirmó a CAMBIO el interés de Niño en el negocio. No es el único proceso de contratación que Niño tiene en el radar.

Las alertas en la opinión pública sobre las dinámicas irregulares en la Agencia Logística empezaron con los artículos de CAMBIO. Sin embargo, en el Ministerio de Defensa, los altos directivos ya empezaban las pesquisas internas por cuenta de unos anónimos contra los coroneles Jorge Enrique Hurtado, entonces jefe de seguridad de Francia Márquez, y Alexander Sánchez, exdirector del Fondo Rotatorio de la Policía que estuvo a punto de ascender a brigadier general. Ambos fueron jefes de erradicación de cultivos ilícitos e hicieron su carrera en Antinarcóticos, dependencia en la que Niño se mueve como pez en el agua, pues allí fue donde empezó el éxito de sus empresas. Los coroneles Hurtado y Sánchez salieron de la institución este año.

CAMBIO revela la historia de cómo Carlos Niño logró esconderse en una maraña societaria para quedarse con los contratos más jugosos de la Agencia Logística. El entramado no es nuevo. Viene perfeccionándose desde el gobierno de Iván Duque, cuando –en 2020– la empresa Global Services, que Niño controla en la sombra, ganó el contrato más grande para la erradicación de cultivos ilícitos, que le significó al cuestionado contratista una ganancia de casi medio billón de pesos. Lo hizo a través de la Unión Temporal Global Allianz Group, compuesta por Global Services, con una participación del 91 por ciento, e Interlogística Services, con el 9 por ciento restante.

Este medio tiene en su poder un informe confidencial elaborado por el Ministerio de Defensa y dirigido a la Contraloría. En el documento le solicitan al organismo de control fiscal que verifique, investigue y audite la contratación y el manejo de los recursos públicos de la Agencia Logística de las Fuerzas Militares. La razón de esa petición es que el grupo de control interno del ministerio encontró irregularidades en los contratos.

El ministerio encontró que la Agencia Logística, además de enriquecer a contratistas fantasma, se habría convertido en una olla de corrupción, tráfico de influencias y lavado de activos. Incluso, dice el documento, una de las deficiencias de la entidad es que no cuenta con mecanismos efectivos para supervisar los contratos ni prevenir que se escojan empresas que laven activos, evadan impuestos o cometan delitos financieros.

La perla del informe es que el ministerio identificó 19 empresas o uniones temporales que ganan los multimillonarios contratos sin que se conozca a sus verdaderos dueños. Se trata, pues, de compañías registradas a nombre de testaferros con una estructura societaria cuidadosamente armada para ocultar la identidad de los verdaderos beneficiarios del botín. Carlos Niño, el mismo que se sentaba en restaurantes con Andrés Sarabia, es el amo y señor de este entramado.

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La maraña de Carlos Niño

Según el documento del Ministerio de Defensa del 28 de junio de 2024, hay 19 sociedades que contratan con la Agencia Logística y que estarían ocultando a sus verdaderos dueños. CAMBIO pudo establecer que Carlos Niño controla cinco de ellas.

Se trata de la Unión Temporal Global Allianz Group; Integral Servicios S.A.S; Global Services S.A.S.; Unión Temporal Suplies, y Mariagro S.A.S. Esas empresas también tienen millonarios contratos en la Uspec, la Policía y otras entidades del Estado.

En los papeles, Niño no figura como dueño de ninguna de esas compañías. El de Global Services es el caso perfecto para ilustrar el _modus operand_i de este contratista.

En comunicación con CAMBIO, el representante legal de esa empresa, Martín Salas, aseguró que el único dueño de la empresa es Óscar Iván Hurtado y que ni siquiera conoce a Carlos Niño. No obstante, periodistas de este medio se contactaron con varios empleados de la compañía que confirmaron que Salas miente y que, para efecto de la ejecución del contrato, con el único que se entendieron fue con Niño. El asunto no para ahí.

Según fuentes que trabajan en la empresa, Hurtado, quien figura como dueño en papeles, está casado con Viviana Niño, hija de Carlos. Los vasos comunicantes son tan evidentes que resulta imposible que Carlos Niño siga negando su vínculo con esta compañía. Este mismo esquema, casi calcado, se repite en las otras cuatro sociedades mencionadas.

Los tentáculos de Carlos Niño se extienden mucho más allá de la codiciada Agencia Logística de las Fuerzas Militares. Su proceder es posible gracias a una mezcla de capacidad de intimidación, desarrollo de esquemas de colusión y relacionamiento con funcionarios en lo más alto del Estado.

Su poder es enorme. Según fuentes consultadas por CAMBIO, cuya identidad protegemos por seguridad, Niño habría logrado que altos funcionarios del Gobierno de Gustavo Petro adelantaran gestiones para que el coronel Carlos Augusto Morales, que venía desde el gobierno de Iván Duque, se quedara como director de la Agencia Logística, para garantizar el negocio.

Esa puja la ganó el ministro de Defensa, Iván Velásquez, que lo sacó del cargo en febrero de este año.

Según empleados de Niño que hablaron con CAMBIO bajo reserva, el proceder irregular del misterioso contratista va más allá de la colusión y el tráfico de influencias. Esas fuentes aseguran que Global Services llegó a falsificar facturas para que la Agencia Logistica le pagara por servicios no prestados. Incluso, hay trabajadores que aseguran que cobraban por alimentos que nunca llegaban a los erradicadores, así como por estadía en hoteles cuando, en realidad, dormían en una suerte de cambuches.

Esa manera de operar sin ser advertido había sido hasta ahora el blindaje inquebrantable de Carlos Niño. Sus reuniones con Andrés Sarabia lo sacaron del clóset. Niño no es más un anónimo que pueda esconderse detrás del ropaje de sus marañas societarias. Ahora está en la mira de la prensa, de las autoridades y del propio Ministerio de Defensa. Quienes lo conocen, cuentan que hace siete años era un hombre modesto que vivía en medio de los afanes económicos. Hoy es magnate a la sombra que cambió el bus por un avión privado.

Este escándalo, como tantos otros, podría haber pasado inadvertido si en el medio no hubiera aparecido el nombre del hermano de la mujer más poderosa del Gobierno. La mención a Andrés Sarabia le dio a este asunto una dimensión mediática y judicial que difícilmente podrá ser evadida por quienes resulten implicados.

Hace apenas unos meses, la sigla UNGRD no le decía nada a los colombianos. Hoy, por cuenta de las revelaciones de W Radio, la antes desconocida unidad de gestión de riesgos está en el centro del debate sobre la corrupción del Gobierno de Petro. Algo similar podría ocurrir con la Agencia Logística de las Fuerzas Militares. Se trata de una entidad que nadie conocía y que, justamente por eso, acabó convertida en un barril sin fondo para la corrupción. Aunque los dos casos son similares, e igual de indignantes, la plata que se perdió en la Agencia Logística podría superar con creces al desfalco de la UNGRD.

Lo publicado por la prensa es apenas el comienzo de un escándalo que promete alcanzar dimensiones insospechadas. Hasta ahora han resultado mencionados megacontratistas y altos oficiales de la Policía. Falta que salgan a relucir los nombres de los peces gordos. En este entramado, con toda seguridad, aparecerán poderosos políticos y altos funcionarios, quienes realmente mueven los hilos de la contratación a dedo en la Agencia Logística de las Fuerzas Militares.

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