
Presupuesto y reforma tributaria: el Gobierno se juega su capital político para darles oxígeno a las finanzas públicas
Con la radicación de la ley de financiamiento y el trámite atropellado del Presupuesto General de la Nación, el Gobierno enfrenta dos duras batallas en el Congreso. El pulso político puede generar varios escenarios inéditos, dentro de los cuales figura la posibilidad de un decreto presidencial. ¿Qué puede ocurrir?
Por: Mateo Muñoz
Mientras el Gobierno termina de sacudirse del paro camionero y hace cuentas para saber cómo cubrir el hueco fiscal que dejó la negociación, en el Congreso empiezan semanas cruciales para las finanzas públicas. El Presupuesto General de la Nación (PGN) para el próximo año sigue sin ver la luz en las Comisiones Económicas. Este 11 de septiembre se retoman las discusiones del monto máximo de gasto. La ley de financiamiento, por su parte, aterrizó con desconfianza en varios sectores políticos que piensan en las elecciones de 2026.
El presupuesto presentado por Hacienda es de 523 billones de pesos, de los cuales están desfinanciados al menos 12, aunque voces expertas hablan de un monto mayor a los 30. Para cubrir el faltante, el Gobierno ha propuesto una ley de financiamiento que permita recaudar los recursos que se necesitan. En otras palabras, el presidente Petro puso a correr a dos caballos y espera que hagan el 1 y 2 en el podio.
Pero el panorama es tan incierto que el mismo jefe de Estado se ha valido de su cuenta en X para hacer advertencias, pronósticos y -según algunos- amenazas. “Parece que saldrá por decreto”, escribió Petro el pasado 9 de septiembre sobre el presupuesto de 2025. Luego, en otro trino, aseguró que si la ley de financiamiento no pasa, se harán recortes, pero no en el gasto social.
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